La renovación del Tribunal Constitucional o como cargarse una institución básica del Estado de Derecho

En el año 2017 y después de la que está cayendo, la pinza PPSOE se las ha apañado para repetir el reparto de cromos en una institución clave cuya legitimidad debería de intentar preservarse como oro en paño. Pero no ha sido así, y el nombramiento (largo tiempo demorado, para variar) de los cuatro Magistrados que correspondía nombrar al Senado deja a las claras una vez más el cortoplacismo y la ceguera de nuestros viejos partidos políticos. Los afortunados han sido 2 por el PP (Ricardo Enriquez y Alfredo Montoya) y 2 por el PSOE (Cándido Conde- Pumpido y Maria Luisa Balaguer). El PP ha tenido todo un detallazo con la Gestora del PSOE al “cederle” un puesto de Magistrado, pero es que los favores se devuelven y además hay que aprobar los presupuestos. Aquí el diario ABC lo explica estupendamente.

Recordemos que el Tribunal Constitucional tiene 12 miembros nombrados por el Rey, 4 a propuesta del Congreso por mayoría de 3/5 partes de sus miembros, 4 a propuesta del Senado por idéntica mayoría, 2 a propuesta del Gobierno y 2 a propuesta del Consejo General del Poder Judicial. Tocaba ahora la renovación de los propuestos por el Senado.

Y a su vez los partidos también se portan bien con la clientela y devuelven los favores. Desde luego, el PSOE le debe mucho a un personaje como Cándido Conde Pumpido, el Fiscal General (a propuesta del PSOE) que tuvo que arrastrar su toga por el polvo del camino para servirles fielmente, por utilizar su propia expresión.  Y es que de la politización a la patrimonialización de las instituciones solo hay un paso, y está claro que en el Tribunal Constitucional hace tiempo que se ha dado. Recordemos el surrealista nombramiento de Enrique López, el magistrado motorista del que hablamos en su momento aquí.  Parece que el tiempo no pasa.

Pero el tiempo sí que pasa. Y si algo resulta asombroso es que nadie en el PP o en el PSOE oficialista advierta –o que lo advierta y le de igual, que es otra posibilidad- el coste tremendo de legitimidad que esto supone para el Tribunal Constitucional, que no está precisamente sobrado de magistrados neutrales e independientes.  Recordemos que ahí tenemos colocados a personajes tan señalados por sus favores al PP a como el ex Rector de la Rey Juan Carlos, Pedro González-Trevijano, padrino (o Padrino) del famoso Rector plagiario, Fernando Suarez, y también, como no, de su delfín Javier Ramos, su digno sucesor y cuya principal función parece que será reforzar la “omertá” que empezaba a resquebrajarse en su Universidad.  Todo con cargo al dinero público.

Recordemos también que el todavía Presidente Pérez de los Cobos tuvo una temporada carnet del PP, aunque no parece muy grave teniendo en cuenta que Andrés Ollero, su sucesor “in pectore” (teóricamente los Magistrados eligen de entre ellos a su Presidente, pero ya saben que son los partidos los que deciden previamente a quien tienen que elegir) ha sido diputado de este partido. Toda una garantía de neutralidad. Por el lado del PSOE, la incorporación de alguien tan señalado como Conde Pumpido va a contribuir a acentuar más -si cabe- la imagen de politización y componendas. Como además esta vez las minorías nacionalistas  y los nuevos partidos no han entrado en la negociación, es fácil adivinar lo que van a decir cuando recaigan sentencias controvertidas y especialmente en la denominada “cuestión catalana”: que el PPSOE se va a poner de acuerdo para que el Tribunal Constitucional decida lo que políticamente les convenga y no lo que técnicamente proceda. Menudo regalo para un secesionismo precisamente en horas bajas por su falta de respeto al Estado de Derecho.

El hecho adicional de que se haya sometido nada menos que a 15 juristas –teóricamente de “reconocido prestigio”- al humillante papel de simples comparsas con las correspondientes comparecencias en el Senado para que éste alcanzara la conclusión de que había que nombrar exactamente a los candidatos “oficiales”, supone una burla y una humillación para todos los implicados, incluidos los senadores. Para ese viaje, sobran las alforjas. Es mejor que nos ahorren y les ahorren paripés tan penosos.

Nuestros políticos –en especial el PP de Rajoy y la Gestora cuasivitalicia del PSOE- no quieren enterarse de que estos repartos de cromos no solo son rechazables por una ciudadanía que está muy harta sino que arrojan una tremenda sombra de sospecha sobre cualquier actuación de una institución cuyo prestigio solo puede basarse en la neutralidad y profesionalidad de sus magistrados y en la calidad de sus decisiones. Pensar que a estas alturas no se van a criticar las resoluciones del Tribunal Constitucional basándose en los perfiles de los Magistrados y en su vinculación previa con los partidos políticos que los nombran (sobre todo en casos tan llamativos como los de Ollero o Conde-Pumpido) es no querer enterarse de nada. Que esto pueda suceder en un momento en el que hay un grave desafío secesionista en Cataluña solo revela hasta qué punto las élites de estos partidos siguen pensando que todo sigue como siempre y que el fin justifica los medios.

Podemos leer los dos últimos párrafos del artículo 159 de la Constitución con cierta melancolía. Son los que explican que la condición de miembro del Tribunal Constitucional es incompatible: con todo mandato representativo; con los cargos políticos o administrativos; con el desempeño de funciones directivas en un partido político o en un sindicato y con el empleo al servicio de los mismos; con el ejercicio de las carreras judicial y fiscal, y con cualquier actividad profesional o mercantil y los que recuerdan que los miembros del Tribunal Constitucional serán independientes e inamovibles en el ejercicio de su mandato.

En una democracia, tan importante como el rigor y formalismo del Derecho, si no más, es la legitimidad social de las instituciones de donde emana. No cabe duda de que estos comportamientos rancios y clientelares provocan un daño terrible a la causa de la democracia liberal, en una época donde esta se juega su supervivencia.

 

8 comentarios
  1. mariscal
    mariscal Dice:

    Atinada reflexión. Tan solo un matiz: lo de que “el PP de Rajoy y la Gestora cuasivitalicia del PSOE no quieren enterarse de que estos repartos de cromos (…) son rechazables por una ciudadanía que está muy harta” me parece un tanto desenfocado. A estas alturas, tanto PP como PSOE se han dado sobrada cuenta de que ese supuesto hartazgo de la ciudadanía es mucho menor de lo que ha podido parecer en algunos momentos, probablemente los más duros de la crisis. Las sucesivas convocatorias y sondeos electorales lo revelan de forma machacona. Es lo que hay.

    • Arcimboldo
      Arcimboldo Dice:

      No puedo estar más de acuerdo. La cámara de eco que es Internet nos hace pensar que todos los españoles son como nosotros, lectores asiduos de este blog (y seguramente del difunto diario Ahora, de Nada es Gratis, de Politikon, etc), pero la realidad es muy distinta. A la mayor parte de la gente la reforma institucional se la trae al pairo.

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hemos optado por sacralizar nuestro régimen político y hemos convertido en deidad laicista una forma litúrgica de elegir gobernantes dotados de inmenso poder sobre nosotros.
    Esa forma untuosa, casi sebácea, de decir “En Democracia” es todo un marcador tumoral.
    En este proceso, y a pesar de la evidencia científica en contra, hemos olvidado sistemáticamente dos verdades empíricas:

    1. La naturaleza oligopólica de las instituciones del régimen llamado “democrático” y
    2. Su también inevitable propensión a lo que se conoce como “despotismo democrático”.

    Ambas carencias eran hasta cierto punto manejables cuando Leviatán reconocía fuentes Pre Políticas de la Moral y del Derecho. Fuentes “Fundantes” por así llamarlas. Un substrato Compartido por todo el Demos.

    Una vez eliminadas dichas fuentes, –a las manos de la Nueva Deidad que se constituye en surtidor del que emana toda Moral y todo Derecho–, la cosa deja de tener remedio y el consenso, ante la evidencia del Desacuerdo Real Fundante, desaparece.

    A partir de ese instante, el edificio se reconoce a si mismo como estructuralmente defectuoso y todo se replantea. Necesariamente.
    Hasta la propia necesidad de un tribunal que en países con procesos mucho más probados no existe.

    Simplemente ver a partidos políticos nombrar jueces para un Tribunal, produce un rechazo instintivo. El Sorteo comienza a brillar con luz propia como nos recordará el colega G.P.

    Porque no creo que por meter más partidos a nombrar jueces en el tribunal vaya a mejorar la cosa para nosotros, los que todo pagamos. ¿Por qué lo haría?.

  3. izaskun
    izaskun Dice:

    Es el Estado de Derecho, la Democracia, y la División de Poderes; para qué se va a cambiar la Constitución; todo muy ajustado a las reglas de juego que nos dimos los españoles.

  4. Irene
    Irene Dice:

    La renovación del Tribunal Constitucional o como cargarse una institución básica del Estado de Derecho

    5 marzo, 2017/3 Comentarios/en Blog /por Los editores

    Cuando llegue el CGPJ a preguntar quién ha escrito este artículo, diremos:

    “Haciendo averiguación
    del cometido delito,
    una hoja no se ha escrito
    que sea en comprobación;
    porque, conformes a una,
    con un valeroso pecho,
    en pidiendo quién lo ha hecho
    responden: Fuenteovejuna”.

  5. Antonio Yacu
    Antonio Yacu Dice:

    Lo óptimo sería eliminar esta Institución caduca, cuyos votos sonsonbastante bastante similares a los del pp y psoe en las CCGG, por una Sala Sexta en el TS.

    Es una vergüenza que el Tribunal PreSupremo vea sus sentencias revocadas por el TC, por tener este una politización mayor que la de aquel. (Que ya es alta).

    Un Estado sin verdadera separación de poderes no puede llegar a ser un auténtico Estado de Derecho. Y en España, ya no es que tengamos una colaboracion de poderes, sino que es un mimetismo absoluto. Siendo el TC la Institucion que está sobre el legislativo, ejecutivo y judial. La mujer del Cesar no solo debe ser honrada, sino parecerlo.

  6. G.P.
    G.P. Dice:

    Gracias por la presentación don Manu. Yo les voy a dar lo que necesitan ustedes: insaculación.

    ¡No! No es lo que están pensando: eso es lo que nos están dando ahora.

    Ya lo sé, ya: ustedes son juristas y están acostumbrados a estos palabros. Es una broma para los que no lo somos. Para ellos, un par de enlaces tranquilizadores:

    https://es.wikipedia.org/wiki/Insaculaci%C3%B3n
    https://en.wikipedia.org/wiki/Sortition

    Bien, y ahora que ya podemos relajar el cuerpo, pensémoslo seriamente: mediante el sorteo no siempre van a salir elegidos los mejores, pero tampoco saldrán siempre los peores. Y los podemos cambiar a menudo. Mediante el proceso actual, nunca saldrán elegidos los mejores y tenemos garantizado que nos caerá lo peor de lo peor.

    ¿Por qué no probamos? Venga, ustedes son influyentes: ¿se atreven a pedirlo? ¿O tienen una idea mejor?

  7. Con mi toga y mis
    Con mi toga y mis Dice:

    ¿Y qué me dicen de una famosa fiscal, aspirante y bloguera que, preguntada, dice que la ejecución corresponde a la jurisdicción ordinaria manifestando pleno desconocimiento de una reforma de la LOTC que desde hace cosa de un año determina que la ejecución le corresponde al propio TC?

    Menos mal que han nombrado a gente más solvente, pese a todo lo aquí dicho.

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