¡Ay, Derecho! El Ministro en funciones que no creía en las instituciones

Aunque nos haya salido un pareado, la finalidad de este post es simplemente alertar sobre lo peligroso que resulta tener un Ministro del Interior, aunque sea en funciones, que claramente desconfía del buen funcionamiento de las instituciones y de los funcionarios que tiene a su cargo. De otra forma no cabe explicarse las conversaciones que han salido a la luz y que fueron sostenidas con el recién destituido jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, con la finalidad de buscar pruebas para incriminar a dirigentes de CDC y ERC en casos de corrupción según el periódico Público,  luego recogidos en otros medios.   

Más allá de las pesquisas sobre quien haya grabado o dejado de grabar al Ministro,  o sobre la posible guerra subyacente en el Ministerio del Interior, lo cierto es que como ciudadanos  defensores del Estado de Derecho tenemos que preguntarnos si es tolerable que se acuda a este tipo de mecanismos para perseguir la corrupción “soberanista”. Así. de una tacada nos enteramos de que la Fiscalía puede “afinar” los casos según a qué partido pertenezca el presunto corrupto (“esto la Fiscalía te lo afina, hacemos una gestión“) y de que se investiga y persigue de manera preferente los casos de corrupción en los adversarios, a ser posible cuando mejor le venga electoralmente al partido que está en el Gobierno. Toda una lección sobre el uso partidista de las instituciones públicas, por si a alguien le quedaba alguna duda después de la encendida defensa por parte de la Fiscalía de la Infanta, o de los cambios de criterio “técnico” de esa misma Fiscalía (primero con el PSOE y luego con el PP) en el caso Faisán, por ejemplo. Claro que hay que recordar que el Ministro del Interior no vio nada censurable en recibir al imputado Rodrigo Rato el 29 de julio pasado en su despacho oficial,  según él para tratar todo tipo de asuntos personales salvo, claro está, los procesos judiciales en los que se encuentra inmerso, siempre según sus propias explicaciones. 

En las conversaciones grabadas el Ministro afirma que Mariano Rajoy está al tanto de todo, pero tranquiliza a su interlocutor: “es un hombre discreto donde los haya. Por supuesto, su mano derecha no sabe lo que hace su mano izquierda. Yo le conozco muy bien, de muchos años.” Esta caracterización resulta extraordinariamente interesante, porque define a la perfección el tradicional estilo clientelar y anti institucional de nuestro Presidente (por otra parte tan extendido en nuestro país). Y para aquellos lectores que justifiquen esa actitud en este caso por razones políticas, les advertimos que cuando una persona está acostumbrada en el ejercicio del poder a que “su mano derecha no sepa lo que hace su izquierda”, no porque sea tonto sino porque no quiere saberlo, el caso Bárcenas resulta entonces una consecuencia inevitable. Si usted acepta lo primero no se queje de lo segundo.

Pero es que ni siquiera políticamente tal cosa resulta admisible, por muy anti institucionalistas que resulten ser también sus adversarios políticos. Mientras que no seamos conscientes en España de que las instituciones están al servicio de los intereses generales –que no hay que confundir con los del partido en el Gobierno- y que su funcionamiento, gobierne quien gobierne, debe de ser exquisitamente neutral y profesional, no vamos a avanzar mucho ni en el combate contra el secesionismo ni en la lucha contra la corrupción.

En cuanto al secesionismo, porque a los tibios no se les convence demostrando de esta manera tan tosca la manipulación de las instituciones del Estado. A lo mejor concluyen que para instituciones manipuladas prefieren entonces las propias. En cuanto a la corrupción, porque a los ciudadanos lo que nos interesa es que se combata la corrupción y que se extirpe en la medida de lo posible. Ya sabemos que la tolerancia con la corrupción en las propias filas, incluso por parte de los ciudadanos, es mucho mayor que la tolerancia con la corrupción en las filas de los adversarios.  Pero eso no impide, sino más bien debe de estimular, que la Administración y muy en particular el Gobierno dedique por igual sus recursos y sus esfuerzos a erradicarla, venga de donde venga, y que se abstenga de utilizarla electoralmente. Además, debe de hacerlo a través de los procedimientos y cauces legalmente establecidos, lo que no es una formalidad innecesaria, sino  una garantía esencial para todos.

La verdad es que la tentación de utilizar de forma partidista instituciones claves del Estado en la lucha contra los delitos de corrupción, como es el Ministerio del Interior o la Fiscalía, o no digamos el Poder Judicial produce escalofríos. No se trata solo de que se puedan poner en riesgo ciertos derechos fundamentales como la presunción de inocencia, la intimidad y el secreto de las comunicaciones o, en último término, de la libertad, sino también lo que supone de ruptura del pacto social que da origen a una sociedad democrática. Al fin y al cabo, ese pacto no consiste en otra cosa que en compromiso mutuo de ceder poder al Estado para no tener que solventar de forma particular nuestras diferencias. En el momento en que algunos utilizan de manera partidista las instituciones del Estado, la legitimidad del sistema se resiente, y en estos tiempos que corren no hay nada más peligroso.

9 comentarios
  1. Cvm Privilegio
    Cvm Privilegio Dice:

    "Más allá de las pesquisas sobre quien haya grabado o dejado de grabar al Ministro, o sobre la posible guerra subyacente en el Ministerio del Interior, […]"

    Cuando el sabio apunta a la luna, el tonto mira el dedo, dijo algún Bucay. Pero también podría decirse que cuando el prestidigitador apunta a la mesa, el sabio mira la mano.

    Los estimados editores tienen sus manías, como las tenemos todos. Pero quizás deberían ser algo más reflexivos.

    A mí no me preocupa que el ministro del interior haga su trabajo. Lo que me preocupa es que lo haga tan chapuceramente.

    Y, sobre todo, lo que me preocupa es que haya poderes fácticos dentro del ministerio tan poderosos que son capaces de grabar conversaciones dentro del despacho oficial del ministro, y tan descarados que son capaces de filtrarlas. ¿O quizás creen que esta noticia es el resultado de una laboriosa investigación del benemérito señor Escolar?

    Quizás, como estos poderes fácticos no son ministros del PP, los estimados editores consideran que no son una amenaza al estado de derecho. Pero yo creo que sí que lo son, y tan peligrosa como la que más.

    Y un último comentario. Escriben ustedes que "En las conversaciones grabadas el Ministro deja claro que Mariano Rajoy está al tanto de todo." Pues menos mal que ustedes no son jueces. Lo que queda claro en las conversaciones es que el ministro AFIRMA que Rajoy está al tanto de todo. Pero si el menistro es tan pérfido como ustedes creen, ¿por qué le conceden la presunción de veracidad?

    • Fulgencio Barrado Roldán
      Fulgencio Barrado Roldán Dice:

      Si consideramos que dentro del "trabajo" del ministro del interior se comprende la elaboración de pruebas falsas, la tergiversación de datos, el cotilleo degradante…, pues estará bien todo, claro está.
      Porque lo que se infiere de las conversaciones no es precisamente algo muy constructivo.
      Y si encima le han grabado…, torpe e incompetente.

    • G.P.
      G.P. Dice:

      <<el ministro AFIRMA que Rajoy está al tanto de todo. Pero si el menistro es tan pérfido como ustedes creen, ¿por qué le conceden la presunción de veracidad?>>
      Porque su jefe no le ha destituido.

  2. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Cvm Privilegio, las manías de los editores -que ciertamente existen- son regeneracionistas. Que eso suponga tener que meterse con Ministros del PP (o del PSOE, consulte este mismo blog hasta fines del 2011) lo admitimos. El día que por estos mismos motivos haya que meterse con un Ministro o Consejero de otro partido lo haremos igualmente, no lo dude. En cuanto a la aclaración sobre Rajoy la introducimos, es correcto lo que usted dice. Y para decidir si es creíble o no lo que uno oye en una grabación, aunque sea ilegal la grabación no se necesita a un juez, Eso es lo que nos cuentan nuestros políticos, lo que el juez decidirá es si hay o no algún delito en toda esta historia, que es otra cosa. .

    • Cvm Privilegio
      Cvm Privilegio Dice:

      Gracias, doña Elisa, por la amable respuesta. Sé que ustedes denuncian las irregularidades de tirios y troyanos, pero me parece -quizás me equivoque- que profesan por el señor Rajoy un particular cariño :-).

      Y reitero que lo más grave -desde mi modesto punto de vista- no es el contenido de la grabación; conversaciones análogas se producirán a todas horas en todos los despachos análogos (por otra parte, ¿qué resulto de esta conversación? ¿Qué horribles prevaricaciones, acusaciones falsas o GALes mediáticos engendró?)

      Lo más grave para mí es (a) el incontrolado poder de ciertos círculos de las "cloacas" y su descarada exhibición; y (b) la torpeza del señor Fernández Díaz, cuyas cualidades -que sin duda las tendrá- solo han posido ser percibidas hasta ahora por la vista de lince de su amigo Rajoy.

  3. G.P.
    G.P. Dice:

    La realidad es que tenemos un gobierno que ha montado "escándalos" mediáticos falsos contra su oposición política (como Podemos o independentistas) utilizando a la policía y a las instituciones que pagamos con nuestros impuestos todos (INCLUIDOS los votantes de Podemos e independentistas). Eso significa, simple y llanamente, que llevamos más de cuatro años sin elecciones limpias y democráticas.
    Casi nada:
    Elecciones europeas. Elecciones catalanas. Elecciones andaluzas. Elecciones municipales. Elecciones autonómicas. Y dos elecciones generales. Por ahora.
    Si esto se demostrara que pasa en Venezuela (que seguro que pasa) ¿qué diríamos de sus elecciones?
    Este país ya no tiene un pase: ni elecciones limpias tenemos ya.

  4. Lole
    Lole Dice:

    Y la guinda de este desgraciado relato es que al ministro, encima de hacer lo que no debe, le han pillado. En consecuencia no sólo no ha conseguido nada positivo contra los secesionistas, sino que además les ha proporcionado leña. ¡Buen trabajo, ministro!

  5. O'Farrill
    O'Farrill Dice:

    Al final el crecimiento de pequeños "estados" (poderes reales) dentro del Estado sin control aparente (tipo 007) es el gran riesgo de las desorbitadas estructuras institucionales que tenemos. Siempre hemos sabido la pugna por esos poderes entre agencias "especiales" y cómo son intocables e incontrolables. Pero hemos seguido vendiendo "seguridad" en base a amenazas más o menos creíbles. A los políticos y cargos públicos les "ponía" eso de tener a "su servicio" (no al del estado) organizaciones de información (a veces de cotilleo), espías, operaciones de falsa bandera, etc.etc. Son como niños pero jugando con algo tan importante como la Libertad. Hemos creado cuerpos policiales de carácter local, autonómico, fiscal, etc. y ahora cada uno de ellos se mueve a su aire. Lo más reciente la colisión en investigaciones de la Guardia Civil y la Policía Nacional que se ha judicializado finalmente.
    En el caso que se comenta es una torpeza o chapuza más en el ejercicio del cargo que, como es lógico, debería tener consecuencias.

  6. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Debemos creer en las instituciones y debemos hacerlo con fundamento. A mi me inspira confianza la estructura burocrática y operativa del Estado Central.

    Pero no me lo inspiran ni las instituciones políticas ni las autonómicas, ni las estatales ni las europeas.

    Es decir, soy parte de esa mayoría de cuidadanos de Europa que valora a sus funcionarios por oposición de verdad y suspende clamorosamente a los políticos: Personas e Instituciones.

    Afortunadamente toavía funcionan servicios públicos propios de una sociedad moderna. Pienso en un Sistema Sanitario, unas Fuerzas Armadas, una Guardia Civil, una Judicatura de base y unos servicios de Inteligencia que nada desmerecen de los mejores del mundo y además son humildes y conscientes de la necesidad de no dormirse a pesar de "los elementos".

    ¿Por qué no sucede lo mismo con el Sistema Político ni con el Mediático ni con, digamos, la estructura general dde lo que entendemos como el Poder?

    Porque no pueden tener crediilidad al vivir inmersos en una falsedad.

    Hoy revienta el gran fiasco de la estrategia occidental en Oriente. Informe Chilcot –comedido informe que deja negro sobre blanco una estrategia genocida, incompetente o ambas a la vez.

    Revientan, como van reventando una tras otra, las burbujas financieras que son el recurso desesperado de quienes son incapaces de sacarnos de donde nos han metido.

    Revienta como revientan todas las mentiras y todos los silencios.
    Por ejemplo el silencio sobre el bodrio del sistema Autonómico que parece diseñafdo por nuestros enemigos y produce esperpentos como ver a un fiscal del estado al frente de una oficina antifraude creada por los fraudulentos desde su propio parlamento regional. De coña.

    ¿Cómo se regenera esa falta de credibilidad sin hablar de sus causas reales?

    Saludos cordiales

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