Atrapado en combate II ¿Hay luz al final del túnel?

Como futbolero que soy me han gustado siempre las frases hechas habituales de los comentaristas radiofónicos. Muchas de ellas me son aplicables en este momento. Por ejemplo, pasar por la enfermería, estar en el dique seco, etc y otras alusivas a jugadores que se van a perder parte de la temporada.

Pero la que me ha gustado siempre no es especialmente futbolística sino más bien ferroviaria: La luz al final del túnel. En el caso de las enfermedades crónicas y raras lo que ocurre es justamente lo contrario: no hay (o no parece haber) luz al final del túnel.

He hecho algún arbitraje de túneles y no sé mucho de túneles pero lo que sí se es que todos los túneles tienen un principio y un final, no van al medio de la montaña. Se hacen los túneles para atravesar la montaña; el túnel puede ser más o menos largo, puede que no la veas, pero al final hay siempre una salida. A lo mejor no se ve la salida pero siempre existe; lo que tienes que hacer es tirar para adelante hasta encontrar esa salida.

Recuerdo el año 91 en el viaje de novios en Iguazú. Habíamos llegado al hotel y nos apeteció ir a ver las cataratas aunque fuera tarde y no esperar al día siguiente. Nos hicimos las fotos de rigor ante la inmensidad de las cataratas: esto es Brasil, esto es Paraguay, esto es Argentina. Maravilloso. Nos recreamos tanto que cuando quisimos darnos cuenta no quedaba nadie alrededor y miramos los horarios de los autobuses. Y vimos con pavor que el último autobús era el que vimos salir hacia 20 minutos o sea que no quedaba ningún autobús ni nadie a la redonda, pues bueno teníamos que volver andando y además atravesar la selva por una carreterillla inmunda, Por aquella época no había móviles y no podíamos llamar al hotel para que vinieran a buscarnos. Lo único que  podíamos hacer era andar hasta llegar al hotel. Y eso hicimos. ¡Qué remedio!.

Y nos pusimos en marcha. Era de noche y encima no se veía nada. Estábamos asustados. En la selva debía haber todo tipo de animales. Y yo no tenía ninguna luz por lo que al hacerse de noche a las seis no se veía ni un pimiento pero la única solución era andar para adelante. Y eso fue lo que hicimos. No podíamos quedarnos parados. De pronto nos dimos cuenta de que no estábamos solos. Nos acompañaba un ejército de luciérnagas. En otro momento nos habrían parecido unos molestos insectos insoportables; en aquel momento eran al menos la luz que necesitábamos hasta llegar sanos y salvos al hotel.

Dos lecciones aprendimos en aquel momento: una, que hay que mirar siempre los horarios del último autobús (lo que no siempre hemos hecho y en algún otro sitio nos hemos quedado colgados). Dos, que no importa cuán oscuro es el camino para poder realizarlo si tienes determinación y tienes ganas de llegar a la meta. Y una tercera de postre. Que por más oscuro que sea el camino siempre hay una luz que te hará seguir adelante y eso son la familia y los amigos (sobre todo la familia), a los que tienes que adorar porque son tu tabla de salvación.

Lourdes Fraguas me ha dicho que los amigos son la familia que uno elige y tiene razón. No hay nada mejor que sentir en los momentos difíciles la compañía de la familia y los amigos y llegar a confundir a una y otros, no saber dónde termina la familia y dónde empiezan los amigos, porque al final en esos momentos dificiles son casi una misma cosa.

No estamos aquí para recorrer solos un túnel en la oscuridad. Este es un túnel largo, muy largo, en el que de momento no vemos la salida. Pero hay que tener dos cosas claras: una, que hay salida y dos, que las luciérnagas son la familia y los amigos. Y es un buen momento para descubrir quiénes son tus verdaderos amigos, los que nunca te fallan.

Pero sobre todo hay que valorar a la familia, que ha estado siempre contigo y que te demuestra cada día que era verdad aquello de en la salud y la enfermedad, todos los días de tu vida. Pensabas que era un ritual pero era una verdad absoluta.

2 comentarios
  1. iv
    iv Dice:

    ¡¡Felicidades!! Debe tener una familia estupenda, pero si se da un paseo por los por los juzgados, especialmente en tema de menores y herencias, creo que su concepto de familia, en términos generales, cambia. Estoy viviendo un tema de herencia, muy cercano, y algunos miembros de la familia, sistemáticamente, taponan la salida del túnel. Lo curioso es que esas mismas personas que taponan a la familia son excelentes amigos y puedo hablar con propiedad porque conmigo han sido unos amigos estupendos. ¿Que habrán vivido durante sus relaciones familiares para que intenten destruirse entre hermanos sin importar que alguno esté en situación lamentable?. No hablo de familias des-estructuradas, los que comento son familias, supuestamente bien avenidas y se supone que con educación exquisita, o esa era la imagen que daban y, como he dicho anteriormente, no son los únicos.

Los comentarios están desactivados.