El cupo vasco: las cifras

El pasado 10 de mayo se reunió la Comisión Mixta del Concierto Económico para materializar los acuerdos políticos alcanzados entre el Partido Popular y el PNV en el marco de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado. Me propongo en esta entrada completar una anterior de Fernando Rodriguez Prieto con algunas cifras que faltaban en su excelente descripción del Cupo. Y lo hago –como él- partiendo de una defensa del régimen de Concierto, que tiene propiedades muy adecuadas para otorgar verdadera autonomía y responsabilidad fiscal.

Las cifras que cita Rodriguez Prieto son correctas y ya de por sí elocuentes. Lo que pretendo aquí es sustentar con datos tres afirmaciones que solemos hacer quienes defendemos el Concierto pero criticamos la cuantificación del Cupo. La primera es que las Diputaciones Forales pagan menos de lo que debieran por los gastos que el Estado realiza en competencias que la Comunidad autónoma no tiene. La segunda es que los flujos financieros entre la Administación General del Estado y las Diputaciones Forales resultan a favor de estas últimas. La tercera es que no contribuyen a la solidaridad con el resto de España. Se sabe muy poco del reciente acuerdo para el quinquenio 2017-2021, por lo que mi análisis ha de apoyarse en los datos disponibles del periodo 2007-2016.

En cuanto a la primera cuestión, el Cupo se determina mediante la aportación del 6,24 por ciento del valor de las competencias no asumidas por la Comunidad autónoma, de la que se deducen una serie de ajustes. Se calcula para el primer año de cada quinquenio y se prevé una regla de actualización, válida hasta que se apruebe el siguiente quinquenio. Si no se aprueba en plazo, se prorrogan las reglas del anterior.

El problema reside en que se infravaloran las competencias no asumidas, cuyo método de cálculo se desconoce (para un análisis detallado véase el trabajo de Carlos Monasterio). La Ley 29/2007 de metodología del Cupo partió de unos gastos totales del presupuesto del Estado de 188.417 millones de euros. Del citado importe se resta la “valoración” de las competencias asumidas por la Comunidad autónoma del País Vasco, de modo que las cargas no asumidas a las que se contribuye ascienden a solo 85.752,6 millones. Este Cupo bruto se corrige con una serie de partidas, siendo la más importante 2.550 millones por déficit, a pesar de que aquél año el Estado tuvo superávit. Así se consigue, entre otras astucias, pagar menos de lo que resultaría de un cálculo preciso, de modo que en 2007 las Diputaciones Forales abonaron un Cupo líquido de 1.598 millones de euros.

En la citada reunión del pasado 10 de mayo se alcanzó nuevamente un acuerdo en los siguientes términos: “el cupo del año base del próximo quinquenio asciende a 1.300M. Se ha calculado aplicando la metodología prevista en el Concierto Económico. Es la primera piedra de la nueva Ley Quinquenal, que debe acordarse en Comisión Mixta de Concierto y aprobarse posteriormente por las Cortes Generales. Se convocará una segunda Comisión Mixta en julio, para que el proyecto de ley se tramite a las Cortes inmediatamente después” (tomado de la nota de prensa del Gobierno vasco). Este proceder confirma las sospechas: se dice que se ha aplicado la metodología, pero el Cupo líquido se fija primero y todas las demás cifras se acomodan después para alcanzar el resultado deseado, que es fruto de un pacto político. Y parece que nuevamente se renuncia a explicitar el cálculo de las cargas no asumidas.

Además del Cupo propiamente dicho, el segundo problema nace de las compensaciones por impuestos indirectos, en particular en el IVA. Como es sabido, este impuesto grava el valor añadido que generan las empresas pero es soportado por los consumidores finales. De modo que las Diputaciones Forales recaudan en sus territorios aproximadamente en proporción al PIB, pero debe ajustarse esa recaudación en función de dónde se realiza el consumo. Pues bien, el ajuste está definido legalmente y de antemano para que siempre salga favorable a las Diputaciones Forales. Esto se consigue fijando, entre otros parámetros, un índice de consumo sobre el total nacional de 6,875 por ciento, claramente sobrevalorado para una población que representa 4,7 por ciento del total nacional. Con ello, cada año la Agencia Tributaria se ve obligada a compensar a las haciendas forales con los importes que aparecen en la cuarta columna del cuadro siguiente.

 

Relaciones financieras Estado – Diputaciones Forales

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El ajuste de IVA que se paga a las haciendas forales supera los mil millones de euros cuando debería ser a favor de la hacienda estatal y de una cuantía similar (al menos). Además, dicho importe se descuenta de la recaudación antes de la participación de las CCAA de régimen común, de modo que el coste del ajuste lo soportan a partes iguales el Estado y las CCAA de régimen común. De esta manera, si agregamos todas las relaciones financieras, desde 2010 las Diputaciones Forales obtienen un saldo a su favor, que se mantiene en 2015 y 2016 aunque todavía no se ha publicado el dato de IVA, que será mayor que en 2014, porque crece cuando aumenta la recaudación total. A pesar de que el Cupo tambien ha crecido, los ciudadanos del resto de España están aportando recursos a las haciendas forales en los últimos siete años.

A la vista del cuadro anterior, sorprende e irrita que se haya acordado ahora entre ambos Gobiernos que se devengarán 1.248 millones por las Administraciones vascas en el próximo quinquenio en los porcentajes anuales del 10, 15, 20, 25 y 30, respectivamente porque se habría pagado un Cupo excesivo desde 2007, hecho que, como acabamos de ver, no es tal.

Finalmente, la tercera crítica que suele hacerse es la ausencia de solidaridad con el resto de España. La renta per cápita en Euskadi es la segunda más alta de las CCAA (después de Madrid), claramente por encima de la media, lo que refleja su mayor competitividad y el aprovechamiento de las ventajas de un mercado integrado. Esta es la base sobre la que es exigible una contribución a la solidaridad con el resto del territorio nacional, como hacen con creces las demás CCAA de mayor renta por habitante (excepto Navarra). Aunque formalmente en la Ley de metodología figura una contribución al Fondo de Compensación interterritorial, se trata, como hemos visto más arriba, de una ficción dado que el Cupo es inferior al que debiera.

Pues bien, la falta de solidaridad no se limita a las cifras expuestas hasta aquí. Como es sabido, las Diputaciones forales recaudan todos los impuestos generados en su territorio. Y a pesar de ello, el Estado financia algunos servicios como el nivel mínimo de dependencia o las políticas activas de empleo (se liquidan ahora 152 millones del perido 2011-15) y esporádicamente, en función de la coyuntura parlamentaria, inversiones como el AVE (la denominada Y vasca). Es decir que el resto de los españoles es solidario con la ciudadanía que reside en el País vasco y no al revés, como debería ser por su mayor renta.

En suma, la aplicación de un régimen especial, en teoría muy defendible, ofrece resultados insoportables en la práctica. Aquí reside el origen de graves problemas territoriales, cuya superación exige un alivio más temprano que tarde. Podría lograrse con cálculos transparentes y una contribución explícita a la solidaridad. Es obvio que corregir esta intolerable desigualdad requiere de una voluntad política por parte de los defensores del Concierto y de un periodo transitorio, tan largo como sea necesario. Pero también es verdad que el mejor modo de proteger el Concierto Económico es visualizar que caminamos juntos hacia la igualdad territorial que proclama nuestra Constitución. Con el reciente acuerdo Gobierno-PNV vamos justo en la dirección contraria.

13 comentarios
  1. Lole
    Lole Dice:

    Un artículo muy elocuente.

    Pues precisamente un cupo similar fue lo que exigieron los nacionalistas catalanes, que al tener mayor representación en el Congreso de los Diputados que el PNV, propiciaría análoga y mayor extorsión al resto de la nación a cambio del voto favorable de estos puntualmente.
    Inaceptable.

  2. Miel
    Miel Dice:

    Fue la Nación española quien instauró el sistema (en la imagen falta la bandera de Navarra) y, ahora, ¿la Nación española se queja del sistema que impuso una y otra vez? ¿Por qué no se quitó? Esa es la cuestión. ¿Cuándo votaremos el nuevo sistema constitucional para botar el vigente que, al parecer, está fatal?

  3. Miguel Angel Diaz Herrera
    Miguel Angel Diaz Herrera Dice:

    La lectura hecha, por correcta que sea, es estéril, pues el génesis y espíritu del mismo cupo únicamente sostiene una interpretación política. Dicho lo cual, debe criticarse cualquier desequilibrio injusto, tenga la causa u prigen que tenga. Enhorabuena por el artículo.

  4. Diego Paños Olaiz
    Diego Paños Olaiz Dice:

    Miel.- inauguró el sistema después de varias guerras civiles carlistas que fueron una carnicería que desangró al país. De todas formas, Alain no ataca el sistema, porque en definitiva no hace mas que adelantarse al sistema autonómico, y efectivamente hace que los territorios forales (resido en navarra) sean responsables no solo de gastar, sino de recaudar.

    Contra lo que se trata de reaccionar no es contra el fuero (si ya se que los fueros no son una constitución, y que otras CCAA tienen derecho civil foral o privativo, o como quiera llamarse) sino contra el huevo. O más específicamente, contra los huevos podridos. A mí hay algo que me escandaliza especialmente y que también le ocurre al autor del artículo y condensa la clave del problema y de toda la potencialidad dañosa que tiene, no solo para la “Justicia” sino, sobre todo, para la coherencia y la credibilidad del sistema de autonomía territorial, y al mismo tiempo para la cohesión de un país, y es esta frase:

    “el Cupo líquido se fija primero y todas las demás cifras se acomodan después para alcanzar el resultado deseado, que es fruto de un pacto político”

    Esto es demoledor, y no solo porque lo diga un respetable profesor de Economía aplicada que se ha molestado en estaudiar a fondo el sistema fiscal territorial español, sino porque al final, pone el dedo en la llaga de un país en el que las reglas que nos ponemos (léase, en este caso, las fórmulas económicas de la Ley del Concierto Vasco) no nos las creemos, y automáticamente arbitramos corruptelas (corrupción), habitaciones cerradas, conchabeo, pactos políticos, juego de influencias. En suma, ¿en qué distingue el “acuerdo político” mediante el que el partido que dirige el Gobierno de nuestro país accede a “hacer las cuentas al revés” (partir del resultado para establecer las bases “apropiadas” del cálculo), del “acuerdo de conveniencia” por el que el concejal de Urbanismo accede a recalificar unas fincas en lugar de otras;o el acuerdo del tesorero de un partido a aceptar unas donaciones en dinero negro para gestionar la concesión de unos contratos públicos al donante? En todos los casos, unos agentes se intercambian “favores”, lo hacen “por el bien común”, gestionando competencias públicas, en un contexto de opacidad (nadie conoce nunca los cálculos), no sometida a control parlamentario (todo se aprueba en clave política y además luego el convenio se aprueba por trámite de lectura única) y tampoco a control Judicial (quizá no recuerden que UPYD llevó a la Audiencia nacional la apresurada y por similares motivos censurable modificación de las reglas de calculo de las compensaciones de IVA de la comunidad foral de Navarra, y la sentencia desestimó la demanda por falta de legitimación activa de la demandante), y el progresivo blindaje de las competencias.

    Es decir: tenemos un cupo calculado al revés, en base a un pacto político, no tenemos acceso a las cifras, el Parlamento tampoco y los Tribunales tampoco. ¡El sueño de cualquier sistema corrupto! El sueño de cualquier tesorero, pero con las cuentas del estado y con la connivencia de los partidos políticos, corruptos al más alto nivel imaginable.

    Naturalmente, no es de extrañar que, tramado con semejantes hilos, el tejido del sistema fiscal y territorial del país, se rompa por el primer lugar por donde suele: la solidaridad. Lógicamente todos los territorios regidos por una élite dirigente que tiene una clientela que atender utilice como “leit motiv” el del hurto a la hacienda y la rapiña de los recursos públicos con los que, de otro modo, contarían -se nos dice- Asi, Cataluña/sujeto fiscal imaginario (contribuyen los ciudadanos que viven en ese territorio) tendría 16000 millones más, si no contribuyera a la hacienda común.. Lo dicen porque existe el precedente Vasco-Navarro. Lo dicen porque saben que contiene cierto grado de verdad (que ellos aportan y otros no, o casi nada, lo que es suficiente para engañar ) y porque creen que, igual que los navarros y los vascos en el XIX, “dando guerra” pueden obtener de este estado corrupto y voluble, ventajas económicas.

    Termino: lo lógico y natural, es que todas las Comunidades que quieran puedan acceder a un sistema “foral” en el que recauden todos los impuestos, o al menos la mayor parte. Y que se beneficien sus ciudadanos de la mejor y más responsable gestión tributaria, y de un gasto igualmente más prudente. Pero la cara B de la misma moneda es que la solidaridad entre todos los ciudadanos se plasme en una contribución a las arcas y necesidades comunes realizada conforme a la riqueza real de los ciudadanos y no acolchada por la corrupción.

  5. Miel
    Miel Dice:

    CIFRAS Informe del EUSTAT en términos de contabilidad nacional (2000-2013): la Administración del Estado tiene un superávit en sus relaciones financieras con Euskadi por valor de 15.026 millones de euros; es decir, el Estado gasta en Euskadi, en lo que son sus competencias, mucho menos de lo que le corresponde a la Comunidad Autónoma por su peso en el PIB estatal. Por ejemplo, Euskadi ha estado pagando (6,24 %) para que se hagan los trenes de alta velocidad por doquier mientras en su territorio el Estado no ha gastado nada en ello.
    http://es.eustat.eus/movil/estadisticas/tema_478/opt_0/ti_Cuentas_economicas_de_las_administraciones_publicas/temas.html

    • JOSE MIGUEL
      JOSE MIGUEL Dice:

      ¿Ese superavit incluye déficit por prestaciones de la seguridad social?
      El cálculo del 6,24% de lo recaudado por las tres diputaciones forales (Cupo Vasco) que se pactó en época de Suárez y Garaikoetxea es tan beneficioso para Vascongadas que el negociador vasco, Emilio Guevara, se lo resumió al lehendakari Garaikoetxea con esta frase: «Lehendakari, con este cálculo vamos a poder comprar las porras a los ertzainas en Loewe…».
      ETA saboteó durante años las obras públicas de ámbito nacional, entre ellas el AVE.

  6. misael
    misael Dice:

    Para la bancada que ferozmente defiende un sistema desigual:

    La igualdad entre todos los españoles deberia ser, no solo en cuanto a las cantidades a recibir por ciudadano, sino en los metodos con que esas cantidades son calculadas.

    El cupo, también llamado en ambientes, el tufo, es precisamente eso, una extorsión que vascongadas realiza sobre el resto de España, a ver si el mercado turco de los diputados, permite cuadrar las cuentas para que D. Mariano siga apoltronado, porque ciertamente, en este país, o lo que queda de él, las instituciones han sido tomadas por perjuros que no cumplen ni hacen cumplir las obligaciones que deberían.

  7. Irene
    Irene Dice:

    La Diputación Foral parece el “Olentxero”. Es evidente que financia todo tipo de estipendios porque le sobra dinero. Y tiene bastantes funcionarios que viven más que acomodados.

    La última moda son las políticas de “inserción activa”. Inserción de inmigrantes, porque al vecino “aforado” de toda la vida no le caen las subvenciones del cielo.

  8. JOSE MIGUEL
    JOSE MIGUEL Dice:

    Cuando uno estudió Derecho Fiscal, el cupo vasco era una de esas legislaciones “recónditas” que rompen con todos los principios generales que, decían, debe recoger todo sistema fiscal “moderno y progresista” (creo que así definía Pérez Royo en su tratado a un sistema progresivo); como eres joven, no te lo cuestionas; sólo estudias temario para el examen… y el cupo vasco no entraba ni se citaba y menos en referencia al “todos somos iguales ante la Ley”.
    Hasta hace unos 15 años, si buscabas explicación al privilegio irritante, visto desde Almería, el resumen que me quedaba es que “es mejor no tocar un nido de avispas”. En todos esos años, salvo algún artículo de Mikel Buesa (creo que padre de la expresión “pufo vasco”), pocas referencias he visto, salvo la defensa hecha desde el punto de vista de “los Sagrados Fueros” y “el sentir de un pueblo”.
    Hoy ya, UPyD primero y ahora Ciudadanos lo cuestionan en público. ¡Si al menos lo escandaloso de lo negociado por el PNV sirviera para poner al “cupo” en entredicho!. ¡Si al menos sirviera para que la izquierda, con su marchamo automático de referencia moral, lo pusiera en entredicho -en España, lo que opine la derecha es lo de menos-!

  9. Javier
    Javier Dice:

    ¿Por qué no se habla del cupo navarro? ¿Por haber sido establecido en su día por un socialista navarro en el gobierno de González? ¿Qué dice UPN, socio del PP? ¿Por qué no se les escucha?

Los comentarios están desactivados.