FinTech, Crowdlending y burbuja crediticia.

Los lectores de este blog ya conocen mi afición por explorar remedios legales que puedan evitar otra crisis financiera que tan graves consecuencias en todos los órdenes ha tenido. Hoy me voy a limitar a alertar del riesgo que para el sistema puede suponer una insuficiente e ineficiente regulación de las denominadas FinTech, a las que ya dedicó atención en este blog F. Zunzunegui

Una de las consecuencias de la crisis financiera ha sido la desconfianza generalizada del ciudadano en la banca tradicional y la necesidad de buscar fuentes alternativas de financiación, dadas las restricciones crediticias que han emergido tras los nuevos requerimientos de capital exigidos a las entidades financieras reguladas.

Así han aparecido las FinTech (Financial Technology), que son empresas que emplean la tecnología y la innovación en la oferta y prestación de servicios financieros, desde préstamos hasta los seguros, fondos de pensiones, asesoramiento en materia de inversiones, servicios de pagos e infraestructuras del mercado.

Estas entidades prestan, pues, servicios de todo tipo, si bien no siempre pueden desligarse del concepto de banca tradicional pues en muchos casos lo que existe es colaboración. Las empresas FinTech pueden ofrecer productos y servicios no sólo directamente al usuario de servicios financieros, sino también pueden dar soporte a instituciones financieras tradicionales.

La tecnología digital a través de la cual prestan sus servicios implica abaratamiento de costes operativos (no son necesarias las sucursales), se automatiza la solicitud y concesión del préstamo. Si algo caracteriza este servicio es la celeridad con la que se realizan las operaciones. La disminución de costes, favorecida también por la ausencia de específicos requerimientos regulatorios, permitiría una eventual disminución de tipos de interés aplicados a los prestatarios. Por lo tanto, el fenómeno FinTech presenta potencialmente indudables ventajas para los consumidores.

La novedad y complejidad de las nuevos productos y servicios financieros utilizando tecnología digital contribuye a ampliar la oferta y a mejorar el acceso a este tipo de productos y servicios, pero también añaden un factor de riesgo que es al que me voy a referir en este post.

Me voy a centrar en las FinTech que se dedican a conceder directamente financiación a empresas y particulares. La clave es, pues, la desintermediación con las instituciones financieras tradicionales. Ejemplo de ellas son las plataformas P2P (crowdlending), plataformas de financiación participativa (PIP) que cuentan ya con alguna regulación (insuficiente) contenida en la Ley 5/2015, de 27 de abril de Fomento de la Financiación Empresarial (en adelante LFFE).

Tal y como se definen en dicha norma, las PIP son empresas autorizadas cuya actividad consiste en poner en contacto, de manera profesional y a través de páginas web u otros medios electrónicos, a una pluralidad de personas físicas o jurídicas que ofrecen financiación a cambio de un rendimiento dinerario, denominados inversores, con personas físicas o jurídicas que solicitan financiación en nombre propio para destinarlo a un proyecto de financiación participativa, denominados promotores.

Por lo tanto, las partes son el prestamista (inversor) y el prestatario (promotor de la financiación). La PFP no presta, sino que actúa como intermediario en un préstamo concedido por otro.

Lo curioso de este sistema es que es el futuro prestatario el que lo pone en marcha presentando un “proyecto de financiación participativa” en el que es el propio prestatario el que describe su situación financiera y nivel de endeudamiento”. Es decir, es el prestatario el que dice si el solvente o no. Cuando le llega este informe a la PFP ningún precepto exige que deba dicha plataforma comprobar que el promotor es solvente y aquélla no es responsable de que la información que dio el prestatario sea veraz o no. Por lo tanto, el prestatario puede mentir sobre su situación financiera y la PFP no responde de ello, entre otras cosas, no tiene derecho de acceso a los datos de solvencia del prestatario. La PFP debe comprobar que, efectivamente, en el proyecto, el promotor (prestatario) ha incluido los datos que acreditan su solvencia, pero la PFP no responde de la veracidad de los mismos!

¿Y esto qué consecuencias tiene?

La más importante es el posible riesgo sistémico a la banca tradicional. Me explico.

Estas entidades no prestan dinero de los depositantes, como sucede en la banca tradicional. Los inversores arriesgan su dinero de acuerdo a su perfil de riesgo y cargan directamente con las pérdidas potenciales derivadas de los impagos de los prestatarios. Las plataformas no asumen el riesgo crediticio y ni siquiera valoran la solvencia del prestatario futuro.

Cierto que en este tipo de plataformas no se puede producir el descalce de plazos, pues los prestamistas y prestatarios están sincronizados, pero puede suceder que como la plataforma no asume el riego de crédito, tenga tendencia a fomentar operaciones a deudores de alto riesgo con altos costes, transfiriendo el riesgo de pérdida al inversor. En parte fue lo que sucedió en el pasado con los préstamos hipotecarios de alto riesgo titulizados que suponían una transferencia del riesgo a terceras entidades.

El problema de la evaluación de la solvencia del cliente adquiere en este contexto un valor relevante y el diseño de estas plataformas puede suponer, como he dicho, un incentivo a favorecer la concesión de préstamos de alto riesgo. De hecho, con frecuencia se alega como una de sus principales ventajas la inclusión financiera, permitiendo el acceso a clientes que serían excluidos del sistema bancario tradicional. Estas plataformas permitirían que personas no solventes puedan obtener financiación y esto es, como hemos visto en esta crisis, sumamente peligroso.

El aumento de competencia que para la banca tradicional pueden suponer estas plataformas también pueden ser un incentivo a que aquélla incremente su propia asunción de riesgos. Así sucedió en el pasado cuando las cajas de ahorro empezaron a prestar “a lo loco”. Los bancos también lo hicieron porque no podían, de lo contrario, competir. Esta situación se puede volver a repetir dada que la regulación del préstamo responsable sigue siendo ineficiente en el Derecho español. Una regulación que vengo reclamando, pero ni existe ni se la espera…

Hay que tener presente que el endeudamiento de los particulares a través de estas plataformas permanece opaco en los ficheros de solvencia patrimonial y en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE). Particulares ya endeudados a través de estas plataformas pueden acudir posteriormente a la banca tradicional y su ratio de endeudamiento no podrá ser valorada por las entidades financieras, pudiendo suceder que se concedan préstamos a personas ya sobreendeudadas. Existe, pues, riesgo sistémico a la banca que gestiona recursos de los depositantes.

Resulta imprescindible una regulación en materia de datos de solvencia que evite un aumento del riesgo de información asimétrica en el mercado de crédito por la irrupción de estas entidades que prestan fuera del sistema tradicional. Estas PFP deben poder acceder al historial de crédito y cotejar los datos de solvencia que aporta el promotor (potencial prestatario).

A su vez, debe diseñarse un sistema de intercambio de información financiera para que la banca tradicional pueda acceder a datos de endeudamiento de los particulares a través de estas plataformas y, a su vez, que las FinTech puedan acceder a datos de solvencia de los potenciales clientes de forma que puedan tener conocimiento de la ratio de deuda pendiente ya asumida por cada solicitante.

En España, a diferencia de otros países, no fluyen los datos de solvencia positivos salvo los proporcionados por la CIRBE a las que no tienen acceso las FinTech. Aunque la CIRBE es incompleta, debe abrirse el acceso a sus datos.

Cierto es que el incremento del comercio electrónico, permite que los historiales de pago e incluso los datos presentes en redes sociales sirvan para la elaboración del perfil del riesgo de los potenciales clientes. De hecho, existen Fintech dedicadas al procesamiento de big data para evitar la brecha de información que tienen las Fintech dedicadas a la concesión de préstamos y que incluso prestan este servicio a la banca tradicional. Así, por ejemplo, First Access hace uso de una combinación de información demográfica, geográfica, financiera y social de los teléfonos móviles, contratos de servicios y otras fuentes para crear calificaciones de riesgos y recomendaciones crediticias en tiempo real. Aunque con big data pueda obtenerse un perfil de riesgo, es necesario conocer el nivel de endeudamiento del deudor y este dato no aparece en redes sociales que es la fuente de la que se están nutriendo estas entidades para evaluar la solvencia.

Estas posibilidades tecnológicas y el manejo de datos están huérfanas de tratamiento legal específico. Lo que parece claro es que un aspecto que requiere la protección del consumidor y cliente de servicio Fintech es precisamente evitar su sobreendeudamiento masivo y esta regulación debe tener presente la necesidad de flujos de datos financieros fiables respetándose la normativa europea en materia de protección de datos personales. Así se sugiere en el Libro Verde sobre los Servicios Financieros al por menor publicado el 10/12/2015 (COM 2015, 630 final) que pretende favorecer el crédito transfronterizo, a su vez, facilitado por la digitalización de los servicios financieros.

Las carencias regulatorias que en este ámbito se evidencian en la LFFE deben ser corregidas. De lo contrario, el riesgo de otra burbuja crediticia fuera del sistema es evidente, pudiendo incluso contaminar a la banca tradicional por la presencia de efecto sistémico, tal y como ya se ha denunciado en un reciente informe del Financial Stability Board.

8 comentarios
  1. Pau A. Monserrat
    Pau A. Monserrat Dice:

    Un magnífico análisis sobre uno de los riesgos nuevos que las Fintech inoculan al sistema financiero. En relación a las empresas de crowdlending (que hemos empezado a analizar y comparar en un proyecto de comparador fintech que co-lidero: http://www.enfintech.com/prestamos-crowdfunding), efectivamente coincido con Matilde Cuena que los riesgos principales son, por una parte, los incentivos perversos a gestionar créditos colectivos de alto riesgo, y por otra que no comunican los préstamos crowdfunding a la CIRBE (lo que propicia actividades de sobreendeudamiento). Por otro lado, deberían responder de la concesión de créditos irresponsables, lo que como contrapartida exigiría que pudieran acceder a fuentes de información ya existentes como la CIRBE y a otras por crear, como los ficheros positivos de solvencia.

    Me preocupan también y en mayor medida, si cabe, las empresas de lending directo. Prestamistas privados que bajo un supuesto manto de “tecnología” conceden préstamos a más del 80% TAE (http://www.enfintech.com/prestamo-personal-lending), tipos que entiendo claramente entran en el campo de la usura. Y no hablemos de los minocréditos, con tipos TAE que suelen rondar el 1000%.

    Las fintech de crédito han llegado para quedarse y complementan e incluso compiten con los préstamos bancarios. Pero estos nuevos operadores crediticios deben operar en un mercado con reglas que, sin suponer trabas excesivas a su labor que incrementen de forma innecesaria sus costes, estimulen la concesión responsable de crédito fintech. A fin de cuentas, al consumidor le interesa tener crédito, claro está, pero un crédito que pueda pagar y que realmente solucione sus necesidades.

    • Matilde Cuena Casas
      Matilde Cuena Casas Dice:

      Gracias querido Pau por tu comentario y por las interesantes observaciones que haces con las que coincido. Para el sistema no es bueno que opere el crédito irresponsable y no podemos crear un modelo paralelo que pueda provocar al que hemos vivido en esta crisis con la banca tradicional. Lo que no cabe es que con las excusa de la innovación se desprotejan los intereses y los derechos de los que participan en el sistema.

  2. Enrique Titos
    Enrique Titos Dice:

    Enhorabuena por el texto, creo que vale la pena profundizar sobre la transformación que la tecnología está trayendo al sector financiero. Sin duda, el fenómeno representa un factor de disrupción que irá incrementando su importancia con el tiempo, pero no representa hoy una amenaza tan inminente, entre otros factores, porque los volúmenes que gestionan son inmateriales salvo en alguna gran FinTech en otros países, que no es el caso de España. Además, la regulación actual es muy limitativa en cuanto a actividades que implican el manejo de fondos y la licencia bancaria o gestor de activos es requerida. Más peligrosas en mi opinión son las amenazas a la integridad de los sistemas tecnológicos de los bancos o una deficiente externalización de servicios de procesamiento y alojamiento de datos, ya que las nuevas tecnologías FinTech no solo ofrecen nuevos canales para hacer operaciones financieras a los clientes sino que también se centran en los procesos tecnológicos claves de los operadores financieros establecidos.

    Todo ello por supuesto no elimina la premisa de mejorar la aún escasa legislación específica sobre FinTech, tema no sencillo en el que las autoridades de todos los países desarrollados están implicados, siendo fundamental la coordinación de estándares regulatorios y de supervisión, ya que la tecnología no conoce fronteras y la fragmentación de mercados no es deseable porque ya hemos visto las consecuencias económicas del colapso de crédito en países cuyo sistema financiero colapsa. Precisamente el Mercado Unico de Capitales en Europa pretende reducir esa fragmentación en la financiación en la UE (+90% en UE ex UK) y el crowdfunding transfronterizo bien regulado debería ser una de las patas.

    Respecto de las actividades de las plataformas PFP (excluyendo las de financiación de capital), la mayoría se dirigen a préstamos a PYMEs y creo que tendrán bastante menos éxito los préstamos a particulares, donde sí que los tipos son estratosféricos porque simplemente tiene que cargar un altísimo interés para compensar una morosidad muy atomizada y un recobro difícilmente gestionable.

    Realmente tengo dudas de que las plataformas PFP de crowdlending “se laven las manos” en cuanto a la veracidad y selección adversa de préstamos porque aunque no ponen capital (como sí es el caso de los bancos) sí que tienen “skin in the game” porque una PFP con una alta tasa de morosidad verá como sus clientes inversores se evaporan. Sí es más preocupante el bajo nivel de educación financiera de los inversores supuestamente cualificados, que deben entender que han de diversificar préstamos dentro de cada PFP o entre varias PFPs. Con una adecuada diversificación y rentabilidad/riesgo, una mora razonable se puede tolerar. Además las PFP no pueden operar directamente con fondos de clientes. Sí que me parece que debería regularse el régimen de resolución de las PFPs igual que se ha hecho con los bancos, porque sí veremos la desaparición de alguna PFP en el futuro.

    Por tanto, creo que la mayoría de las PFPs con visión de permanencia sí realizan un trabajo de verificación de la exactitud de los datos proporcionados por las empresas prestatarias y el hecho de que no se integren en CIRBE es un aspecto a mejorar, sea para evaluar solvencia positiva o negativa. Es cierto que las nuevas técnicas de big data van a sofisticar las fuentes de análisis de los préstamos y empresas como First Access hasta donde yo sé sólo operan en mercados subdesarrollados donde no existen datos financieros de los prestatarios simplemente porque no existen ni bancarización ni mercados de capitales. Pero estoy seguro de que surgirán o existen en los mercados occidentales y complementarán los ficheros de crédito tradicionales.

    Creo que la mayor fuente sistémica de riesgo por la vía de los competidores no vendrá de las FinTech sino de las grandes tecnológicas (GAFAs o cualquier otro acrónimo a gusto del lector) que hoy sólo tienen fichas de operadores de pagos o fichas bancarias aún casi inactivas. Nadie sabe si en sus laboratorios están gestando, y creo que lo sabremos de un día para otro, una entrada masiva en un país o un continente determinado.

    Finalmente, creo que será vital la futura ley europea de protección de datos (GDPR). En el mundo de los datos, quien tiene mis datos, como están de protegidos y para qué se usan con mi autorización será clave para los algoritmos que use cualquier FinTech… o banco.

    En suma, no creo que se derive un riesgo sistémico ni mínimamente similar al que hemos visto en la crisis pasada, con la desaparición del bancos enormes o como en España la caída de las antiguas Cajas de Ahorros que llegaron a representar casi el 50% del sistema crediticio.

    • Matilde Cuena Casas
      Matilde Cuena Casas Dice:

      Gracias Enrique por su atinado comentario. Como siempre, hace pensar y el debate siempre es bueno y enriquecedor. Que en España el sector FinTech sea incipiente en comparación con otros países, no debe llevarnos a restar importancia a los riesgos que conlleva. Creo que si hay que actuar es ahora, antes de que el problema sea de solución más compleja. Creo que lo meritorio es adelantarse a los posibles problemas que se puedan plantear y ya sabemos que todo lo afectante al sector financiero puede tener consecuencias en todos los ámbitos. Buena prueba son las consecuencias políticas que esta crisis financiera ha tenido y a la radicalización que estamos viviendo.
      Aunque como bien dice, aunque las PFP tengan como clientes a las PYMEs también pueden acceder a esta financiación los consumidores. Quizá el desconocimiento y los altos tipos de interés lo justifican, aunque hay de todo porque en España el crédito al consumo bancario es de los más caros de la UE http://www.eleconomista.es/banca-finanzas/noticias/8371777/05/17/Los-creditos-al-consumo-en-Espana-ya-son-los-mas-caros-de-toda-Europa.html https://www.rankia.com/blog/mejores-creditos-y-prestamos/3149854-que-mas-barato-prestamo-banco-particulares
      Con la regulación actual, la PFP no asume responsabilidad alguna por la solvencia del promotor. Otra cosa es que por las razones que apunta, les interese hacer las comprobaciones. Pero la clave es que aunque quieran, les faltan datos fiables para hacerlo y operan con información asimétrica. Con un sistema de información crediticia mejor construido, el control sobre la solvencia del promotor sería mayor y ello tendría efectos en la tasa de morosidad y en el coste del crédito. Estos efectos han sido testados, tal y como explico aquí http://www.indret.com/pdf/1323.pdf
      He puesto el ejemplo de First Access, pero hay más empresas dedicadas a evaluar la solvencia con big data (Affirm, Zest finance). Desde luego, están proliferando. Y también coincido en que el riesgo puede venir de las GAFAs que si algo acumulan son datos.
      Y sí, la clave está en los datos. Lo que no comparto es que los datos de solvencia fluyan supeditándose al consentimiento. El Reglamento de Protección de datos establece otros títulos distintos del consentimiento para legitimar el tratamiento de los datos personales, como es el interés legítimo o el cumplimiento de una obligación legal. Y no olvidemos que hay obligación de conceder préstamos de manera responsable y esa obligación no puede cumplirla adecuadamente el prestamista si no tiene datos o queda en manos del titular el flujo de los mismos. Así lo expliqué aquí https://hayderecho.com/2017/07/24/por-que-es-bueno-para-el-consumidor-que-las-entidades-financieras-compartan-datos-positivos-de-solvencia/ https://www.youtube.com/watch?v=5nnmUCCoBRs
      Lo debatiremos en este congreso que hemos organizado https://congresoinsolvenciaymercado.com// Un saludo cordial

      • Enrique Titos
        Enrique Titos Dice:

        Releyendo su respuesta que agradezco por su claridad y los interesantes links que aporta, comparto su opinión sobre la circulación de los datos de solvencia en los supuestos que establece. No obstante, tengo la impresión de que siendo importantísimos por las razones que esgrime, son solo una pieza más de un “sistema de datos” que se está configurando y que las entidades con capacidades de manejo van a usar de una forma intensa para calcular la capacidad de pago a nivel de cliente individual. Creo que el rastro de datos que nuestra creciente vida digital va dejando a nuestro paso será interpretado en unos años por modelos basados en inteligencia artificial. No sé qué provisiones legales se tomarán en ese momento pero creo que los datos de solvencia positiva, con ser una pieza fundacional que aún no tenemos resuelta en España, son sólo una parte de la cuestión. Quizá haya escrito algún post sobre esta materia pero no he sabido encontrarlo.

      • Matilde Cuena Casas
        Matilde Cuena Casas Dice:

        Muchas gracias Enrique. Por supuesto el flujo de datos de solvencia es tan sólo una pieza más. Nuestra vida digital deja rastro y esos datos también son importantes, pero lo decisivo a mi juicio, es que, cuando se proceda a la evaluación de la solvencia, se tenga conocimiento de las deudas ya asumidas por el prestatario. Y este dato es el que todavía no circula en muchos casos. Desde luego Amazon tiene mucha información sobre mis datos de consumo, pero si en algún momento decide financiar mis compras, Amazon no sabe ni puede saber si yo tengo tres tarjetas revolving con un límite de 3.000 euros con otras entidades. Puede financiarme aunque yo ya esté sobreendeudada y esto es lo que hay que evitar. Por lo tanto, los datos positivos de solvencia son una pieza más del puzzle regulatorio que hay que diseñar, pero son una pieza muy relevante.
        Respecto de los datos que el rastro digital va dejando por el camino, la clave está en que cuando actuamos se nos pide constantemente el consentimiento para hacer uso de numerosas aplicaciones. Prestado éste, el uso de los datos es legítimo si se cumple la finalidad para la que fue prestado.
        En el congreso cuyo link he adjuntado en el anterior comentario, debatiremos precisamente de eso: Fintech, big data, y protección de la privacidad y lo haremos con especialistas en la materia también a nivel internacional.

  3. Fernando Zunzunegui
    Fernando Zunzunegui Dice:

    Enhorabuena a la autora por el análisis del Corwdlending y por el acierto en sus propuestas de mejora en su regulación. Sin duda las bases de datos de solvencia deben compartirse. CIRBE debe abrirse a las plataformas de financiación participativa y los datos que generan este tipo de plataformas deben incorporarse a las bases de datos de información crediticia. El endeudamiento y grado de cumplimiento de sus obligaciones por parte de quienes apelan al ahorro del público es un dato esencial para que los inversores puedan decidir dar crédito con conocimiento de causa. Cuestión distinta es determinar quien debe responder por suministrar al mercado una información falsa o engañosa sobre la solvencia del emisor o del promotor del proyecto que trata de financiarse de forma participativa. No son las plataformas quienes deben responder ante la información falsa o incorrecta del promotor. Las PFP son infraestructuras del mercado al igual que las bolsas. Del mismo modo que las bolsas no responden del folleto falso del emisor que cotiza, las PFP tampoco responden de la información falsa o engañosa que suministren los promotores al publicar sus proyectos a través de la plataforma. Las PFP son simples mostradores de los proyectos con estantes dedicados a la puesta a disposición de la información de los promotores que acompaña cada uno de sus proyectos. No responden de la bondad de la información que los de promotores suministran a la plataforma. Para separar estos dos planos, las PFP tienen prohibido invertir en los proyectos que publican, aunque esta prohibición tenga excepciones en Derecho español.

    • Matilde Cuena Casas
      Matilde Cuena Casas Dice:

      Muchas gracias Fernando por tu, como siempre, valioso comentario. Si se diseña un sistema de información crediticia donde los datos de solvencia fluyan de forma adecuada (con las cautelas necesarias para garantizar la privacidad),se resuelve en gran medida el problema que planteas de la responsabilidad por la información falsa o incorrecta del promotor. Él deja de monopolizarla y constaría en los ficheros de solvencia patrimonial, lo que a su vez le permitiría a la PFP hacer las comprobaciones oportunas y que se protegieran los intereses de los inversores y del sistema en general. Mientras el promotor (prestatario) monopolice su información financiera el riesgo para todos, se mantiene. Las PFP cobran comisiones por el servicio que prestan y debe diseñarse el sistema para que puedan controlar de alguna forma la información de solvencia. La CIRBE es insuficiente porque no comparte todos los datos que recibe de las entidades, ya que sólo informa a entidades de operaciones cuyo riesgo acumulado sea superior a 9.000 euros. Hay que avanzar a un sistema en el que las entidades (incluidas las FinTech) compartan datos positivos completos. El impacto económico que ello tiene es relevante, tal y como explico aquí http://www.indret.com/pdf/1323.pdf

Los comentarios están desactivados.