Regeneracionismo y Ciencia política: las Administraciones Públicas

Les haré una pequeña revelación personal: estoy estudiando Ciencias Políticas por la UNED. Por supuesto a un ritmo pausado, el que me deja mi desempeño profesional; pero viene bien formarse, máxime cuando se dedica uno a estos menesteres de la crítica jurídica-política, y la segunda parte del binomio no es tu especialidad profesional.

Además, el estudio reglado te impone una cierta disciplina que no tienes siempre si lo acometes por tu cuenta; y al ser sistemático y partir desde lo básico, tiene algunas ventajas frente al estudio más profundo, pero desordenado: permite tener una visión de conjunto de la materia porque uno tendrá que estudiar lo que le gusta y lo que no, y eso, a pesar de uno, nos proporcionará una formación más completa y equilibrada que si se deja llevar por sus instintos culturales o sus gustos personales o sesgos. Recuerdo que el año pasado, estudiando Estructuración Social, el libro de texto se refería a algunos autores -como Bauman o Beck- que yo había leído por mi cuenta basándome en recomendaciones o en lo que veía en la librería considerándolos miembros de la que llama “Sociología Expresiva” por su índole divulgativa e impacto mediático. Me dio que pensar: hay que tener cuidado con las ideas que consideramos axiales en nuestros razonamientos.

Por otro lado, el examen científico de las cuestiones relativiza un tanto los problemas y matiza las opiniones políticas, que tienden a ser más taxativas y maniqueas. Incluso cuando desde este blog hablamos de regeneración de las instituciones, aunque no sean opiniones o críticas estrictamente políticas o al menos partidistas, siempre puede haber un mayor elemento de interpretación o valoración subjetiva, un poco más allá de la estricta Ciencia Política.

Por eso me ha impresionado favorablemente y quiero compartir con ustedes lo que he leído en el libro de texto correspondiente a la asignatura de Administraciones Públicas en el que, aparte de dar la información objetiva y científica habitual contiene algunas expresiones valorativas sobre la España actual (lo que es frecuente) que tienen la virtud de confirmar muchas de las cosas que hemos ido diciendo en este blog durante largos años. La referencia bibliográfica es la siguiente: “Las Administraciones Públicas en España”, de José Antonio Olmeda, Salvador Parrado y César Colino. Tirant lo Blanc, 2ª Edición 2017

Aquí les hago un breve extracto de algunas opiniones:

En la página 27, en estudiando la relación entre políticos y funcionarios dice: “Todo parece indicar que con la politización creciente y la proliferación de asesores y gabinetes políticos esto ya no es así, ya que los políticos parecen haber prescindido cada vez más del asesoramiento técnico de los funcionarios, liberándose de su influencia y, para garantizar supuestamente la ejecución de sus decisiones, han tratado de amarrar políticamente a los altos funcionarios. En definitiva, actualmente se funciona sobre la idea de que parece que los políticos han de tomar las decisiones libremente y por su cuenta y el papel de los funcionarios queda limitado a facilitar a posteriori la cobertura legal que sea necesaria (Nieto 2008). Asimismo, según los estudios empíricos disponibles, también entre los altos cargos de confianza política suelen predominar los burócratas profesionales, aunque crecientemente se va dando más cabida a los activistas de los partidos o expertos en comunicación política con escasa o nula cualificación profesional en los temas del departamento”.

Refiriéndose al Tribunal de Cuentas, dice: “Pero como órgano fiscalizador carece de recursos humanos suficientes para su labor fiscalizadora, no tiene capacidad coercitiva o sancionadora y está compuesto por antiguos políticos con escasos incentivos para ser críticos con sus compañeros de partido o sus adversarios

Hablando de los problemas de la politización excesiva y las deficiencias de la función directiva autonómica, clientelismo y corrupción, dice, en la página 182, citando a Giménez Abad: “Esta situación provoca la pérdida del respeto profesional por parte de los funcionarios al jefe político y su falta de expectativas profesionales, acompañada del desánimo  por ver que sus jefes han conseguido por la via de la política lo que ellos nunca van a conseguir por méritos profesionales, incitando así a los funcionarios a politizarse”…….“Este proceso de “decapitación permanente” de las organizaciones del sector público se lleva por delante todo el capital directivo construido durante un largo periodo de tiempo

En relación a los entes públicos autonómicos, en la página 183. “…muchas gobiernos autonómicos han usado las empresas públicas para emplear a sus “clientes”, afiliados o amigos políticos”.…”en Andalucía, según la Cámara de Cuentas, en 2007 había una plantilla media 21.310 contratados en las empresas públicas y agencias andaluzas a los que habría que añadir los 4.670 contratados en las Fundaciones, haciendo un total de 25.980 contratados que no habían tenido que someterse en la práctica a ningún criterio de mérito y capacidad. Al mismo tiempo, en 2008, había 24.777 funcionarios que habían pasado por una oposición. Esto significa que se contaba con 1.702 más contratados sin control en su acceso, que funcionarios de oposición”.

En cuanto a la Administración local se pronuncian así: “Las Administraciones Locales, en especial los ayuntamientos, se han convertido en una suerte de parientes pobres del Estado autonómico…”….“El número excesivo de ayuntamientos de tamaño exiguo, y su sobrecarga de competencias y demandas ciudadanas que atender para las que carecen de financiación suficiente, han hecho que recurran a la urbanización acelerada para recabar esos recursos financieros que no llegan de otras fuentes. Su empleo público se ha considerado botín político por los partidos políticos que han obtenido mayorías en sus términos municipales, consagrando prácticas clientelares y de patrimonialización de lo público” (pág. 199).

Concretamente respecto al alcalde, en la pág. 213: “El alcalde manda y dirige la administración de forma directa o indirecta; es decir, mediante esos <<gestores profesionales>> que en realidad son cargos de confianza política, y el papel de los cargos administrativos, los habilitados nacionales, está restringido a unas funciones de control meramente legalista. Se crean así innumerables oportunidades tanto para el abuso del poder para fines personales o partidistas como para políticas cortoplacistas, como ha destacado Lapuente”.

En cuanto al sector público local y autonómico, dicen en la página 205: “Este crecimiento del sector público local y autonómico con todo tipo de mayorías políticas es un mecanismo de endeudamiento extrapresupuestario que permite la evasión de los controles vigentes, excluyéndose sus magnitudes económicas de las cuentas consolidadas de la administración local o autonómica a la que esté adscrita”

En relación al sistema de elección indirecta de las diputaciones provinciales: “La ley 11/1999 también amplió las atribuciones de los Presidentes de las Diputaciones Provinciales. Este sistema electoral indirecto ha mantenido en las provincias de régimen común, en contraposición a las forales, un enclave opaco y poco democrático, al margen del control directo de los ciudadanos, propiciando toda suerte de abusos” (pág. 225)

En general, sobre la realidad local española hacen una cita de Agranoff en la página 233: “En cierto sentido hay un déficit democrático legal y fiscal de las ciudades. No tienen la capacidad para gobernar a sus ciudadanos en el sentido de determinar sus necesidades de servicios o de satisfacer sus preocupaciones de calidad de vida, o de emprender políticas públicas innovadoras por su cuenta. Como la mayoría de las ciudades en Estados compuestos, las ciudades españolas son extremadamente dependientes de complejas redes intergubernamentales horizontales y verticales. Como la mayoría de los gobiernos locales en Estados compuestos, son los transmisores fundamentales de las políticas y programas de los dos niveles superiores. Pero la mayoría de los gobiernos locales en otros sistemas multinivel sí poseen alguna capacidad para actuar independientemente, de representar los únicos y localizados deseos de sus ciudadanos. Las ciudades españolas carecen en general de esta habilidad debido a limitaciones estructurales, normativas y fiscales. Como resultado, es más probable que los gobiernos de las ciudades se dirijan a los funcionarios de otros niveles de gobierno o a intereses económicos particulares en vez de a sus ciudadanos”.

Respecto a la Comisión General de las CCAA, dicen en la pág. 245: “Parece, sin embargo, que esta extraña mezcla de legisladores y miembros de los ejecutivos autonómicos no ha producido los objetivos esperados como foro de deliberación o relaciones intergubernamentales sectoriales. Esto es así por la politización partidista de los debates. El papel de la Comisión se ha mantenido ambiguo y se ha utilizado principalmente por los consejeros y presidentes autonómicos de las CCAA gobernadas por los partidos de la oposición como un foro adicional para atacar al gobierno”.

En relación a la evolución de ingresos en España y la importancia de la descentralización política operada en favor de las CCAA:  “Lo primero que hay que destacar es que durante todo el periodo democrático, las reformas fiscales se han realizado de manera ad hoc, sin tener en cuenta sus efectos sobre la evolución de la estructura tributaria en su conjunto. Como resultado, muchas partes del sistema parecen carecer de un fundamento racional. Objetivos en conflicto se persiguen al azar; e incluso objetivos concretos se siguen de maneras contradictorias” (pág. 384).

Comentando el sistema impositivo español  y su régimen de deducciones y ayudas, en la pág. 385, dicen: “La Administración General del Estado ofrece 34.500 millones en beneficios fiscales y las CCAA otros 17.000 millones. La mayoría de estas ayudas no son más que ventajas políticas particularistas o clientelares a distintos grupos de electores. Estos incentivos, junto con el fraude, hacen que los ingresos tributarios de España sean inferiores a los del resto de socios europeos”.

Estudiando el papel de los Presupuestos, en la pág. 415 dicen: “Hay que recordar que ese descontrol del instrumento de control por excelencia, del presupuesto, ha sido acompañado por un debilitamiento extremado de los controles internos, administrativos, previos, a cargo de la Intervención General dela Administración del Estado o los órganos interventores de las Administraciones Territoriales. Según un estudio econométrico de las desviaciones presupuestarias las previsiones de ingresos tendieron a estar sistemáticamente por debajo de los ingresos finalmente observados. Por su parte, las desviaciones de los gastos realizados en relación con lo presupuestado muestran un sesgo más reducido, aunque también positivo. En este caso, las revisiones con respecto a las previsiones presupuestarias iniciales fueron siempre positivas: esto es, se ampliaron los márgenes de gasto con respecto a lo presupuestado inicialmente, aunque este margen en la mayoría de los casos no llegó a utilizarse completamente. Se encuentra, además, que las desviaciones en los gastos son mayores en los años electorales y previos a las elecciones. Estos resultados podrían interpretarse como que existe un cierto margen para mejorar el proceso de planificación presupuestaria. En todo caso, se observa un incremento de la precisión de las previsiones presupuestarias a lo largo del tiempo (Leal, Pérez 2009)”.

Respecto a la gestión de los recortes de Rajoy, en la pág. 425.: “La consolidación fiscal operada por Rajoy se ha basado fundamentalmente en aumentar la recaudación mediante la subida de impuestos y la reducción del gasto en inversión en vez de hacerlo en la reducción del gasto no productivo que es la senda virtuosa para la reducción del déficit. Así Rajoy realizó treinta subidas de impuestos en los primeros dieciséis meses de gestión (Müller 2015: 246): cinco revisiones del IRPF; cuatro del Impuesto de Sociedades; tres de los Impuestos Especiales; dos del IVA; dos del IBI; una del Impuesto de Patrimonio y una del marco fiscal vigente para las indemnizaciones a directivos. A ello se unieron doce nuevas figuras tributarias: ocho para el sector eléctrico; una para Loterías; una para los depósitos bancarios; otra para los hidrocarburos; y otra medioambiental. Algunas de esta medidas fueron revertidas a los niveles existentes en 2011 para afrontar las elecciones de diciembre de 2015. El ajuste español no ha convencido a los supervisores de Bruselas”.

Y, sobre el mismo tema, en la pág. 432: “La gestión de los recortes por el gobierno de Rajoy ha implicado un mantenimiento de los parámetros básicos del Estado de Bienestar pese a los recortes operados pero ello se ha conseguido mediante el recurso a la subida de los impuestos y al endeudamiento. La recuperación económica es frágil porque se ha debido en buena parte a circunstancias externas favorables: defensa del euro por el BCE, bajos precios del petróleo y euro depreciado lo que favorece las exportaciones. Esta fragilidad puede ponerse de manifiesto peligrosamente con motivo de un cambio negativo en estas condiciones externas debido a que la persistencia del déficit combinado con el elevado endeudamiento constituye una situación muy vulnerable”.

Interesante, ¿no?: el debilitamiento de las instituciones y su politización no es ya una denuncia de la sociedad civil, sino un hecho incorporado a los manuales y libros de texto.

15 comentarios
  1. José Manuel Valle
    José Manuel Valle Dice:

    Ya me he pedido un ejemplar. Gracias por tan interesante “pequeña revelación personal”.

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hay que ver lo políticamente sesgados que andan algunos textos, querido Ignacio.

    Sobre esos y otros asuntos, y también de Tirant lo Blanch, acaba de salir “España, democracia y futuro” — aquí http://www.marcialpons.es/libros/espana-democracia-y-futuro/9788491690627/ — que contiene 33 ponencias y estudios de diferentes autores que, entre otras cosas bien interesantes, describen qué partidos llevaron a cabo los desarmes administrativos que permitieron muchas de las “cositas” que hoy se explican en el texto de la UNED de D. Ignacio. Hoy el texto olvida al primero y atribuye los efectos a la mano negra de otro partido que no tuvo nada que ver en la derogaciones y golfadas legislativas promovidas por el primero. De hecho constan en las actas de las sesiones su oposición a la deliberada destrucción de los controles

    A partir de las citas traídas también me llama la atención lo poco que pintamos los ciudadanos y lo preocupados que están algunos académicos en allanar los caminos del poder para cuando “Lleguemos” se vaya encaramando a él.

    Existimos apenas como “administrados”, como vendedores del voto remunerados vía presupuestaria y contribuyentes sin límite. Nunca como supuestos soberanos. Hasta ahí podríamos llegar. Las consecuencias de esto permean en la profunda entropía del sistema social.

    Es decir, esto ni de broma es una democracia de personas libres.
    Democracia y Libertad como Significantes Vacíos.

    Aquí.
    http://www.lavanguardia.com/cultura/20141129/54420833477/filosofia-para-entender-a-podemos.html
    Y aquí mucho antes de Laclau y de “Maduremos”
    https://es.wikipedia.org/wiki/Significante

    Enhorabuena al autor. Somos estudiantes eternos.

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      Estimado don Manu: gracias por el comentario. Y si lo del sesgo político del libro lo dice porque se mete algo con el periodo de Rajoy, aquí le pongo otra cita relativa al periodo de Zapatero, también bastante crítico:

      “El empeoramiento de la coyuntura económica y financiera desde el verano de 2007 y, sobre todo, el drástico agravamiento de la situación a partir de septiembre de 2008 han dejado profundas secuelas en las finanzas públicas de las principales economías desarrolladas y, en especial, en la eurozona. En España la crisis se ha visto agravada por el estallido de la burbuja inmobiliaria y por la negación primero y la subsiguiente lentitud en la reacción del gobierno de Rodríguez Zapatero después de su reconocimiento formal. Ello ha conducido al vertiginoso empeoramiento de las cuentas públicas, suscitándose la crisis de deuda soberana de los países periféricos de la Unión Monetaria europea (Portugal, Irlanda, Grecia,España e Italia), incluso, se ha llegado a la intervención de Grecia, por dos veces, e Irlanda y Portugal mediante planes de rescate en 2010 y 2011. La gravedad dela situación española llegó al extremo de que los dirigentes de Estados Unidos, Alemania y China reconvinieron al presidente del gobierno para que afrontara el necesario cambio de la política fiscal en mayo de 2010, por lo que tuvo que retirar buena parte de las improductivas medidas impulsadas con anterioridad. Así, realizó siete subidas de impuestos (IRPF e IVA) y retiró deducciones y beneficios que él había creado: cheque bebé (2007-2010), la deducción de 400€ de la campaña electoral de 2008, junto a los recortes a los sueldos de los funcionarios y a las pensiones.”

  3. Vp
    Vp Dice:

    Gracias al autor, difundire el artículo como ratificación de lo que, muchos de los funcionarios y en general todo el personal que trabaja para la Administración llevamos padeciendo desde hace muchos años, sin que los sindicatos hagan nada. Esta situacion me lleva defender que los sindicatos no deberían estar subvencionados, sería la única forma que se dedicaran para lo que se crearon: defender los intereses de los trabajadores.

  4. Víctor
    Víctor Dice:

    Cuando se estudia Ciencias Políticas, incluso los que la hemos estudiado en la UNED, aprende uno a distinguir entre los juicios de valor y el metodo científico. El Sr. Olmeda, es probablemente de los peores de la carrera, el cual se limita a exponer sus opiniones personales sin probarlas de forma cientifica, al menos en su asignatura. Numeros, hechos, análisis comparado, etc, eso es lo que se pide a un profesor. Cuando se es profesor hay que ser riguroso. Y desde luego no recomiendo ese libro en ningún caso.

    El que sus opiniones coincidan con las del profesor no implica necesariamente que esté acertado..

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      Bueno, yo no conozco de nada al señor Olmeda ni a los otros dos coautores, y creo que decir que es uno de los peores es también un juicio de valor. Y es que no tienen nada de malo los juicios de valor sobre todo en materias como las ciencias sociales es la que la prueba de las hipótesis es bastante complicada. Como usted no ignorará, en Ciencias Políticas cabe distinguir dos tipos:

      La cuantitativa se hace con números, y se ocupa de fenómenos que pueden variar en grados y/o cantidades mensurables. Los estadísticos han desarrollado técnicas sofisticadas y programas informáticos para hacer mediciones. Pueden ser muy útiles en niveles avanzados.

      La cualitativa: analiza detalladamente cuestiones como el funcionamiento del gobierno, partidos etc, que no se pueden comprender completamente mediante los análisis estadísticos. Postula la necesidad de sumergirse en la historia, la cultura, la lengua para comprender cabalmente sus instituciones y procesos.

      El libro que comento tiene mucho de la primera, describiendo científicamente las situaciones, y algo, prácticamente lo que extracto, de valoración que, en efecto, coincide con mis opiniones, lo que no es óbice para que discrepe de su opinión sobre el libro, que por lo demás me parece muy correcto y que por otra parte no está escrito sólo por Olmeda, sino también por Colino y Parrado, y este sí que es un dato objetivo.
      Saludos y gracias por comentar.

  5. Rafael
    Rafael Dice:

    Para mi la conclusión es obvia: tal vez haya que prescindir de tanto tertuliano e invitar más a los que, acertadamente o no, saben algo y reflexionan sobre estos (y otros) temas.

  6. Jorge
    Jorge Dice:

    Ahí, con esos burócratas, no va aprender nada, don Ignacio. Si quiere entender lo que nos pasa lea la obra del ex notario (cosa notable, especialmente por lo de «ex») don Antonio García-Trevijano. Y que no le dé miedo la revolución política que propugna. La reforma y la regeneración es propia de curillas laicos y es afín al quietismo. Equivale a clamar al cielo. En este blog hay suficientes entradas que prueban que el sistema político español (igual que el de toda la Europa continental, salvo Francia tras 1958) no funciona. Sólo es necesaria la explicación general que una los puntos: existe una oligarquía de partidos dentro del Estado.

    El Parlamento sobra, y funcionaría igual si sólo fuesen parlamentarios los jefes de cada partido político, repartiéndose los escaños por cuotas en atención a los votos. El mal llamado «poder judicial» se pliega a los partidos en los casos en qué estos están implicados; está desarmado y es lento en los demás, deliberadamente, a modo de desgobierno (según la tesis de Alejandro Nieto). No hay democracia, pues los parlamentarios no representan a la sociedad civil, sino que cumplen cerrilmente las órdenes de la cúpula de su partido, y los poderes no están separados, hay uno único, tenido como codueños por todos los partidos, de ahí la necesidad del tan manoseado y raído consenso.

    No trato de darle ninguna lección. Que no les dé vergüenza aprender y reconocer que han estado equivocados (me refiero con este plural a los editores del blog). Usted mismo ha sentido la necesidad de formarse en materia política, como prueba su matrícula en tan espantosa carrera. Hasta el nombre de sus cultivadores es un oprobio: «politólogos». Se puede ser un competentísimo profesional (no me cabe duda de que usted y todos los editores de este blog lo son) y no saber nada de política. Estudió este contraste entre alta capacidad profesional e ignorancia política Schumpeter en «Capitalismo, socialismo y democracia», depachándolo con el placer de dejarse ir y ser masa en estas materias ajenas a su inmediato círculo de intereses.
    Escape de esa prisión y deje esos libros de datos y más datos. No sea notario también en materia política, dando fede lo que pasa ante sus ojos. Hay que buscar la causa profunda, la raíz, como un científico. Esta se encuentra en el Estado de partidos y sin destruirlo no habrá regeneración que valga. Todos los defectos que aquí se tratan son epifenómenos, y si no se atajan en la raíz será como pretender tomas el rábano por las hojas.

    Saludos afectuosos.

    • misael
      misael Dice:

      De acuerdo en casi todo.
      Pero quizás, nuestra joven y prontamente corrupta democracia, no fue así al principio. En él, el principio, la separación de poderes estaba más clara. Aún no había llegado la reforma del poder judicial 6/85 y las siguientes.

      Creo, a riesgo de equivocarme, que los males que aquejan a nuestra pestilente democracia vienen derivados de las raciones de adormidera que los medios de comunicación, patrocinados por el poder, endiñan a la población, haciéndole creer que viven, políticamente hablando, en la mejor democracia posible.

      La fiesta de la democracia, le llaman a ir a votar cada cuatro años. El resto del tiempo no se atreven a llamarle la defunción democrática del que estaba llamado a ser uno de los grandes países del mundo y a día de hoy se precipita por el desagüe de la historia. El derrumbe ha empezado: cuidado que ya pisamos cascotes !

  7. G.P.
    G.P. Dice:

    Lo que vivimos en el mundo civilizado no es “democracia”. Es “gobierno representativo”. La “democracia”, o sea, que las decisiones políticas del Estado coincidan con los deseos mayoritarios de los ciudadanos, solo la queremos cuatro y el de la guitarra.

    A la mayoría de ustedes se les llena la boca con la palabra “democracia”, pero ustedes no la quieren. Ustedes no quieren que se gobierne bajo el estricto deseo de la mayoría (ya sean ricos o pobres, cultos o ignorantes, juristas o… no). Ustedes quieren seguir con el “gobierno representativo”, que permite que una élite gobierne a su libre albedrío durante un tiempo. Si ustedes están cabreados con lo que hay, no es porque no haya “democracia”, sino porque nuestro “gobierno representativo” está en manos de una élite que no toma las decisiones que ustedes desean. Ustedes quieren que cambie la élite y sus decisiones. Si hubiera una verdadera “democracia” pero las decisiones siguieran sin ser las que a ustedes les gustaran seguirían igual de cabreados.

    Pues la verdad es que no se de qué se quejan. Desde hace 40 años tienen el sistema que les gusta con el mecanismo para solucionar sus problemas. Formen un partido, preséntense a las elecciones y gobiernen como “hombres buenos”, pensando en “todos”, bajo un arcoiris, montados en un unicornio, y bla, bla, bla. Con el sistema de “gobierno representativo” que tanto defienden se supone que eso es posible, ¿no?

    ¿O empiezan a notar que no?

    • Jorge
      Jorge Dice:

      Mal puede ser lo que tenemos un «Gobierno representativo» si no hay representación política. Que el sistema electoral proporcional, es decir, de listas, no representa a nadie se admite por los defensores del Estado de partidos desde la obra doctrinal y jurisprudencial de Gerhard Leibholz, que dice que sólo existe integración de las masas en el Estado, del que los partido son órganos. La expresión «Gobierno representativo» proviene del régimen parlamentario inglés, y se refiere al muy cínico Estado liberal, que era representativo pero de unos pocos. Su características fueron: a) sufragio censitario, en manos de los propietarios; y b) la destrucción, para nacer, la separación de poderes de la monarquía constitucional (el rey nombra al Gobierno y el Parlamento legisla). Nació el régimen parlamentario de la mano de Robert Walpole, aprovechando el cambio de dinastía obrado al poner en el trono a Jorge I, de la Casa de los Hannover. No conocía el monarca el país ni el idioma, y puso en manos de Walpole el Gobierno pues este había comprado a la mayoría de parlamentarios (agiotismo). Desde entonces el Parlamento elige allí al Gobierno, por mor del respeto a la tradición histórica, que es en los pueblos lo que el orgullo en los invididuos.

      La expresión «Gobierno representativo» se encuentra también por doquier en todos los padres norteamericanos y especialmente en el Federalista, al no saber que estaban fundando la democracia representativa, conociendo el mundo entonces sólo la directa ateniense.

      Sólo con la crisis del Estado liberal en el período de entreguerras (la Repúlica de Weimar es el primer Estado de partidos) se abandona la cínica representación restringida en favor del sistema electoral proporcional. De los tres principios de la democracia: a) representación; b) separación de poderes; y c) elección del poder ejecutivo; el Estado de partidos no cumple ninguno. Si las palabras ya no significan nada, la democracia podrá ser, si lo deseamos, un bocadillo de tortilla. Pero no, democracia no es el gobierno del pueblo, ni ninguna simpleza parecida. Es un régimen político que tenga las tres características aludidas.

      Los regímenes europeos continentales no cumplen ninguna: a) no hay representación, pues los diputados y senadores votan bajo el mandato imperativo de sus jefes de partido, so pena de terminar su vida política, al depender de que les pongan arriba en la lista para ser reelegidos; b) no hay separación de poderes entre el legislativo y el ejecutivo, pues aunque formalmente aquél elija a éste, es el que va a ocupar éste (el futuro Gobierno) el que le ha puesto en la lista con el fin de que le vote en la investidura y le apruebe las leyes que proponga; y c) no hay principio electivo del poder ejecutivo, pues los partidos pueden pactar para poner a quien quieran de Presidente del Gobierno, esté o no en las listas votadas, como sucedió en Italia con Mario Monti.

      ¿Qué impide hoy escoger en cada distrito un solo diputado y someterle al mismo régimen de la representación en el Derecho privado: anulación de lo hecho en exceso de mandato y responsabilidad por ello, designación y revocación ad nutum, etc.? ¿Cómo llamar democracia a un régimen que se caracteriza por la ausencia de control del poder político? Llamando democracia a cualquier cosa, sea el mentado bocadillo, las libertades fundamentales otorgadas que disfrutamos o al sufragio universal. En suma, moviendo la portería, cambiando la definición al gusto, look before you leap, para que sean democracias nuestro amados países europeos. Todos los países del mundo, salvo Arabia Saudí, Qatar y el Vaticano se llaman a sí mismos «democracias», por lo jugoso de apelar al pueblo. Sólo cumple, y mal, la definición Estados Unidos, primera y única en el mundo.

  8. G.P.
    G.P. Dice:

    La “democracia” es el régimen de gobierno en el que la mayoría de los ciudadanos decide lo que es ley. Lo de EEUU no es una “democracia”. Los ciudadanos no deciden lo que es ley, sino que eligen a los que lo deciden. Elegir al jefe no es mandar, es elegir al que manda, y eso no es lo mismo.

    El régimen de EEUU es “gobierno representativo” y nació precisamente para evitar la “democracia”. Efectivamente, si como usted dice llamamos “democracia” a lo que no lo es, podemos llamar democracia al bocadillo de tortilla, y eso es lo que hacemos al decir que lo de EEUU (y el resto del mundo) es “democracia”. El único lugar que yo sepa (puede que haya alguno más, no lo sé…) en el que haya algo lejanamente parecido a que los ciudadanos puedan decidir directamente lo que es ley es Suiza, donde se puede someter a referendum (a petición de un numero determinado de firmas de ciudadanos) cualquier cosa.

    Estos videos divulgativos de abajo lo explican muy bien. Se basan principalmente en el magnífico libro de Bernard Manin “Los principios del gobierno representativo”, en el que se compara ambos sistemas, la democracia ateniense y el gobierno representativo, para dejar claro que nuestro sistema de gobierno representativo nació para EVITAR la democracia tras la caída del absolutismo.

    https://www.youtube.com/watch?v=k8vVEbCquMw
    https://www.youtube.com/watch?v=UoP_mSIHqTY

    Este artículo de Francis Dupuis-Déri, “El espíritu antidemocrático de los fundadores de la “democracia” moderna” también es esclarecedor:

    https://sistemaencrisis.es/2014/02/07/el-espiritu-antidemocratico-de-la-democracia-moderna/

  9. O,farrill
    O,farrill Dice:

    Gracias al autor por poner de nuevo en “solfa” nuestro supuesto “mejor sistema democrático” consistente en que se puede opinar (como lo hacemos aquí) siempre que todo siga igual. Estupendos también los comentarios que ha motivado y que van un poco más a la raíz de la cuestión. Yo lo he llamado “mitología democrática” porque considero que sólo es eso: un señuelo con el que mantener situaciones privilegiadas para los de siempre, aunque ello suponga un aplastamiento de los demás. Es el poder en estado puro. Pasa del “poder absoluto” de origen real al “absoluto poder” de origen social -y, sobre todo, económico-, con el simple hecho de crear un “trampantojo” supuestamente representativo al que llaman “legislativo”, que no legisla aunque lo parezca, sino que se limita a conocer por encima (y no siempre) los proyectos del “ejecutivo”. En una sociedad como la que tenemos, donde ni siquiera nos preocupamos de la administración de nuestra comunidad de vecinos y dejamos todo en manos de los “administradores”, es lógico que los más “listos” se den de tortas por hacerse con el puesto. La dejación de unos sirve para justificar las acciones de los otros. Vuelvo y reitero lo interesante que es leer nuestra Constitución, ver en que forma y medida se la modifica y se la retuerce a conveniencia (lo que indica de entrada su escaso rigor jurídico aunque tuviera en su día una intención social de reconciliación) para darnos cuenta de que el supuesto estado de Derecho deja mucho que desear. Las AA.PP., su diseño, organización y estructuras no podían ser otra cosa que elementos de coerción sobre el ciudadano, en lugar de servicios al ciudadano. En el 15M se decía: “lo llaman democracia y no lo es”.

  10. O,farrill
    O,farrill Dice:

    Añado y transcribo: “Finalmente la moral pública ha alcanzado niveles desconocidos hace muchos años. Ya no es noticia el nepotismo en la Administración Pública, la preferencia por quien posee un carnet del partido o del sindicato, el aumento de los sueldos públicos y los gastos de representación, la patrimonialización de los bienes del estado y los grandes negocios o la especulación inmobiliaria al amparo de los poderes públicos. Los últimos escándalos han sido quizás la espoleta que ha activado la carga acumulada. Y al pueblo, aunque perdona mucho, le gusta que sus gobernantes sean y parezcan honrados.” (fin de la cita; su fecha 4 de mayo de 1988; su autor uno de los mejores políticos de la Transición). Ha venido “lloviendo sobre mojado” durante muchos años aunque sólo parezca que es un problema actual. Un saludo.

  11. izaskun
    izaskun Dice:

    “Chapeau” a los comentarios: esa es la cuestión de fondo de muchos temas que se plantean en este blog. El problema es que cómo comenzar a establecer las claves de consenso en que todos los agentes político estén conformes, cuando muchos interesados están tan cómodos en este sistema constitucional que se hizo para lo que se hizo: transitar al mismo punto de origen (mantener la estructura de poderes económicos y control social vigente en el 78).

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