Partidos políticos y bloqueo institucional: reproducción de la Tribuna en EM de nuestra coeditora Elisa de la Nuez

Reconozco que es con una cierta fatiga –similar, imagino, a la de muchos lectores- con la que, una vez más, apunto unas reflexiones para intentar encontrar una explicación racional a la cada vez más absurda situación de bloqueo institucional que vivimos en España desde hace ocho meses, con amenazas de filibusterismos varios y de terceras elecciones inclusive. Porque más allá de las vicisitudes concretas del culebrón veraniego que nos están ofreciendo nuestros representantes, la realidad es que los partidos políticos españoles no consiguen ponerse de acuerdo para que se pueda formar Gobierno. Y no lo consiguen pese a la existencia de una seria amenaza de quiebra institucional y democrática en Cataluña por la vía del independentismo, a la posible reacción (aunque sea en diferido) de la Comisión Europea ante el incumplimiento del déficit o a la evidencia de la necesidad de grandes reformas estructurales para enfrentarnos al incierto futuro con garantías de éxito.  Para colmo del despropósito, resulta que, según el partido que aspira a encabezar el Gobierno, las diferencias programáticas con los partidos cuyo apoyo solicita no son demasiado grandes: de hecho, resulta ahora que en el fallido acuerdo de Gobierno PSOE-Ciudadanos han encontrado muchas propuestas rescatables. Eso sí, es imprescindible que las rescate precisamente Mariano Rajoy y no otro candidato del PP. El problema es que para el PSOE y Ciudadanos estas propuestas ya no son válidas precisamente si las lleva a cabo un Gobierno presidido por Mariano Rajoy.  Y ahí estamos.

Cuando hace ya tres años participé junto con Luis Garicano, Cesar Molinas y Carles Casajuana en una iniciativa para recabar el apoyo ciudadano con la finalidad de regenerar la vida política española, elegimos centrarnos en un solo problema. Después de algunas conversaciones, coincidimos en identificar el que nos parecía esencial: el mal funcionamiento de los partidos políticos. Así surgió el Manifiesto de los 100, en el que pedíamos una serie de reformas para impulsar la democracia interna y los mecanismos de rendición de cuentas y selección de  líderes.  El manifiesto tuvo un éxito muy moderado (de hecho, conseguimos solo 25.000 firmas de los ciudadanos) no sólo debido a la poca experiencia de los promotores sino, en mi opinión, a la escasa preocupación de los españoles por algo que sin duda les parecía muy alejado de sus problemas cotidianos. Probablemente hoy este mismo Manifiesto conseguiría muchas más adhesiones, sencillamente porque el paso del tiempo nos ha dado la razón de una forma que entonces no podíamos sospechar. Cabe afirmar que si padecemos esta situación de bloqueo institucional es sencillamente porque nuestros partidos políticos no funcionan bien. O más bien, como diría Cesar Molinas, porque funcionan rematadamente mal, de manera que no son ni siquiera capaces de cumplir con la primera de sus obligaciones, que es la de garantizar que haya un Gobierno surgido de la voluntad del Parlamento.

Efectivamente, a día de hoy, lo que hay en España es una democracia representativa parlamentaria, es decir, una democracia en la que el Presidente del Gobierno es elegido por el Parlamento, debiendo para ello obtener el número suficiente de votos en la correspondiente sesión de investidura. Esto es al menos lo que dicen nuestros textos legales, empezando por la Constitución, y lo que entienden los expertos. Pero -como en tantos otros ámbitos- al margen de esta “realidad oficial” se ha desarrollado otra  “extraoficial”  extraordinariamente potente que funciona de forma muy distinta, por cortesía de los partidos políticos españoles desde prácticamente el comienzo de la Transición. En esta realidad lo que hay es un pseudo caudillismo de partido, lo que supone que lo único que importa políticamente es lo que decide el líder de un partido o, como mucho, el líder y su camarilla. La falta de neutralidad y profesionalidad de unas instituciones .empezando por el Parlamento- que han sido sistemáticamente ocupadas por los partidos, unida a la tolerancia de los medios de comunicación de masas y a la indiferencia de la ciudadanía ha hecho el resto.

Claro está que mientras la realidad oficial y la extraoficial han sido compatibles –básicamente en la época del bipartidismo, donde con mayorías absolutas o con partidos nacionalistas era fácil alcanzar acuerdos para formar Gobierno – las disfunciones no eran tan evidentes. Pero ha bastado la ruptura del modelo tradicional para que estemos contemplando con toda su crudeza el anómalo funcionamiento de nuestros partidos políticos. El problema básicamente se podría reducir a uno: la total irresponsabilidad de sus líderes por las decisiones que toman. Hasta el punto de que en España se puede hablar tranquilamente de unas terceras elecciones en un año con los mismos candidatos sin que nadie saque la conclusión obvia de que nuestros representantes lo que pretenden es traspasarnos una vez más las consecuencias de su irresponsabilidad –con los consiguientes costes- para que les salga gratis. Porque eso es en definitiva lo que supone apelar a los electores para que sean ellos los que castiguen en las urnas a los candidatos fracasados, sabiendo que, en realidad, no tienen demasiadas posibilidades de hacerlo por lo menos con el actual sistema electoral. Y en último término, serán los propios líderes del partido de turno los que interpreten los resultados electorales y ya sabemos lo sesgada que suele ser esa interpretación.

Por otro lado, si miramos a otras democracias de nuestro entorno podremos comprobar hasta qué punto el bloqueo institucional que padecemos es consecuencia de este aberrante funcionamiento de nuestros partidos. Ciertamente, la campaña del Brexit es un buen ejemplo de lo que una democracia de calidad debe evitar,  pero la actuación del partido conservador después del resultado demuestra claramente que la sustitución de un líder irresponsable no es ningún problema en una democracia parlamentaria si los partidos políticos funcionan razonablemente. Theresa May ha sido elegida sin ningún tipo de trauma interno y con mucha rapidez en sustitución de un David Cameron que había ganado las elecciones no hacía mucho tiempo y por mayoría absoluta. Por el contrario, desprenderse de un Presidente de Estados Unidos o de una Presidenta de Brasil como Dilma Roussef que son elegidos directamente por los ciudadanos (incluso cuando median escándalos graves de corrupción) no es tan sencillo: se requiere de un complejo procedimiento de “impeachment”. En definitiva, se trata de modelos muy distintos al nuestro. El Presidente del Gobierno no es elegido directamente por los ciudadanos, es elegido por el Parlamento por lo que no debería haber ningún problema en sustituir al candidato de un partido si, por ejemplo, no es capaz de conseguir ser elegido y hay un candidato alternativo del mismo partido que sí lo conseguiría.

Pero como ya hemos dicho, nuestro modelo se acerca más en la práctica como un modelo presidencialista  pero sin el “plus” de legitimidad democrática que otorga la elección directa de un Presidente por parte de la ciudadanía. Conviene insistir que esta anomalía deriva no de un defecto intrínseco a las democracias parlamentarias sino del mal funcionamiento de nuestros partidos políticos y, en particular, de su falta de democracia interna, de “checks and balances” y de rendición de cuentas. De ahí nace la dificultad de sustituir a sus  líderes por candidatos alternativos por motivos obvios tales como perder elecciones, perder escaños, no conseguir llegar a acuerdos con otras fuerzas para formar un Gobierno, amenazar con nuevas elecciones, estar salpicados por casos de corrupción, saltarse los Estatutos de su partido o los que ustedes prefieran añadir a la lista.

Como verán, no andábamos tan desencaminados cuando consideramos que la palanca que podía servir para elevar la calidad de nuestra democracia representativa exigía mejorar el funcionamiento de nuestros partidos. Hoy, con la palanca atascada, esta necesidad es perentoria. Si creemos que el mejor sistema de gobierno una democracia parlamentaria, tenemos que saber también que necesitamos partidos políticos que funcionenn y que sean capaces de depurar las irresponsabilidades o/y las limitaciones políticas de sus líderes sin delegarnos una tarea que no nos corresponde y para la que carecemos de herramientas adecuadas. Si no lo entienden así, es más que probable que muchos electores se cuestionen su necesidad. Y entonces tendremos un problema todavía mayor.

 

14 comentarios
  1. Oriol
    Oriol Dice:

    Todo este bloqueo pasa por no querer reconocer el derecho de autodeterminación de Cataluña. Porque la democracia en España no existe, es ficticia. No se puede ser un pais normal como los 3 ejemplos que voy a poner a) Reino Unido que deja hacer un referèndum a Escocia y en su dia deja irse a Irlanda b) Canada con Quebec c) Indonesia con Timor Oriental. Al final pasara como Kosovo, que ya esta participando como pais en las olimpiadas 2016 y ganando medallas y declaro su independencia unilateral y España aun no la reconoce pero Serbia ya la ha reconocido. Vaya ridiculo internacional de la diplomacia española.
    Es democratico un pais con el presidente de su tribunal constitucional militante del PP y sus miembros escogidos por pattidos politicos?.
    Es democratico un pais incapaz de que su presidente que sale varias veces en los papeles de Varcrnas con cobros en negro aguante en el cargo mas de 3 sños y no sepa conjugar el verbo dimitir?
    Es democratico un pais que a su anterior rey no se le investiga el origrn de su fortuna mientras sus subditos pasan penúrias economicas?
    No hace falta mucho lenguaje juridico para calificar lo que es España : un pais donde sus elites son extractivas y donde la democracia es de pandereta

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Estimado Oriol:

      No coincido. El mal llamado problema de La vieja Tarraco romana –división provincial del siglo II– es en realidad el Problema del PSOE y de Rajoy.

      Un Rajoy que ha elegido la estrategia de Toranaga San (la inacción a la espera de que el oponente caiga en el ridículo) y un PSOE que sigue con la piedra de molino de Suresnes 74 al cuello. Resolución 2ª
      Agravado por 30 años de su sistema educativo.

      Un foro de juristas no puede tener dudas al respecto.

      Nadie, excepto las colonias, tiene derecho a auto determinarse. Ya me gustaría a mi poder hacerlo de los desvaríos de un lehendakari que no cualifica ni para sepulcro blanqueado.

      Así que, por favor, deje parecer que lo ignora.

      Como está bien explicado en diferentes hilos del foro desde hace años, los ejemplos que cita no tienen absolutamente nada que ver con el caso español.

      España, al contrario que Canadá y que UK, ya tiene Perfectamente Definidas las condiciones de la secesión.
      Normas meticulosas y respetando escrupulosamente el Derecho de Todos.

      Esto ni UK ni Canadá lo tenían. De hecho todo el proceso de Clarification se hace precisamente para llegar a lo que ya tenemos aquí. Claridad.

      Ahí están. Democráticas sin tacha y con un respaldo ciudadano inaudito en la historia de las democracias representativas.

      De tal modo que a los cabecillas (ya incursos en el código penal vigente en cualquier país democrático)debiera caérseles la cara de bochorno por pretender Escamotear a todos los españoles el derecho que para sí reclaman. Yo, mi, me, lo mío. El balbuceo incoherente y egocéntrico propio de la carencia del uso de la razón.

      Por eso la gente se está dando cuenta de la catadura moral y nulo decoro de quienes, en el fondo, están robando el derecho de toda la sociedad española a un bien que hoy poseen y que para perpetuar privilegios cuasi feudales pretenden algunos que se pierda.

      ¿Dónde se ha visto que los vecinos del bloque de la piscina excluyan a los de los bajos de la cara norte el derecho a votar sobre aquello que les concierne?

      Saludos cordiales

  2. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    El caso, Oriol, es que tiene usted parte de razón en que nuestra democracia es débil y tiene un cierto problema en su Estado de Derecho. Es precisamente lo que nos dedicamos a criticar en este blog, como linea editorial principal. Ahora, siendo eso cierto, también lo es que esa verdad no justifica ni legitima en modo alguno ningún tipo de independencia o, mejor dicho, secesión. Por dos motivos:

    1) Porque si lo que se defiende es una democracia verdadera, lo que forma parte consustancial de ella es el cumplimiento de las normas, básicamente la norma constitucional. Usted puede liarse la cabeza todo lo que quiera y engañarse a sí mismo tantas veces como le plazca, pero eso no ocultará la verdad de que lo que está ocurriendo en Cataluña es sencillamente impresentable desde el punto de vista de una democracia avanzada: una entidad regional desafía todas las normas y sentencias de su país.

    2) Porque precisamente la catalana es la más extractiva y corrupta de las élites existentes en nuestro país, pues una especie de dinastía de gobernantes ha institucionalizado el robo y la degeneración hasta extremos inconcebibles. Por tanto, no es argumento la corrupción y la existencia de elites extractivas para justificar acción ninguna contra las elites del Estado. Son tal para cual, o peores. Es más, me temo que las elites extractivas catalanas han conseguido convencer a parte de la población de que la solución a los problemas derivados de la crisis es la independencia, igual que en otros sitios ha sido el populismo de izquierdas o de derechas.

    Todo ello, como ya hemos tenido oportunidad de señalar en este blog, no significa que no haya que replantearse seriamente la organización territorial del Estado con sentido común y con reconocimiento de las peculiaridades propias, incluso llegando si fuera el caso y se dieran ciertas condiciones como los que fueron impuestas en la ley de la Claridad Canadiense a una posible consulta previa modificación constitucional. Todo es posible en una democracia si se siguen las formas y procedimientos y se obtienen los votos necesarios. También le digo que tras la experiencia del Brexit y otras como la experiencia americana de Trump me llevan a ser cada vez más cauteloso con brindis al sol como los de Cameron y valorar aun más la estabilidad de las instituciones. Por otro lado, un replanteamiento de la organización territorial puede arrojar también otros resultados distintos menos autonomistas y más tendentes a la uniformización del Estado, que empieza a ser ya una necesidad imperiosa.
    En fin, sin duda la cuestión territorial pasa por una regeneración de nuestras instituciones y por una aplicación de la ley en Cataluña y ambas cosas son difíciles de obtener si no se desbloquea la situación. Esperemos que así sea.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Querido Ignacio, últimamente te prodigas poco y se te echa de menos.
      Un abrazo y buenas vacaciones.

      Voy a aprovechar este espacio para exponer una idea.

      En general la ortodoxia española, –desde la escuela de Salamanca y con muy poquitas excepciones–, se comporta como si tuviese que ir a remolque de ideas venidas de fuera incluso cuando estas ideas nacieron entre nosotros, emigraron y regresan con nombres altisonantes pero viejos.

      Tanto es así que cuando se nos muere un personaje de la estatura mundial de Gustavo Bueno prácticamente ni nos enteramos.

      En parte porque la Ortodoxia no tiene más criterio propio que el criterio del Poder y los Gustavo Bueno nunca son queridos por el poder.

      En el ámbito del nacionalismo nos sucede lo mismo y nos comportamos como papanatas ante una ideología siniestra que ya se cobró su precio en sangre y en incultura en Europa y en España.

      Lo que en el mundo civilizado no pasa de ser algo que oscila entre una horterada o un crimen (la imposición impúdica de identidades inventadas) aquí ha recibido carta de naturaleza con unos costes inauditos que están descarrilando al Estado ante el silencio de la Ortodoxia.

      Silencio culpable es, por ejemplo, pretender arreglar los déficits del Estado sin arreglar el Cirio Autonómico en el que se pierden por la alcantarilla entre 25,000 y 100,000 millones según los tratadistas.

      Esta es una de las causas por las que .–innecesariamente en mi opinión– está fracasando el Regeneracionismo en España.

      Porque la realidad se despliega ante los ojos de todo el mundo a mucha mayor velocidad de lo que la Ortodoxia se atreve a reconocerlo.

      En algún momento va a haber que ponerse al frente de la ola. Con todo merecimiento, porque no cabe duda de que hay talento.

      Saludos cordiales

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Sobre el artículo de Dña. Elisa que acabo de repasar.
    Apunta la autora y otros autores regeneracionistas españoles, que el funcionamiento más democrático de los partidos mejoraría la situación.
    Y ello a pesar de que no hay evidencia empírica de ello.

    El asunto, a decir de algunos observadores relevantes (Kissinger, etc) es uno de los principales problemas de las democracias: La mala y decreciente calidad de los liderazgos que producen.

    El talento huye de los focos y de los castings.

    La democracia solo es una forma de que la opinión de la mitad más uno se imponga al resto a través de políticas públicas formalmente promulgadas. A lo mejor aquí empieza el problema: en la "imposición" de posturas radicalmente opuestas con muy poco peso diferencial.

    Tampoco garantiza el acierto de las decisiones ni que de ellas se vaya a derivar el bien común.

    La democracia representativa no es ni siquiera eso. Solo es una forma de decidir quién ejercerá el poder. Luego, el poder es autónomo.

    Algo tan claro — en todos los manuales de derecho político– puede parecer anatema en estos momentos de mitificación pero por mucho que lo lamentemos no es cierto por causas conocidas y poco difundidas.

    Los demócratas deben hacer un esfuerzo por reconocer los fallos fundamentales porque todo apunta a que el sistema está en regresión.

    Es decir, está conduciéndonos inexorablemente al empobrecimiento, a la pérdida de libertades reales, a la ingeniería social forzada incluso penalmente, a la pérdida de la virtud moral, a la ausencia de responsabilidad personal individual y social, a sistemas fiscales destructivos de la sociedad, al endeudamiento ilimitado sobre métricas falsas, etc.

    Ahora mismo estamos viendo en una democracia con tres siglos de experiencia de libertad— los resultados de procesos democráticos para la elección de la persona con más poder del mundo.

    ¿Qué tenemos? La Sra. Clinton y Mr. Trump.

    Hombre, Rajoy, con todos sus problemas que no son pocos y sin primarias ¿no es de más de fiar que cualquiera de ellos?

    El grave problema que tenemos en España es que las alternativas a Rajoy están muy verdes y se les nota mucho. Y esto lamentablemente no lo arreglan las primarias ni las empatías.

    Saludos

  4. Pedro Luis Egea
    Pedro Luis Egea Dice:

    Entrando estrictamente en el artículo de la Sra. de la Nuez considero que si repetimos mucho el soniquete no vamos a avanzar. Ya sabemos que los partidos tradicionales son muy malos, pero hay nuevos y no están resolviendo las cosas precisamente. Quizá deberíamos mirar más a las personas concretas y, además, dejar ese "todos" con el que se pretende generalizar la crítica e igualar a cualquiera.

    Entiendo que sería más adecuado hacer la pedagogía política que los partidos no hacen y a los medios no les gusta ni quieren hacer y explicar y razonar los pasos. Porque, si se pone en marcha el proceso de investidura con la primera votación, el plazo para los acuerdos es de 2 meses. Y si no se hace, los ramplones se aprovechan y dejan transcurrir el tiempo.

    En definitiva, dejemos en este momento a un lado los problemas a resolver y ofrezcamos propuestas para desatascar la situación de manera tal que se pueda poner en marcha un proceso en el que corregir los problemas. Y, por favor, dejemos ya de volver continuamente a lo mal que se hizo la transición y la Constitución porque, a pesar de los pesares, nadie de los que hoy ejercen la política ni de los que opinan o "tertulian" creo que hubieran sido capaces de hacerlo mejor, visto el tono limite y las expresiones altisonantes que se utilizan. Saludos,

    PS, la autodeterminación se reconoce en territorios en los que no existe democracia y si en Cataluña no la hay es posible que alguna responsabilidad tenga la Generalitat

  5. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Quiero referirme al supuesto "bloqueo institucional" que aparece en el título del artículo para insistir en que no existe el mismo. Las instituciones funcionan por sí solas y garantizan la estabilidad social. El Parlamento de "representantes" no sólo está para designar un gobierno, como creo que he repetido hasta la saciedad, son el eje central sobre el que pivota la política en nombre de la soberanía del pueblo español. Lo que ocurre es que el relato y el mensaje político y mediático es interesado y confunden unas cosas con otras. Las elecciones no son "para elegir gobierno". El Jefe del Estado sólo tiene que darse por enterado cuando el Parlamento haya elegido, no "designar" a nadie ni "encargar" a nadie la función de gobernar. Los partidos políticos son artificiosos y, por ello, no responden a la voluntad política de una sociedad, ni en su estructura, ni en su organización, ni en sus debates (si los hay). Todos están diseñados por una norma que impide la menor "originalidad" y todos, más tarde o más pronto, se pliegan a "voluntades" ajenas a las de sus propios militantes, menos aún de sus "representados". Son simples maquinarias para conseguir poderes unipersonales (líderes) y ya están más que superados por la evolución social permanente.
    Sobre el tema de Cataluña. Su Estatuto y su organización política y administrativa están blindados por el actual texto constitucional. Como el resto de las CC.AA. Los que hayan estudiado un poco a fondo el asunto lo saben. Sólo una reforma constitucional en profundidad de la C.E. permitiría ajustar los muchos despropósitos del texto actual pero…. ¿lo van a promover los partidos? Evidentemente no. Ni siquiera hacen mención expresa sino genérica a ello. ¿lo promovería la sociedad civil regeneradora? Creo que tampoco. Hace falta tiempo y esfuerzo sin cobrar por ello y cada vez son menos los que hacen algo gratis.
    Mientras tanto el Parlamento, la única institución en funcionamiento, continúa con nuestros pequeños y locales asuntos del "postureo" político, siguiendo el guión impuesto por los de siempre. ¿Hay alguna iniciativa parlamentaria sobre los grandes temas internacionales que nos afectan en marcha? ¿Alguien está siguiendo la implicación de España en conflictos provocados por otros intereses? ¿Alguien ha puesto sobre la mesa algún asunto de verdadero calado? Seguiremos jugando a "galgos" o "podencos" por un largo tiempo todavía. Un saludo.

  6. Colapso2015
    Colapso2015 Dice:

    Los partidos políticos estatales, llenos de MILITA-ntes, no crean instituciones sino cuarteles y/o cárteles. El problema, llamar democracia a algo se debería llamar –demagogia representativa–.

    Populismo, aquello contraviene los intereses del pueblo, aunque aparentemente con demagogia no lo parece. Lo curioso del asunto, se usa el populismo como arma retórica, justamente por los demagogos populistas.

    Por ejemplo, por aquellos le han metido a los contribuyentes una deuda del 140% del PIB por “el bien de España” (para mantener su camarilla de militantes y Capitalis-tas). Eso sin contar las brutales subidas de impuestos por “el bien del pueblo”, la diarrea legislativa, .., etc.
    Y en general, usar la sociedad estatal (agrupación de leales a un interés, mercenarios) como ariete para ordeñar la nación (los pueblos desorganizados).

    Bajo el mito de la democracia se encapsula una –Demagogia representativa–.
    Las demagogias representativas occidentales,…, no es de extrañar, “surjan” Sócrates, Hipócrates, Pitágoras, Anaxágoras, Praxiteles, Temístocles, …, a montones.

  7. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Lo que se puede constatar es que se negocia estrictamente el interés orgánico de los Partidos Políticos.

    Ni una sola mención de cuestiones que, seriamente, sean preocupaciones reales de la ciudadanía.

    Por ejemplo; Se acaba de colar de rondón una modificación de las exigencias técnicas de ITV que duplicará el número de vehículos que no pasarán las normas con un coste medio de mil euros por vehículo. Necesitamos PIB.

    Ni un solo Partido dice ni dirá nada.

    Un ominoso silencio mientras discuten "su" problemita.

    Otro tema que resume bien hacia dónde vamos.

    1.- En el periodo que va de 1975 a 2007 la Población Carcelaria ha pasado de 8,440 internos a 76,474. En 2012………………….. son más de 150,000 resoluciones con penas sustitutivas de cárcel prácticamente inexistentes hace 40 años.

    2.- Hemos pasado desde 23’59 presos por cada 100.000 habitantes, en 1975, a 165’68 en 2007. El pico durante el franquismo, en 1950, alcanzó 100 presos por cada 100,000. Un 60% menos que hoy.

    3.-Hoy se legislan revisiones continuas del Código Penal y se crean nuevas figuras delictivas como arma electoral y forma de gestión de comportamientos, pensamiento y expresión en una quiebra de principios clásicos del derecho penal. Ya hay delitos sin damnificados, delitos de autor y delitos que no lo son en países de nuestro entorno.

    Y la tendencia sistémica se acelera.

    Hoy RNE entre 9 y 10 defendiendo el sistema sancionador/recaudador.

    ¿A quién sirve esto?

    Saludos

    • O'farrill
      O'farrill Dice:

      Es interesante conocer el libro "Estado fiscal y democracia" de Ignacio Ruiz-Jarabo (ex- D.G. de la A.T.) que vivió en primera línea el sistema sancionador/recaudador de que habla Manu Oquendo. Parece que está agotado y descatalogado. Quizás por eso y por lo que trajo a continuación de su publicación, resulte aún más interesante. Un saludo.

  8. Susana
    Susana Dice:

    Muchas gracias a Elisa de la nuez
    Quería añadir que olvidamos la responsabilidad de cada diputado. Los votos los emiten diputados, que están atrincherados en la decisión del partido. ¿No podemos tomar acción individual diaria en prensa reclamando que se abandone el sectarismo y que no son los partidos quienes invisten al presidente, sino los votos de cada diputado?
    La ocasión lo merece.
    La carta de Rivera al PSOE bien puede replicarse con una carta abierta a cada diputado reclamando su responsabilidad en esta decisión.

    Saludos

  9. Luis González
    Luis González Dice:

    Después de leer el libro de Sansón Carrasco tengo la sensación de que algunos comentarios se alejan de lo que destila. El tal libro ofrece una sucesión de fotogramas que avisan amigablemente de lo enmendable y sus riesgos. Es mucho de agradecer para bien encaminar el impulso.

  10. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Se avecina un nuevo "bipartidismo" o, lo que es lo mismo, un par de partidos (aunque parezcan cuatro) repartiéndose la tarta del poder. PP y C,s ya están en un rincón del ring, PSOE y Podemos se van instalando en el otro rincón y el árbitro ya ha pitado el comienzo del combate (una metáfora que viene a demostrar que la C.E. no cerró heridas definitivamente de la guerra civil y que, las guerras, siempre existirán mientras exista "poder" que alcanzar, vestido de la forma "ideológica" que convenga en cada caso). La llamada "soberanía popular" en el régimen cerrado de partidos es la "canalización" de voluntades entre competidores afines que, además, luego usarán tal delegación como les parezca durante un dilatado plazo que sólo ellos pueden establecer…..
    Lo dicho, la ilusión que generó la "indignación" en el 15M habría hecho posible una regeneración ciudadana verdadera ajena al "juego" político. Hoy, los partidos regeneradores han sido capturados por los mismos de siempre que no saben más que las reglas de ese juego que es alcanzar el poder, pero nadie dice nada sobre los graves y urgentes problemas a que nos enfrentamos como seres humanos. ¿Es porque no los conocen o porque no saben qué hacer con ellos? Un saludo.

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