¿Hacia un Derecho privado europeo común? Breves apuntes a raíz de un inminente Congreso internacional en España

Con la creación de una Comunidad Europea al finalizar la Segunda Guerra Mundial y, de manera especial, desde la consolidación de la Unión Europea en 1992 mediante el Tratado de Maastricht, muchos han sido los esfuerzos dirigidos a mejorar las relaciones entre los países europeos y, posteriormente, a optimizar el funcionamiento del mercado común. Para la consecución de estos objetivos, el Derecho ha sido –y sigue siendo- un instrumento indispensable, y el Derecho uniforme europeo, una tendencia creciente y expansiva.

El Parlamento Europeo, como gran impulsor del proyecto de armonización, se ha pronunciado en varias ocasiones sobre la necesidad de aproximar el Derecho privado de los Estados miembros, hasta llegar a abogar, incluso, por un Código europeo común de Derecho privado. Abogados, profesores y demás juristas se han involucrado en la redacción de iniciativas relevantes como los Principios de Derecho europeo de los contratos (PECL), el Borrador de Marco Común de Referencia (DCFR) o la Propuesta de Reglamento sobre un Derecho europeo común de la compraventa (Propuesta CESL), entre otros proyectos con el mismo fin. Ello se justifica en la consideración, como insuficiente, de la armonización de temas concretos, entre los que destaca el Derecho contractual en materia de consumo.

El Derecho uniforme europeo afecta de manera notable al ordenamiento jurídico interno de cada Estado miembro. En España, por ejemplo, es conocido que los litigios relativos a productos financieros iniciados por consumidores (una circunstancia extendida) se ha basado, en múltiples supuestos, en el desafío a la validez de cláusulas contractuales y de ciertas previsiones del Derecho procesal civil vigente, por considerarlos contrarios al Derecho europeo. La intervención del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), motivada por el planteamiento de cuestiones prejudiciales, ha conllevado la introducción de reformas legislativas en cumplimiento de las sentencias de dicho tribunal y de su interpretación de las Directivas sectoriales en materia de consumo.

Entre las principales transformaciones que manan del TJUE  destacan el derecho de apelación concedido al ejecutado en procedimientos de ejecución hipotecaria, el control de cláusulas abusivas en procesos monitorios y ejecutivos, o la prohibición de integración judicial del contrato basado en la buena fe, tal y como dictaminó el TJUE en varias sentencias (casos Banesto, Aziz, Asturcom y Sánchez Morcillo). Adicionalmente, se encuentran pendiente de resolución numerosas cuestiones prejudiciales relativas a la validez de las “cláusulas suelo”.

El mayor reto al que se enfrenta el Derecho uniforme europeo contractual es que, al margen de las materias armonizadas (como la referida de consumo), continúa siendo “soft law”, es decir, no vinculante, a pesar de lo cual influye en el quehacer cotidiano de los profesionales del Derecho. En la actualidad, y tras varios proyectos fallidos, muchos de los juristas involucrados en la elaboración del Derecho uniforme europeo se cuestionan la utilidad, el alcance y la finalidad de tan ambiciosa iniciativa.

Es por este motivo que, con el objetivo de evaluar críticamente la necesidad de la existencia de reglas uniformes en el Derecho europeo de los contratos, IE Universidad organiza el Congreso internacional “Uniform rules for European Contract Law? A critical assessment en su campus de Segovia los días 23 y 24 de junio, al que asistirán juristas de todas partes del globo. El programa está estructurado teniendo en cuenta las necesidades expuestas en los Principios de Derecho europeo de los contratos (PECL): (i) la facilitación del comercio europeo y la mejora del funcionamiento del mercado común, (ii) la creación de una infraestructura que elimine las divergencias del Derecho contractual ya armonizado, (iii) la existencia de directrices para tribunales y legisladores nacionales y (iv) la creación de puentes entre las tradiciones del Common Law y las respectivas familias del Derecho continental. El programa completo, los objetivos y ponentes del Congreso se pueden consultar en esta página web. La inscripción cierra el día 15 de este mes.

Atrapado en combate II ¿Hay luz al final del túnel?

Como futbolero que soy me han gustado siempre las frases hechas habituales de los comentaristas radiofónicos. Muchas de ellas me son aplicables en este momento. Por ejemplo, pasar por la enfermería, estar en el dique seco, etc y otras alusivas a jugadores que se van a perder parte de la temporada.

Pero la que me ha gustado siempre no es especialmente futbolística sino más bien ferroviaria: La luz al final del túnel. En el caso de las enfermedades crónicas y raras lo que ocurre es justamente lo contrario: no hay (o no parece haber) luz al final del túnel.

He hecho algún arbitraje de túneles y no sé mucho de túneles pero lo que sí se es que todos los túneles tienen un principio y un final, no van al medio de la montaña. Se hacen los túneles para atravesar la montaña; el túnel puede ser más o menos largo, puede que no la veas, pero al final hay siempre una salida. A lo mejor no se ve la salida pero siempre existe; lo que tienes que hacer es tirar para adelante hasta encontrar esa salida.

Recuerdo el año 91 en el viaje de novios en Iguazú. Habíamos llegado al hotel y nos apeteció ir a ver las cataratas aunque fuera tarde y no esperar al día siguiente. Nos hicimos las fotos de rigor ante la inmensidad de las cataratas: esto es Brasil, esto es Paraguay, esto es Argentina. Maravilloso. Nos recreamos tanto que cuando quisimos darnos cuenta no quedaba nadie alrededor y miramos los horarios de los autobuses. Y vimos con pavor que el último autobús era el que vimos salir hacia 20 minutos o sea que no quedaba ningún autobús ni nadie a la redonda, pues bueno teníamos que volver andando y además atravesar la selva por una carreterillla inmunda, Por aquella época no había móviles y no podíamos llamar al hotel para que vinieran a buscarnos. Lo único que  podíamos hacer era andar hasta llegar al hotel. Y eso hicimos. ¡Qué remedio!.

Y nos pusimos en marcha. Era de noche y encima no se veía nada. Estábamos asustados. En la selva debía haber todo tipo de animales. Y yo no tenía ninguna luz por lo que al hacerse de noche a las seis no se veía ni un pimiento pero la única solución era andar para adelante. Y eso fue lo que hicimos. No podíamos quedarnos parados. De pronto nos dimos cuenta de que no estábamos solos. Nos acompañaba un ejército de luciérnagas. En otro momento nos habrían parecido unos molestos insectos insoportables; en aquel momento eran al menos la luz que necesitábamos hasta llegar sanos y salvos al hotel.

Dos lecciones aprendimos en aquel momento: una, que hay que mirar siempre los horarios del último autobús (lo que no siempre hemos hecho y en algún otro sitio nos hemos quedado colgados). Dos, que no importa cuán oscuro es el camino para poder realizarlo si tienes determinación y tienes ganas de llegar a la meta. Y una tercera de postre. Que por más oscuro que sea el camino siempre hay una luz que te hará seguir adelante y eso son la familia y los amigos (sobre todo la familia), a los que tienes que adorar porque son tu tabla de salvación.

Lourdes Fraguas me ha dicho que los amigos son la familia que uno elige y tiene razón. No hay nada mejor que sentir en los momentos difíciles la compañía de la familia y los amigos y llegar a confundir a una y otros, no saber dónde termina la familia y dónde empiezan los amigos, porque al final en esos momentos dificiles son casi una misma cosa.

No estamos aquí para recorrer solos un túnel en la oscuridad. Este es un túnel largo, muy largo, en el que de momento no vemos la salida. Pero hay que tener dos cosas claras: una, que hay salida y dos, que las luciérnagas son la familia y los amigos. Y es un buen momento para descubrir quiénes son tus verdaderos amigos, los que nunca te fallan.

Pero sobre todo hay que valorar a la familia, que ha estado siempre contigo y que te demuestra cada día que era verdad aquello de en la salud y la enfermedad, todos los días de tu vida. Pensabas que era un ritual pero era una verdad absoluta.