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Bloqueo político, postulados sociológicos y fallas institucionales

Tunel1En febrero hablaba en este post (Zugzwang) de la situación de bloqueo en la que nos encontrábamos y apelaba a los valores democráticos. Pasados unos cuantos meses el enfermo no ha mejorado.

Por supuesto, puede alegarse que por la novedad de la situación no hay un protocolo claro de cuáles son los valores aplicables. También que puede ser razonable tomarse un tiempo para pactar e incluso –concedámoslo- aunque se reiteren una vez las elecciones por imposibilidad de llegar un pacto. Pero entre eso y encontrarnos sin gobierno casi un año, e incluso más si nos vemos abocados a unas terceras elecciones,  hay un largo trecho. Parece obvio que esta situación no puede ser buena para el país, no tanto por la falta de dirección en los asuntos corrientes sino porque quedan paralizados muchos proyectos, por la incertidumbre económica que genera, y por la magnitud de los retos que tenemos sobre la mesa, como el del separatismo. Es cierto que para los juristas un año sin leyes es una bendición y que Bélgica estuvo 541 días sin gobierno y al parecer tampoco fue una tragedia, pero no parece que esta deba ser la regla general.

Pero ¿por qué se produce esta situación? ¿No sería más razonable asumir la situación y pactar unas cuantas cosas en las que esté la mayoría de acuerdo, que las hay como lo prueban la existencia del pacto entre el PSOE y Cs y entre este y el PP, con gran coincidencia entre las propuestas? ¿Por qué no una abstención que simplemente permitiría la formación de gobierno, cuando ese gobierno estaría en tus manos porque no tendría mayoría? La ciudadanía no lo comprende y se genera en ella una gran indignación paralela al descrédito de los políticos.

Pero la respuesta es, en realidad, obvia: no pactan porque eso es lo que conviene a los intereses personales de quienes tienen que tomar esa decisión, y esa conveniencia se pone por delante de los intereses de quienes representan. Frente a la hipocresía de discursos en los que se apela a España y  al interés general, se impone el mensaje subyacente de que los ciudadanos hemos hecho mal el examen que constituyen las elecciones y que, por tanto, hemos de ir a la recuperación hasta que el resultado correcto –el que les convenga a ellos- se imponga. Algo así decía Rivera el otro día en su discurso e incluso pedía perdón a los ciudadanos en nombre de toda la cámara; y tenía toda la razón, aunque quizá pecara de exhibir una demasiado explícita superioridad moral.

Y digo esto último porque la naturaleza humana es la que es y nadie –o muy poca gente- hace las cosas por amor al arte, reconozcámoslo. Salvador Giner tiene publicados unos postulados sociológicos sobre la naturaleza humana (“Sociología”, Península, 2010, pág. 49) que conviene tener siempre presentes. Dice, por ejemplo, que los seres humanos están dotados de una fuerte tendencia a maximizar su dicha y bienestar subjetivos según se lo permitan los recursos físicos y sociales disponibles, la estructura social y moral del mundo en que cada uno vive, y ello a menudo en detrimento de su propio bienestar físico objetivo así como en detrimento del bienestar físico y moral de sus  congéneres. Afirma, además, que, con intensidad variable, los hombres poseen también una tendencia hacia la conducta altruista, que se manifiesta en su solidaridad efectiva con la condición de los demás. En caso de incompatibilidad entre egoísmo y altruismo, el primero gana al segundo, salvo que el segundo incremente el prestigio, poder o autoridad.

La cuestión, vista así, le quita un tanto el dramatismo propio de la lucha entre buenos y malos o de la vistosidad de la confrontación ideológica. Todos los políticos –como todos los seres humanos e incluso los blogueros- buscan su propio poder, riqueza y prestigio y, secundariamente, el de los demás. Y lo van a hacer –y esto es importante- siempre que no haya algo que se lo impida (esa “estructura social y moral” de que habla Giner). Cuando Sánchez dice “no” al PP no es porque piense que eso es lo mejor para España, sino porque estima que es lo mejor para mantener su propia posición como secretario general y, secundariamente, porque es mejor para su partido, porque el “sí” convertiría a Podemos en la única oposición al gobierno, comprometiendo su viabilidad futura. Rajoy dice que “no” al previo pacto del PSOE con Ciudadanos después de haberse escaqueado de la investidura, no porque considere que es lo mejor para España sino porque piensa que es la mejor forma de conservar el poder, y lo cierto es que le fue más o menos bien la jugada, a decir del resultado de las segundas elecciones. Incluso aunque que nos encontráramos con un postureo temporal, para pactar tras elecciones vascas y gallegas una vez hechos unos pocos aspavientos, también eso supondría anteponer sus intereses personales y de partido a los generales, apoyados en la malísima memoria y presunta estulticia del ciudadano.

El problema verdadero, si enfocamos la cuestión “científicamente”, no es tanto si los políticos son buenos o malos sino cómo conseguir que los intereses de los políticos se alineen con los intereses de los ciudadanos, o sea, lo que en Economía constituye el clásico problema de agencia que trataron mis coeditores Rodrigo y Elisa aquí: los “propietarios” desean que los “agentes” trabajen en beneficio de la empresa-país maximizando sus intereses; pero siempre cabe el oportunismo, el riesgo moral: que el agente (político o directivo empresarial) busque objetivos personales en detrimento de los intereses del principal (el ciudadano o el accionista) apoyado en las asimetrías informativas y de poder que se dan en estas situaciones; riesgo mayor cuando la responsabilidad de sus decisiones no recae sobre los agentes.

Pues bien, en la Teoría de la Agencia se suele decir que estos problemas pueden mitigarse con una combinación de control e incentivos. Por supuesto, si se consigue que con educación y ética que los políticos tengan asumido que el interés general debe prevalecer sobre el particular, el trabajo está hecho. Pero la experiencia te demuestra que eso no fácil, y menos en la lucha política, y menos todavía cuando nuestro sistema de selección de elites políticas no prima el mérito sino la lealtad y la adulación. Por eso es conveniente reforzarse con un buen funcionamiento de las instituciones, definidas al modo de Fukuyama en su reciente libro “Orden y decadencia de la política” como “pautas de conducta estables, apreciadas y recurrentes que perduran más allá de cada gobierno de líderes individuales”, es decir, “reglas permanentes que forjan, limitan y canalizan la conducta humana”.

En efecto, si somos realistas, a lo que podemos aspirar como ciudadanos es que esas normas –no sólo jurídicas sino también sociales- estén bien diseñadas para conseguir que el interés de los políticos se acerque lo más posible al nuestro. En este blog hemos hablado cientos de veces sobre este asunto, pero ahora me gustaría señalar algunas fallas institucionales que se ponen especialmente de manifiesto como consecuencia del bloqueo político y que sería conveniente mejorar para el futuro:

  • El proceso de investidura regulado en el artículo 99 de la Constitución ha permitido el uso torticero y partidista por Rajoy de la letra de la ley primero para escabullirse de la designación real por entender que le convenía, y luego para aceptarla pero sin especificar si se iba a someter a la confianza de la Cámara, permitiendo así una prolongación indefinida del plazo de dos meses desde la primera votación para las siguientes elecciones.
  • La actuación de la presidenta del Congreso plegándose a las conveniencias del presidente del Gobierno para establecer un calendario que podría concluir con unas elecciones el día 25 de diciembre no parece sino revelar que la tercera autoridad del Estado está sometida a los designios de la segunda.
  • La rigidez y monolitismo de los partidos, que hace no exista contestación interna que permitiera encontrar soluciones más flexibles e inclusivas al producirse la contraposición con otros intereses. Sin duda es preciso un equilibrio entre la eficacia que resulta de la unidad de mando y la disciplina y la rendición de cuentas que deriva de la existencia de otros poderes, pero no es comprensible este silencio de los corderos en los dos grandes partidos, ambos con sonoras bajadas electorales.
  • Derivado de lo anterior, el secuestro del Parlamento con la disciplina de voto convierte los debates en ataques hueros y sin significado para el ciudadano, desconectados de sus intereses, una representación teatral, que esconde la búsqueda de los intereses de la cúpula del partido.
  • La normativa electoral: por supuesto, ningún sistema electoral es inocente, pues todos tienen sus sesgos y según sea mayoritario o proporcional, o el tamaño de las circunscripciones, el prorrateo o la varianza se favorecerá más la rendición de cuentas o capacidad de reemplazar a un gobierno o la representación del pluralismo social y se dará mayor relevancia a la figura del candidato o a su partido. Y a un partido o a otro. Dicho eso, cabe señalar que nuestro sistema es excepcional: un sistema proporcional con sesgo mayoritario y conservador y listas cerradas y bloqueadas, que busca la estabilidad, y consigue un bipartidismo imperfecto pero sin la flexibilidad y rendición de cuentas propias de los países anglosajones. El ejecutivo tiene un gran poder y no sufre los cambios programáticos o decisiones impopulares y como designa los diferentes órganos reguladores su poder no tiene cortapisas.

En definitiva, tenemos los políticos que tenemos, y probablemente no mucho peores que la sociedad de donde surgen; pero nos queda la opción de mejorar las reglas y exigir su cumplimiento.

10 comentarios
  1. G.P.
    G.P. Dice:

    El tema es bastante cansino. Es siempre lo mismo: se supone que los políticos profesionales nos representan pero a la hora de comprobarlo nos damos cuenta de que se representan solo a sí mismos, a sus carreras, y a sus intereses personales. La política profesional es sinónimo de corrupción institucional. Dependiendo de la sociedad la corrupción institucional será mayor o menor, pero la hay en todo el mundo. Es inherente al sistema.
    Solo hay una forma de salir de la corrupción institucional: acabar con la política profesional. Que no exista la carrera política como profesión. Crear un parlamento de ciudadanos elegidos al azar suficientemente amplio para que represente fidedignamente a la sociedad y que sea éste el que apruebe o no las leyes. Que los cargos técnicos sean elegidos al azar en sorteos de entre los capacitados profesionalmente para ejercerlos. Y limitar en el tiempo a todos en sus puestos de forma muy rigurosa.
    Eso sí es democracia. Eso sí es el gobierno del pueblo. Lo que tenemos no.
    Pero mi pregunta es: ¿de verdad quieren ustedes el gobierno del pueblo? Yo creo que la mayoría de ustedes no, y por lo tanto les deseo que disfruten de lo que hay, porque es lo que quieren: con una sociedad tan corrupta como la española nada va a cambiar por más vueltas que le den al sistema actual de política profesional.

  2. JoaquinL.M.
    JoaquinL.M. Dice:

    Es muy cansino, pero no es el tema. El tema no es el método ni la ley electoral ni siquiera las instituciones, tampoco el sistema democrático, que como es sabido no es el perfecto.
    No, no es un asunto académico.

    En el caso que nos ocupa, de secuestro de la democracia española, existe un Sr. llamado Sánchez, que ya en la primera convocatoria y antes de las urnas hizo algo de forma pública, a mi juicio el germen de la situación que hoy sufre España, que fue llevar la legítima confrontación política e ideológica al mezquino terreno personal, insultando de forma grave al oponente Sr. Rajoy, llamándole indecente.
    Este hecho antidemocrático, destroza de forma radical cualquier forma de entendimiento, porque pone de manifiesto que las actuaciones devienen de un odio personal, que incapacita al que lo sufre, porque deja de ser imparcial, ecuánime y justo.
    Esta situación de odio que padece el Sr Sánchez, lamentablemente apoyado por parte de su partido y que han sido incapaces de superar aún, sigue siendo el problema que les ha llevado a prostituir la democracia, el Parlamento de España e incumplir el mandato democrático de los españoles.

    Me parece intolerable por no ser cierto, que en discursos de algunos periodistas, políticos y el propio editorialista de hoy, traten de minimizar e igualar la responsabilidad de la situación, a dos líderes políticos que no se ponen de acuerdo, Rajoy y Sanchez. Y no, no es cierto.

    El hecho cierto y conocido es que el Sr. Rajoy apoyado por su partido, ha ofrecido a Sánchez gobierno de coalición, pactos institucionales de la importancia de la unidad del territorio, de la reforma constitucional, de deberes y compromisos estatales ineludibles a corto y medio plazo, etc., para el normal funcionamiento de la democracia y lo único que ha recibido por respuesta es NO, NO y NO, y no ha dicho que no esté de acuerdo con todas o algunas de estas propuestas, solo ha dicho NO al diálogo, a hablar y a parlamentar sin siquiera hacer alguna contrapropuesta o alternativa.
    Esta actitud es profundamente antidemocrática, porque cuando hay conflictos o confrontación y una parte se niega a parlamentar, la violencia llama a la puerta.

    El cansino tema trata de investir un gobierno, de acuerdo al mandato democrático de los españoles y el Sr Sánchez se lo pasa por el arco del triunfo.
    Por tanto el odio del Sr Sánchez, amparado por algunos de su partido y por muchos otros escondidos en sus trincheras, esperando quizás que sus contradicciones ideológicas progresistas no resulten muy maltrechas, lo mantiene por encima del mandato democrático de los españoles y esto solo es responsabilidad del Sr. Sánchez, los que los apoyan o tratan cínicamente de disimular tal fechoría democrática.

    Saludos

    JoaquinL.M.

  3. Antonio
    Antonio Dice:

    ''la Teoría de la Agencia se suele decir que estos problemas pueden mitigarse con una combinación de control e incentivos''
    Control e incentivos y… propiedad. Ayh¡ la propiedad, ese viejo asunto. En el Problema de la Agencia la propiedad de los accionistas ya viene por defecto, ya esta incorporada, se da por existente. Se utiliza con frecuencia el modelo de la Agencia para explicar la situación política, yo lo hago también. Pero la comparativa tiene una falla: sabemos bien que los accionistas pueden establecer sistemas de control e incentivos eficientes y duraderos sólo por que, antes, tienen en sus manos la propiedad de su sociedad mercantil. Desde la perspectiva de la historia económica las sociedades humanas sólo están en un continuo proceso de ampliación y contracción en la propiedad de la riqueza. Sólo cuando esa propiedad, del Estado y sus bienes en este caso, (Hacienda somos todos , pero mucho más de la fiscal del caso Noos y de los partidos políticos), llegue a todos los ciudadanos dejaremos, automáticamente, de quejarnos de sus administradores-políticos.

  4. Ignacio Gomá Lanzón
    Ignacio Gomá Lanzón Dice:

    Gracias por los comentarios. Comentarios a los comentarios.
    A GP: que si, como dice él, ya elegimos a los políticos al azar entre los más capacitados técnicamente, seguramente no necesitamos ya parlamento, porque no van a decir los ciudadanos no preparados y elegidos al azar lo que determinen los más capacitados técnicamente. ¿Es eso lo que quiere decir? ¿Porpone una aristocracia?
    A Joaquín.LM debo recordarle que fue Rajoy el que omitió presentarse a la primera investidura y luego votó no a l proyecto Ciudadanos y PSOE. No veo que hay demasiada diferencia.
    A Antonio, que lamentablemente la comparación en la teoría de la agencia entre empresa y Estado sigue siendo bastante acertada porque, lamentablemente, los accionistas de las grandes sociedades viven en un fraude inocente:
    https://hayderecho.com/2012/04/07/recomendaciones-iii-la-economia-del-fraude-inocente-de-j-k-galbraith-por-ignacio-goma/

    • O,farrill
      O,farrill Dice:

      Gracias Ignacio por insistir en la obra de Galbraith. También es interesante "La edad de la incertidumbre" del mismo autor y, por mi cuenta, añado "El mono desnudo" o "El zoo humano" de Desmond Morris. El análisis sociológico de las comunidades humanas (y la política es una de ellas) es apasionante y, en lo que ocurre, encontramos explicaciones muy simples comparativamente con las comunidades animales. Los "machos alfa" lo son por reconocimiento y subsiguiente sumisión (o hasta comodidad) del resto de la manada. La posición de la jefatura, en la política queda distorsionada cuando se dice que elegimos un "macho alfa" en las elecciones, rodeado de la "corte" de "aspirantes" (gobierno) a mandar o jugar un papel importante. Tal distorsión del verdadero sistema democrático, se agrava por dejación del Parlamento (la soberanía popular) a establecer por sí mismo las normas de convivencia (leyes) y ya es patético, cuando la representación es "partidaria" no ciudadana y no se basa en mandatos imperativos concretos.
      Por lo demás, NO HAY BLOQUEO POLITICO (lo que hace éste blog, por ejemplo, es política y más avanzada de la habitual). Hay un Parlamento que debería estar preparando toda clase de iniciativas parlamentarias para tratar de mejorar el "carajal" político, administrativo y legislativo que padecemos. Para eso se les paga. No para asentir sometidos al "macho alfa" de turno, reírle las bromas y darle "palmaditas" en la espalda. Una cosa es que haya un grupo de trabajo para designar un gobierno y otra que "todos" se limiten a sentarse y seguir los rifirrafes parlamentarios sobre el tema "cansino" que dicen algunos comentarios. Hay buenos artículos de Javier Benegas en "Voz Populi" sobre el asunto. Un cordial saludo.

  5. JoaquinL.M.
    JoaquinL.M. Dice:

    Gracias Sr. Gomá, por su recordatorio, fíjese si no lo olvido, que tengo delante el recuento de votos de diciembre y como no, los de junio pasado.
    La voluntad de los españoles expresado en las urnas, a mi criterio, no le son de aplicación componendas aritméticas postelectorales, por muy legítimas que sean.
    Los españoles dieron el voto mayoritario al PP, refrendado y aumentado en junio, de la misma forma que en otras ocasiones se los dio al PSOE y es al PP al que le corresponde la iniciativa y el liderazgo.
    El resto está ética y democráticamente obligado a no impedir e incluso facilitar esta prevalencia.
    Sanchez faltó a este principio y aparte de la pérdida causada a todos, solo ha cosechado un fenomenal ridículo.
    Además reincide. Inaudito.
    Saludos.

  6. Antonia Fuentes
    Antonia Fuentes Dice:

    Pues tal y como yo lo veo, ciudadana a pie de calle, el panorama es desolador. Hay una falta de interés total en debatir sobre la situación política actual, en las tertulias con amigos ya no hablamos del tema político….que pereza.

    La inercia ha sentado sus reales entre nuestros políticos y ha derivado al resto de la sociedad, el estancamiento de las aguas solo nos lleva a que la situación se pudra. Donde no hay renovación hay podredumbre.

    La única solución que veo es que los dos lideres del PP y del PSOE den una paso atrás y se marchen, si ellos no pueden buscar una salida a esta situación de estancamiento es que ellos no son la solución. Hasta el diario El País lo comentaba hace dos días en un lúcido editorial

    Señores Sanchez y Rajoy, hágannos un favor retírense de la escena y den paso a nuevos actores.

    Que suba el telón y entre aire fresco en escena, pero toda la vida es sueño y los sueños, sueños son.

    • O,farrill
      O,farrill Dice:

      Estimada Antonia: el panorama ha sido desolador desde hace ya muchos años. Lo que ocurre es que nos han vendido todo el "pescado" a través de los sumisos (e interesados) medios de comunicación y nos lo hemos tragado todo. Desde los motivos de la crisis (económica) a las posibles soluciones (siempre políticas, lo que es decir a favor de los poderosos), desde los problemas de "seguridad" hasta la aceptación resignada del recorte de nuestras libertades….. Y, todo eso ¿porqué? Porque seguimos "esperando a Godot". Seguimos esperando que los Rajoy, Sánchez, Rubalcabas, etc. se encarguen de tutelarnos y pastorearnos. A ellos, a su vez los tutelan y pastorean desde otros lugares. Así andamos, con nuestras vidas pendientes de las manos de los marionetistas de turno. Un saludo.

  7. Paco Navarro
    Paco Navarro Dice:

    De acuerdo con la anteposicion de los intereses personales a los de los propietarios (votantes). En este sentido quizas hubiera que pensar en una ley electoral que inhabilitase a los diputados causantes de esta situacion, para presentarse a nuevas elecciones cuando casos como el de ahora se produzcan. No es un castigo, sino la simple cautela de que tras nuevas elecciones esos mismos diputados habrian de mostrar su misma incapacidad.
    Probablemente con esto no se darian nuevas elecciones.

  8. antonio
    antonio Dice:

    ''los accionistas de las grandes sociedades viven en un fraude inocente'':
    Con todos mis respetos para K. Galbraith, la teoría del 'fraude inocente' es una hipótesis poco o nada demostrada, y que yo veo muy poco extendida entre los economistas. Y, por el lado contrario, si existe una mayoría de científicos sociales que dan TODA LA PREPONDERANCIA y DOMINIO A LA PROPIEDAD, al capital, a la titularidad real y jurídica de la riqueza.Desde Marx hasta Piketty, señalando a dos muy relevantes. Dominio de la propiedad incluso sobre C'eos y Directivos que si bien es cierto, que en el último siglo, al calor del gigantismo de las corporaciones han multiplicado su poderío e influencia pero que en práctica real de las corporaciones su acción se limita a ejecutar las decisiones que toman su accionistas principales en cuanto a fines, misiones y objetivos estratégicos de la empresa decidios en Asambleas de Socios. Son meros ejecutores en el nivel táctico. Ejecutores incluso de sus propios despidos ordenados por las implacables Juntas de Accionistas. ¿Quién manda en Inditex, Amancio Ortega o Pablo Isla?
    La propiedad del Estado, es, en mi opinión, el problema de fondo. El elemento que falta para que los ciudadanos españoles tengan dominados y bajo su mando a sus políticos-directivos. Esta ausencia de propiedad es la que hace que , p.ej, entre os males, y desde hace 30 años y en toda Europa, eses políticos de todos los colores hayan decidido, en un proceso poco factible de evitar y que puede llevar a la rutpura social, colocar los bienes del Estado en venta. Via 3 % de comisión. Saludos

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