El Congreso Estatal y la tergiversación política del lenguaje.

“-Cuando yo uso una palabra -insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso- quiere decir lo que yo quiero que diga…, ni más ni menos.

-La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.

-La cuestión -zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que manda…, eso es todo“. (Alicia a Través del Espejo. Lewis Carroll).

 

Recibo por diversas redes social el anuncio de estar preparándose en Cataluña un llamado Congreso “Estatal” Interprofesional, en este caso sobre mediación, aunque podría tratarse de cualquier otra materia. Semejante adjetivo en el nombre del evento me chirría con estruendo. Y casi más que semejante título se imponga y se acepte por tantos como un hecho consumado y asumido.

La deformación del lenguaje ha sido siempre un útil instrumento de dominación política. Y ampliamente utilizado como tal, y no sólo por los totalitarismos, aunque sí especialmente por éstos. Al cabo las palabras configuran nuestra percepción de la realidad, porque no sólo definen y delimitan hechos y conceptos, sino que con frecuencia no son inocentes, los valoran o desvaloran, e incluso los transforman. No es lo mismo “golpe de estado” que “alzamiento”, por ejemplo, ni “militante” que “subversivo”. Sin embargo la búsqueda de la la neutralidad en los términos usados, por difícil que sea el reto, es una exigencia de cualquier discurso que quiera ser intelectualmente honesto.

La guerra de las palabras.

Esa neutralidad no es objetivo ni de publicistas ni de propagandistas. Para estos últimos el premio de imponer su terminología es demasiado suculento, pues desactiva a cualquier oposición al obligarla a jugar con trampas, con las armas trucadas a favor del hegemónico. Por eso abundan los buhoneros políticos que a través de palabras viciadas tratan de colarnos su mercancía averiada. Y por eso uno no tiene más remedio que estar permanentemente en alerta. No hacerlo y aceptar esas trampas, la tergiversación del lenguaje, con sus líneas rojas de corrección política (aunque incorrección semántica), sea por pereza mental o por instinto de rebaño, significa la rendición al manipulador antes siquiera de comenzar el debate. Una traición al pluralismo y, por tanto, a la libertad.

En esas trampas del lenguaje nuestros nacionalistas periféricos se han empeñado desde hace muchos años, con el éxito que les ha facilitado el control de la educación, de los medios públicos e incluso privados de comunicación, y de esas grandes porciones de la sociedad que tienden a mimetizarse con los que en cada momento perciben como los más poderosos. No es casualidad. Podrá discutirse sobre la raíz más o menos totalitaria de los nacionalismos, pero parece indudable que algunos presupuestos (o mitos) los asume como indiscutibles. Como el de la identidad colectiva (nacional) como esencialmente configuradora de la personalidad de cada individuo. O el sentido victimista de esa identidad, que sienten permanentemente puesta en peligro incluso de exterminio por ese enemigo exterior que no cesa y que el nacionalista necesita tanto para justificarse. Ante lo que ellos perciben como un combate (social, cultural y político) ante un enemigo exterminador tan perverso, y dotados de esa convicción de la superioridad moral de su posición, todas las armas les parecen legítimas. También la mentira y la tergiversación. Y de ésta no han de librarse tampoco las palabras.

El nacionalista suele definirse a sí mismo como defensor y conservador de su identidad. Pero en realidad es necesariamente un transformador de la realidad social. Para que ésta deje de ser lo que hoy es, el para ellos decadente producto de la labor corruptora en su identidad que ha conseguido el enemigo exterior, España. Para llegar a ser “lo que debe de ser”. Es decir una nación liberada con lo que consideran que es su atributo esencial, un pueblo por fin reintegrado plenamente en su conciencia nacional. Y purgada para ello de lo esencial de aquellas impurezas de mesticismo cultural.

Empacho de estatal.

Una de las manifestaciones de esta peculiar guerra de las palabras ha sido el empeño por transformar el significado del sustantivo “Estado” y de su adjetivo “estatal”. Una curiosa superstición les impide pronunciar la palabra “España”, como si ello ayudare a su proyecto de secesionarse de ella. Como de alguna manera han de referirse a “la cosa”, se ha acuñado esa expresión horrísona de “Estado español”. Como si así la nación enemiga quedara así desprovista de alma y reducida a una estructura de dominación sobre un determinado espacio del globo. Como si así su realidad se difuminara y su peligro se evaporase. El adjetivo “español” es objeto de la misma autocensura, y es sustituido por “estatal”, excepto para definir a “la bicha” (incluso para ellos la expresión “Estado estatal sería demasiado ridícula).

Pero resulta que las cosas significan lo que significan, no lo que algunos que mandan quieren que signifiquen. En los países federales “estado” suele ser el nombre de las porciones de territorio federados. Y esa denominación tiene así un significado geográfico. Uno puede pasar la frontera entre los estados de Arizona y California, por ejemplo. O contar que se ha recorrido el estado de Alabama sin causar extrañeza.

Sin embargo en los países no divididos en “estados” esa palabra está referida a su  estructura administrativa y a lo que de ellas depende. Una “empresa estatal”, por ejemplo, es una empresa de propiedad pública. Y aun hoy una gran mayoría, incluso en los territorios de hegemonía nacionalista, entiende que no se puede denominar así a un empresa privada española. Incluso los más militantes en este combate no creo que comenten que se han ido de vacaciones al Estado alemán, o que han visto por televisión las terribles inundaciones que han afectado al Estado polaco. Parece que ni siquiera con los países que, especialmente ellos, pueden considerar como más plurinacionales se incurre en esa cursi deformación. Yo, al menos, no les he escuchado decir que acababan de estar en el Estado belga, o cosas parecidas.

Lo más sorprendente de este fenómeno es que el carácter malsonante o políticamente incorrecto de la palabra España y su adjetivo se haya asumido críticamente por un amplio sector de la izquierda. De la tradicional y, muy especialmente, de esa nueva izquierda, de cuyo líder, por ejemplo, existe un vídeo que puede encontrarse en las redes, en el que confiesa no poder pronunciar esa palabra maldita. En ellos el prejuicio de que todo postulado nacionalista (sólo si es de un nacionalismo centrífugo, por supuesto), incluso el más extravagante, merezca gozar de la presunción (iuris et de iure) de progresista parece buena prueba de su naufragio ideológico.

Yo no quiero equiparme ni al nacionalismo ni a sus emuladores en la adoración de falsos mitos. En contra de lo que los nacionalistas de todos los signos creen y (peor aún) sienten, las naciones en su actual configuración no son entidades naturales y trascendentes, sino meros accidentes de la Historia. Basta con mirar mapas históricos para comprender que han cambiado y con toda probabilidad seguirán cambiando. Pero mientras tanto haríamos bien en poder referirnos a ellas utilizando las palabras correctas.

Encuentro buenos motivos, que he tratado de exponer, para no rendirme a así a la tergiversación del lenguaje, ni hacerme cómplice de quien la promueve y de sus fines liberticidas. Por eso no iré a ese “estatal” Congreso. Precisamente el fomento de la propia responsabilidad es uno de los pilares de la mediación. Y con eso también me gustaría ser coherente.

“Cuando las palabras pierden su significado, la gente pierde su libertad”. (Confucio).

16 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Se acaba, querido Fernando, el tiempo de las equidistancias y llega el tiempo de otras cosas. Por ejemplo de plantar cara. Esa cosa tan "fuerte" para nuestro sistema des-educativo..

    Como estamos viendo con la aparente captura de C's por el PSOE, (¿o viceversa?) llega en un momento de desarme de los Partidos Políticos con aspiraciones de Poder.

    Huecas proclamas de Unidad no quieren decir nada tras más de 40 años de impulsar la Fragmentación política de España que es lo que, nos guste o no, ha estado haciendo el PSOE por los motivos que sea.

    Digo lo anterior siendo consciente de que hay figuras muy notables del PSOE que ni siquiera se han dado cuenta de lo que han estado haciendo desde aquel Suresnes 74 que algunos de ellos niegan y otros desconocen.

    Mientras Pedro Sánchez –que casi no había nacido– sigue actuando en perfecta coherencia con la terrible trayectoria histórica del partido.

    Solo entre la ciudadanía sigue siendo abrumadoramente mayoritaria la sensación de melancólica desesperanza que transmite tu artículo. Y esto se oculta en los Medios que están tras los movimientos que hoy vivimos.

    La cuestión es si desde las élites, alguna queda, cabe hacer algo y si se lo podemos pedir. Ya no sabemos si la agenda de las élites tiene los mismos parámetros territoriales que los de la gente.

    De no ser así habrá que hacerlo sin ellas y sin quienes las impulsan, eligen y financian.

    Y se pueden hacer muchas cosas positivas.

    Una de ellas es, como bien haces, identificar sus trapacerías del lenguaje manipulado y negarles el aire.

    Afear su uso en público incluso con amables reproches como ya sucede cada vez que se nos escapa "Este País".

    Siempre que hablemos en Público usemos, por ejemplo, "España". En Barcelona, en San Sebastián o en Bilbao más. La audiencia lo agradece.

    No quepa duda de que toman nota y la mayoría silenciosa también lo hace.

    Esto mismo hay que exigirlo a quienes pretenden gobernar y cuando gobiernan. Es sencillo. Basta con decirlo educadamente y en voz alta. Lo captan muy bien.

    La estrategia de Borrar a España del Mapa les está Funcionando. Literal.

    El billete del AVE a Figueras, Gerona, lo explica silenciosamente.

    Ayer compré uno y es patente esa conducta despectiva hacia nuestro diccionario de muchas Grandes Compañías y legisladores que están cooperando con la estrategia de la Desconexión Gradual.

    Este asunto marca, en mi opinión, una fuerte pérdida de Credibilidad de C's. Un momento de grave inflexión. No me extraña que se hayan abrazado Pedro y Albert ……….desesperadamente.

    Esto no es un vestigio del pasado. Cada vez será Más Importante por dos cosas que, sorprendentemente, no están en la Agenda Política de España.

    1. La Imparable Fragmentación de Europa.
    2. Se acabó la era del Crecimiento económico en Occidente. (1)

    Mañana no será mejor que ayer para muchísima gente y será más necesario que nunca un espacio propio de unidad para poder pintar algo en lo que se avecina.

    En este entorno, España se encuentra en una de las peores posiciones estratégicas de nuestra historia.

    Apostamos todo en manos ajenas y nos vamos a encontrar lisiados con la realidad imparable acercándose.

    Saludos y gracias por el artículo.

    (1) Acaba de Salir………….".The Rise and Fall of American Growth" de Robert J. Gordon. Princeton U.P. 2016.

  2. Colapso2015
    Colapso2015 Dice:

    Yo sí creo pueda irse de vacaciones al Estado español, hacer A-gosto. Ya saben, "por eso me he hecho político"
    Hay mucho "compi" black "en este país", de comportamientos indecorosos, hedonismo de casta.
    Extremadamente grave, dado el verdadero patriotismo se forja sobre la democracia, la participación, el compromiso, la moral pública.
    España, país, nación, está ya no capturada en las palabras, sino asediada por inescrupulosos hedonistas antisociales. …— ¡Y tanto!—

    Ello no obstante, no implica que pasar la aplanadora sobre cada una de las regiones intentando imponer un relato no sea barbarie. Por ejemplo, a mi lo de " la fiesta nacional" me suena a chino. Y dado igual nadie dice que "las carrilanas" sean fiesta nacional, es indecente tratar de crear un relato manipulando ciertos resortes de la sociedad. Bien sea desde dentro, o desde fuera de una región. Bien utilizando el Estado, o sus delegaciones territoriales.

    Yo tengo una bandera de España de aproximadamente 6 metros cuadrados. Y ciertamente cuando la veo, no me evoca el hegemón (el Estado). Sino una sociedad pacífica, solidaria, con historia, digna, corroída por la corrupción, que busca su emancipación política sin mucho acierto, por el momento.

  3. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Magnífico artículo, Fernando, que me inspira algunas acotaciones.
    El horrísono engendro "Estado español" tiene unas clarísimas connotaciones antiespañolas. Resulta que fue creado en el franquismo para "definir" la forma de estado, puesto que no era una república, como Portugal, la dictadura vecina ni tampoco podía ser una monarquía, puesto que no es concebible una monarquía sin rey y si Franco hubiera sido regente, su legitimidad histórica (existe, a pesar de lo que se enseña ahora en las facultades de Políticas) habría sido nula. Así que, a la gallega, se definió a España como "estado" y listo, aunque en determinados ámbitos diplomáticos (de esos que condenaron a Franco una vez muerto y enterrado) sí se utilizaba la expresión oficial "Reino de España".
    De modo que cada vez que se utiliza la expresión "Estado español" se deslizan dos ideas.
    La primera, que España es un invento de Franco. Así lo creen millones de jóvenes "formados" en la LOGSE (por simplificar) pactada entre socialistas y nacionalistas periféricos que ha entregado el sistema educativo público a sindicatos y grupos de presión y dominación sin escrúpulos. Y por si lo olvidan ahí está el Ministerio de la Verdad a través de las cadenas públicas de televisión (estatales y autonómicas), los concesionarios del servicio público de televisión y el resto de los mass media para recordarlo.
    La segunda, me parece mucho más profunda. Al hablar de "estado español" se niega a España su carácter nacional y se evoca una ilegitimidad derivada de una imposición externa, que legitimaría el "derecho a decidir" de las auténticas naciones que lo forman. Este pretendido derecho se ejercería por la vía legal de las continuas transferencias a las Comunidades Autónomas, "curiosa" forma de "desactivar" las pretensiones secesionistas y ahora, por la vía de "derhecho", es decir, un golpe de estado en su modalidad de múltiple representación (por diferenciarlo de los autogolpes de personajes como Fujimori o Chávez.
    Otra consecuencia nefasta de la negación del carácter nacional es el blindaje de una casta político-económica en las estructuras del poder, con ansias y apetencias claramente totalitarias presentes en todo el espectro político sin excepción. De modo que el resultado de la "fiesta de la democracia", el día en que los "ciudadanos" entregamos nuestro voto es tomado como un cheque en blanco para la toma de las estructuras de poder (el "estado", en sentido amplio incluyendo todo "lo público"), en beneficio de unos u otros elementos de la casta, sus redes clientelares y los grupos organizados que parasitan el presupuesto.
    Y de esto, por desgracia, ya no se escapa ni el poder judicial.
    De ahí la importancia de basar cualquier movimiento catártico en la recuperación del carácter nacional de España. España es de los españoles, no el botín de una casta, sea nacionalista, socialista, populista, comunista, socialdemócrata, pepera, conservadora o progresista.
    Y no siendo lo mismo "alzamiento" que "golpe de estado", tampoco son lo mismo que "revolución". O sí. Tampoco es lo mismo "desconexión" que golpe de estado.

  4. G.P.
    G.P. Dice:

    Qué malos son los nacionalistas. No como nosotros, que no somos nacionalistas y no manipulamos. Nosotros no llamamos al ministerio de la guerra (o del ejército) ministerio de "defensa" para que quede bonito. Nosotros no llamamos a las oficinas que se dedican a contar parados "oficinas de empleo", ni a los lugares donde van los enfermos "centros de salud". Que va, nosotros no hacemos nada de eso. Ni decimos sin sentido alguno "ciudadanía" para no decir "pueblo" porque suena muy rojo, ni nos inventamos tonterías en nuestra constitución como "nacionalidad" para no decir "nación" o "estado", que de eso solo hay una e indivisible, como Dios manda.
    Sí, España para algunos se ha convertido en palabra malsonante, pero hay que explicar por qué: porque demasiados españoles la han utilizado desde hace demasiado tiempo para escupirla a la cara, por no decir que incluso para matar. Y eso cala. La palabra Euskadi, por ejemplo (hay muchas más relacionadas con lo vasco), en la mayor parte de España tiene una connotación parecida, y por las mismas razones.
    Es lo que tiene el vivir en un país con una historia más propia de salvajes que de personas civilizadas. Es lo que tiene vivir en un país en el que todavía para solucionar problemas políticos pedimos "cárcel" en vez de "urnas".

    • Carlos Baeza
      Carlos Baeza Dice:

      Y dale a las maracas. Para empezar todos esos eufemismos que empleas son parte de la ideología dominante que utilizamos todos, y que está especialmete instigada por algunos sectores de la izquierda, esa que odia la idea de España. Luego dices con sorna que España sólo hay una porque lo manda Dios etc. Que no hijo, que lo dice la constitución española como lo dicen la inmensa mayoría de las constituciones, "E pluribus unum" no sé si te suena.

      "Es lo que tiene el vivir en un país con una historia más propia de salvajes que de personas civilizadas" después de decir eso te quedas tan pancho, y es que la ignorancia es bien atrevida. Nuestra historia es tan buena o mala como la del resto de países europeos, y creo que tengo el derecho a defender todo lo bueno que me dejaron mis antepasados y mejorar lo malo sin por ello tener que asumir una visión patológicamente negativa de mi nación. Lo de que se ha utilizado la palabra España para escupir en la cara… pues eso, es el mito de los nacionalistas que tú y muchos como tú han creído acríticamente.
      Venga anímate chaval y disfruta que España no es tan mala…

    • Sergio SD
      Sergio SD Dice:

      Sólo un dato, G.P, España fue una de las primeras naciones en darse una Constitución moderna y liberal, la de 1812, en Cádiz. Es cierto que el texto Constitucional de Cádiz hoy nos puede parecer arcaico y repleto de errores pero suponía una reforma radical de la monarquía despótica y poco ilustrada que dejó el ominoso Carlos IV y restauró el, aún más nefasto, Fernando VII.
      G.P ¿qué te parece la historia de Alemania o de Italia desde su creación a mediados del s.XIX? ¿Civilizada o de salvajes? ¿Y la de los EEUU de Norteamérica?
      Citando al poeta catalán Joaquín María Bartrina y de Aixemús:

      Oyendo hablar un hombre, fácil es
      saber dónde vio la luz del sol
      Si alaba Inglaterra, será inglés
      Si os habla mal de Prusia, es un francés
      y si habla mal de España… es español.

  5. Luisa
    Luisa Dice:

    Para saber si una persona es solvente y confiable intelectualmente, o no, conviene fijarse en los siguientes rasgos de su lenguaje:

    -Si es dobletista ("los ciudadanos y las ciudadanas", "los trabajadores y las trabajadoras", etc), debe desconfiarse de su solvencia intelectual, pues las personas inteligentes economizan el lenguaje y evitan cacofonías y alargamientos. El plural en estos casos no tiene género masculino, sino epiceno, por lo que el dobletismo no es sostenible.

    -Si en lugar de referirse a España emplea locuciones como "Estado Español", "en este país", "de este país", etc, tampoco será intelectualmente solvente, pues el nombre oficial y constitucional de nuestra nación es España, de modo que no llamarla por su nombre revela complejos o atavismos impropios de personas confiables.

    -También es rasgo de impostura intelectual el uso de "archisílabos": recepcionar en vez de recibir, posicionar en vez de poner, aperturar en vez de abrir, implementar en vez de implantar, visionar en vez de ver, audicionar en vez de oír, etc.

  6. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Voy a hacer una excepción (porque estoy redactando un libro sobre la actual situación política y económica española y apenas tengo tiempo) para realizar una aportación al tan interesante artículo anterior .Todo cambiaría si hiciéramos un esfuerzo para aclarar lo que ocultan las palabras. Por ejemplo, no aceptar ….X….( poner la C.A. ) necesita recursos y sustituirlo por” la clase política dirigente de X necesita recursos” y si queréis estar más a la moda” la casta política dirigente de X………..”. Os aseguro que la mayor parte del gasto público no llega a los ciudadanos o al pueblo, convertido en salario en especie. Adjunto un artículo que publicamos en Notarios y Registradores, con mucho éxito, sobre el tema “España nos roba “. Por cierto, si quieren tanto a sus pueblos ¿por qué se apropian de sus ingresos y los endeudan tanto? y ¿Quedan partidos de izquierda en las autonomías ?:
    LOS POBRES NOS ROBAN
    “El tema de las balanzas fiscales está absorbiendo una cantidad de energías y creando una serie de reacciones en nuestra sociedad absolutamente injustificadas, ya que derivan de un error mayúsculo.
    Uno de los principios básicos para el buen funcionamiento de las democracias modernas es el de la solidaridad entre los ciudadanos en la financiación del Estado del bienestar.
    La contribución social suele ser discriminatoria aportando más recursos los que generan más ingresos. Con ello se consigue fortalecer el clima social ya que, el mecanismo de distribución de renta, hace que el nivel de insatisfacción producido por el funcionamiento del mercado quede corregido.
    En este momento, costaría encontrar a alguien y especialmente, entre los grupos que se llaman de izquierdas que estuviera en desacuerdo con este proceso, es más, para estos últimos es una reivindicación constante el que sea más progresiva la participación de los más ricos.
    Y este principio de solidaridad se considera como uno de los hitos fundamentales de nuestra democracia, habiéndose materializado desde su inicio en una tarifa progresiva en nuestro impuesto sobre la renta de las personas físicas y luego se ha extendido a las autonomías. Y, gracias a que este principio está profundamente arraigado en la Unión Europea, nos hemos podido beneficiar del régimen de ayudas que hemos estado recibiendo desde nuestra incorporación
    Una muestra reciente de este espíritu de solidaridad, fue la aprobación por el BUNDESTAG, el 19 de julio de 2012, de la contribución alemana, con cerca de 30.000 millones de euros, a la recapitalización del sistema bancario español, por un importe total de 100.000 millones de euros. A pesar de estar en período de vacaciones, al pleno extraordinario asistieron 583 diputados de los 620 escaños, siendo aprobada por 473 votos a favor ya que se sumaron al grupo del gobierno, la oposición socialdemócrata y los verdes (con 97 votos en contra).
    Asentado este principio, el sistema distributivo consiste en que los más pobres (ciudadanos, autonomías y países) de la Unión perciben de los más ricos una aportación para consolidar un clima de convivencia pacífica y satisfacción social, al asegurar la financiación de las prestaciones básicas de los ciudadanos.
    Si los medios de información de cada país de la Unión Europea, estuvieran todo el día machacando a la población de que la culpa de sus dificultades y de las insuficiencias sociales era sólo responsabilidad de sus vecinos, los días de la institución estarían contados y los problemas futuros entre países no serían sólo de naturaleza política ni económica.
    ¿ No fue una de las principales justificaciones del proceso de integración comunitario el evitar los dramáticos conflictos entre los países europeos?.
    Por lo tanto, son los pobres los que se benefician .El introducir a España como principal apropiante ( ESPAÑA nos roba) en una de las versiones del proceso de solidaridad, la autonómica, es un error tan injustificable y absurdo que si lo corregimos y ponemos los nombres de los auténticos beneficiarios, las autonomías con menor nivel de renta, se llevaría por delante la credibilidad no sólo de los que están insistiendo en esta falsificación sino también de todas las fuerzas políticas, sociales y sindicales que hicieron de la solidaridad una de sus principales banderas de progreso y que actualmente han desatendido y hasta despreciado su defensa.
    ¿ Quien es capaz de denunciar que, a través del proceso de redistribución de renta, los pobres (ciudadanos, autonomías o países) roban a los ricos?.¿Será el principio de solidaridad universal otro de los excluidos de las organizaciones progresistas?
    Lo que si agradecería la ciudadanía es que sus dirigentes dedicaran su interés preferente a mejorar sus prestaciones con una mejor utilización de los ingresos, evitando los riesgos de uno de los problemas fundamentales que ha socavado los cimientos de nuestra democracia, la utilización partidista de los recursos públicos.
    Son los casos en que el gestor utiliza los ingresos que recibe en régimen de administración y los desvía, para asegurar su permanencia, hacia el control de la educación, de la cultura y de la información , base de la decisión del voto y a la financiación de la servidumbre electoral de amplios sectores sociales y económicos sin que reviertan en los compromisos políticos de mejora social..
    En este último supuesto, el gestor habrá demostrado que los intereses que más le preocupan a su pueblo le son ajenos, al haberse apropiado en su propio interés del dinero que se le confió para la mejora del nivel de vida de sus conciudadanos.¿ Quien , entonces, roba a los pobres?”

    DANIEL IBORRA FORT , 18 DE MARZO DE 2014

  7. Fernando Rodríguez Prieto
    Fernando Rodríguez Prieto Dice:

    G. P., entre los nacionalistas, como entre muchos otros grupos, los hay malos, buenos o incluso muy buenos. Es el nacionalismo en sí lo que es malo como ideología/sentimiento que es que deforma notablemente la visión de la realidad para verla desde un punto de vista victimista.
    Es curioso que, como el castizo refrán español (ruego me perdone la provicación de usar tal adjetivo) dice del ladrón (y sin querer equiparar), el nacionalista también tiende a creer que son todos de su condición. Es decir, nacionalistas. Cosa hasta cierto punto explicable desde esa visión tribal que el nacionalismo genera.
    En diversas ocasiones he dado razones de por qué no soy nacionalista, y en este post hay alguno. Pero comprendo que el reduccionismo de la mentalidad nacionalista dificulta algunos aspectos del entendimiento.

  8. Fernando Rodríguez Prieto
    Fernando Rodríguez Prieto Dice:

    Una amiga que vive en el País Vasco me ha escrito este comentario. Y es tan acertado que no resisto la tentación de copiarlo.
    “Brillante el artículo, Fernando. Que buena reflexión sobre el valor trascendente de las palabras. En este caso, influido por una determinada sensibilidad política. Mi percepción es q en Euskadi efectivamente se ha extendido la idea de q hablar de “España”es políticamente incorrecto. Existe una falta de sentido crítico en la utilización del lenguaje mezclada con un cierto complejo a verse fuera del sentir mayoritario, y por tanto a esrar equivocado o verse excluido, q nos ha llevado, casi inadvertidamente a labrar una conciencia nacionalista ” por pasividad” de una masa social silenciosa.”

  9. G.P.
    G.P. Dice:

    Por lo que he leído en algunos comentarios, al parecer algunos creen que soy vasco (incluso nacionalista). Nada más lejos de la realidad. He puesto el ejemplo vasco (y lo he igualado al español) para hacer notar que cuando se usa el nombre del que consideras tu país como excusa para matar al vecino, pasa lo que pasa con el nombre del que consideres tu país: que suena feo, muy feo. De ahí la "escrupulosidad" de tantos. ¿Tan difícil es de entender eso?
    Vamos, que el problema es que en "este país" se han matado muchos vecinos en nombre de muchas cosas, y ya no se sabe qué decir para no parecer lo que uno no quiere parecer.

    • Cvm Privilegio
      Cvm Privilegio Dice:

      "…cuando se usa el nombre del que consideras tu país como excusa para matar al vecino." Digame, por favor, tres países cuyo nombre no se haya usado como excusa para matar al vecino.

      No, estimado G. P. El caso español es especial, y cualquiera lo puede constatar. Las igualdades España=infierno, GALEUSCA (e imitadores)=paraíso están grabadas a fuego en el corazón del progresista medio. Son "creencias" en el sentido orteguiano, no "ideas".

      Que sí, que Fleta era falangista y por eso -sumando el machismo al españolismo- cantaba aquello de "Si al grito de ¡viva España! con un ¡viva! no responde, si es hombre, no es español y si es español, no es hombre"; pero en aquel mismo tiempo ni Azaña ni ningún político de izquierdas vacilaba en hablar de España y su glorioso pasado.

      Claro está que el problema radica en eso, en las glorias españolas. Nefando para el moderno es todo lo que glorioso se consideró en nuestra historia. Así que, fracasado el meritorio intento de don Américo, los progres abandonaron toda esperanza de dejar de avergonzarse de ser españoles. Y en eso estamos.

  10. G.P.
    G.P. Dice:

    "Digame, por favor, tres países cuyo nombre no se haya usado como excusa para matar al vecino."
    Hombre, que se haya usado para matar al vecino, que haya gente que viva para acordarse, que un bando de los asesinos hubieran gobernado hasta 1975, y que éstos se hayan ido de rositas hasta hoy dejando incluso cadáveres en las cunetas, solo me sale uno. Si me ayuda usted con más…

    • en fin
      en fin Dice:

      Sí, que alguien ayude a GP, porque es evidente que si solamente se le ocurre ese ejemplo necesita muchísima ayuda. Ayuda, cultura, perspectiva y sensatez. Suerte en su búsqueda.

  11. Fernando
    Fernando Dice:

    "¡Vaya usted ahora a hacer bayeta y trapos de cocina con todos los pendones y banderas que en este medio tiempo se han alzado y esgrimido!"

    ("Villalar por tercera y última vez", de Rafael Sánchez Ferlosio, El País de 2 de mayo de 1978).

  12. De Lege Ferenda
    De Lege Ferenda Dice:

    La primera Falacia: "La libertad es poder elegir".
    FALSO.
    La Libertad es no tener que elegir.
    La elección se hace sobre las consecuencias del hacer.
    Porque sabemos lo que debemos hacer. El problema es que si lo hacemos, habrá consecuencias. Es entonces el momento de la elección. El momento de la pérdida de la Libertad.
    La Libertad está en el instante, en el presente.
    Los Miedos pertenecen al futuro; son posibilidades, especulaciones. Que los opinadores mercenarios mediáticos convierten, con la magia de sus malditas palabras falsas, en realidad ante nuestros ojos.
    Como el Mago Pop.
    Don Fernando, gracias por el artículo. Agradecimiento que extiendo a los comentaristas, enriquecedores de sus palabras.

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