Un conflicto sin (aparentes) salidas

“Quien se pertrecha con el único argumento de su radical coherencia cuenta con poco recorrido en política, pues esta es una actividad que tiene que ver con la búsqueda de espacios de encuentro, el compromiso y la implicación de otros (…) Forma parte de las obligaciones de un buen político tratar de descubrir las oportunidades para el acuerdo y sus límites” (Daniel Innerarity, La política en tiempos de indignación, Galaxia Gutenberg, 2015, pp. 143 y 148).

La crisis político-constitucional como consecuencia de la rebelión institucional que se ha producido en Cataluña, alimentada y apoyada por la sociedad civil independentista, cada día que pasa tiene peor pinta. Se ha ido tan lejos que cicatrizar las heridas abiertas se me antoja imposible a corto/medio plazo. Pactar es un verbo que no se conjuga. No hay fractura, existe una auténtica e insalvable zanja.

Desde el punto de vista formal lo más osado que se propone para reconducir ese órdago es una salida altamente compleja: un referéndum pactado y, por tanto, una más que previsible cadena de consultas, siempre abiertas, que hagan efectivo un denominado derecho a decidir, que un territorio puede activar cuando le venga en gana y las veces que quiera tirando la moneda al aire hasta que salga cara. Llevar eso a una reforma constitucional, por los procedimientos establecidos actualmente, es altamente improbable, si no materialmente imposible. La ley de claridad, que podría haber sido una solución razonable, pasó a la historia, si es que alguna vez se barajó seriamente (y sin reglas claras seguirá valiendo siempre “un voto más” para decidir cuestiones existenciales tan relevantes). Por tanto, un camino intransitable o, al menos, plagado de tantas dificultades, tan lejanas e inciertas, que no es remedio para atemperar los exaltados ánimos de quienes enfebrecidos de pasión identitariaven tocar con los dedos la presunta independencia.

Mientras sigan gobernando las instituciones catalanas las personas que hoy en día lo hacen con sus apoyos externos (antisistemas, por un lado, y asociaciones de religión política monolítica, por otro), el camino del acuerdo está cegado. La unilateralidad se ha impuesto y crea fervor. Otra cosa es a qué puerto se llegará con eso. El gobierno central, por su parte, ha dado muestras fehacientes de miopía absoluta (e incluso de dejadez irresponsable) en esta trascendental cuestión de Estado. Tampoco los partidos políticos han estado muy finos. Las ofertas por parte de las fuerzas políticas y del Gobierno central llegan tarde, de forma precipitadamente reactiva y además plagadas de confusión, así como carentes de un mínimo planteamiento homogéneo que les dé la necesaria credibilidad. No hay un discurso coherente, solo voces desordenadas. Improvisación. Así no se llega a nadie. Ni a los propios.

La evidente ruptura con el Estado Constitucional que se produjo en las sesiones delos días 6 y 7 de septiembre (en estos términos se expresan ya académicos del ámbito independentista) abría un escenario que ya no tenía vuelta atrás. La manifiesta torpeza del empeño, puso el relato en bandeja a favor del Gobierno central. Y, paradojas de la vida, lo ha desperdiciado totalmente. Como bien dijo el profesor Francisco Velasco, rotas las reglas del juego se abre la solución del más fuerte. Pero la verdadera fortaleza, en una sociedad posmoderna e interconectada, puede no estar en la vieja coacción (tildada por el independentismo como “represión franquista”) ni en la tardía aplicación del Derecho, sino en la burda simplificación del relato que, paradojas de la vida, termina haciendo bueno a quien precisamente ha roto la vajilla. Y aquí ha hecho aguas el relato gubernamental, pésimamente configurado (¿quiénes son los asesores de La Moncloa?, cabe preguntarse). Fiarlo todo al rule of law, pieza maestra del funcionamiento de un Estado constitucional democrático, en un país que pocos saben qué significa y con un sentido de la democracia propio de un parvulario, es jugar a la ruleta rusa. Venden más, en el mercado de 140 caracteres, las consignas de bisutería política:“votar = democracia”; o “no nos dejan votar”. Esto es así y así se está confirmando.

La senda por la que se ha metido el Gobierno es la peor de las posibles, con las dificultades adicionales de operar en un territorio donde el Estado está ausente, sobre todo cuando las instituciones catalanas que lo son dicen no serlo. Si no hay Estado, hay que llevarlo en “camiones-cisterna” o barcos suministradores, como cuando escasea el agua. Mal contexto para unos desperdigados y desasistidos funcionarios del Estado (de seguridad y justicia) que están, literalmente, en un territorio hostil dominado por los “señores de la calle” (las huestes de la CUP y el resto de escuadrones de independentistas, infantes, jóvenes y menos jóvenes, movilizados permanentemente para que la presión no decaiga).

Uno de los comentaristas más finos del panorama político vasco (José Luís Zubizarreta), escribió hace unas semanas en El Diario Vasco que en el enfrentamiento catalán unos (el Estado) tenían la artillería y la aviación; mientras que los otros (independentistas) disponían de la infantería. Si la guerra fuera convencional, estos últimos lo tendrían difícil. Pero no lo es y lo saben. Se trata, en cambio, de una sublevación institucional (de despacho y coche oficial, gestada desde el poder y con un macro-aparato de propaganda siempre activo) apoyada por una sociedad civil muy organizada y movilizada bajo consignas que se impulsan desde una feligresía incondicional (ANC y OC) y, asimismo, absolutamente dominante en feudos donde se asienta el carlismo renovado (o también postmoderno) de la Cataluña profunda (como recordara Víctor Lapuente), así como con la complaciente e inestimable ayuda de quienes quieren movilización a toda costa para “echar a Rajoy”. Estos también defienden sin ambages el derecho a votar por encima de las decisiones de los tribunales, que tampoco aceptan ni acatan. Incluso, el líder de la formación morada, llama al Gobierno para que permita votar el 1-O y se declare, así, insumiso frente a la suspensión del TC. Complejo panorama. Se busca sin rodeos acabar con “el régimen de 1978”. Refundar algo “nuevo”. Cuidado que aquí está la verdadera batalla. El fiel de la balanza estaba en “los comunes/morados” y estos ya han dado el paso: están por la consulta (también sus líderes mesetarios) y por participar en ella, esté o no esté suspendida. No les importa. No es su fuerte el sentido institucional, precisamente.

El primer paso ya se ha dado en Cataluña por el independentismo. Y lo habían anunciado. Se sabía desde meses atrás, si no años. Mientras tanto el Gobierno central se hacía el muerto o el sordo. Su responsabilidad en este conflicto será elevada y habrá que hacer balance cuando esto acabe. En estos momentos solo un cambio urgente en la Presidencia del Gobierno español (con un cambio también profundo de todo su equipo ministerial y entrada de perfiles políticos dialogantes y de personas de prestigio; o incluso mediante la formación de un gobierno de coalición) podría reconducir la crisis frente a una situación que se le ha ido completamente de las manos al gobierno actual y desarmar, así, la estrategia frontal de ruptura de quienes regentan las instituciones catalanas. Pero el fracaso de la política no se detiene allí, llega a (casi) todas sus esquinas. A todos los colores. Necesitamos políticos que hagan del diálogo y el acuerdo, así como de la transacción, su guía de actuación. Deben cambiar los actores, hay cambio de escena.

Pero no todo es homogéneo en Cataluña. Aunque la idea no pase por sus mejores momentos, hay muchas personas allí que tienen identidades múltiples (sentido de pertenencia compartido) y no comulgan con la que se pretende establecer de modo unilateral. Estos han sido borrados, señalados o, en el mejor de los casos, ignorados. No cuentan. La exclusión no es un buen método, tampoco para construir país. Pretender formar hoy en día una sociedad total, cerrada o monolítica, es una tarea inútil; aunque se ponga empeño en ello y haya no pocos por Europa (adviértase quiénes) que lo pretendan hacer. Esta es una idea queel PNV (al menos quienes lo gobiernan) ha entendido e interiorizado de forma inteligente, aunque el devenir del conflicto en Cataluña también les desgarre y les desvíe en su inicial hoja de ruta (más aún si les coincide con el Alderdi Eguna). La estrategia de atracción (o empatía) que se puso en marcha hace unos años por el nacionalismo vasco institucional está dando, en términos de cohesión social y de construcción de país, mucho mejores resultados que una línea de confrontación cainita, siempre que aquella no se abandone. Con toda franqueza no creo que manifestar una actitud hosca, antipática o de odio hacia el diferente o el no alineado con tu causa (alimentada o retroalimentada, sin duda también, por expresiones y actuaciones de la caverna mediática y política), dé beneficio alguno a nadie. Las redes sociales están ahora cargadas de odio cruzado. Son puro estercolero.

Nadie sabe cómo va a acabar esto, ni siquiera los (irresponsables) protagonistas que han encendido una u otra mecha. Aunque no cabe olvidar que sobre las espaldas de un líder pretendidamente mesiánico y bonzo político por excelencia descansa la mayor responsabilidad y el último desenlace de este conflicto. También por quien maquiavélicamente lo colocó en aquel sitio. Las salidas inmediatas al 1-O dependerán mucho de cómo este se desenvuelva. La DUI es una posibilidad abierta, que tendrá efectos perturbadores y respuestas inmediatas. El 2-O, más que abrirse espacios de diálogo, puede dar comienzo a una traca. Al menos se intentará. Pero tampoco descarten –si la cohesión entre las tres fuerzas políticas independentistas no se resquebraja- nuevas elecciones “referendarias” para lograr el voto más que dé pátina de legitimidad a un degradado proceso a ojos de la mirada internacional, que ya ha puesto el foco en el problema tras las recientes y continuas jornadas de movilización callejera. Más las que vendrán.

Una vez más algunos están haciendo esfuerzos ímprobos por destruir el Estado Constitucional  (peor o mejor) edificado hace casi cuarenta años. Todo apunta a que se abren tiempos de revisión constitucional. Algunos pretenden que volvamos a empezar, por enésima vez. Desandar lo andado, viaje de alto riesgo. Otros se quieren ir, aunque sea forzando una mayoría social que hasta ahora no tienen. Eso sí haciendo mucho ruido y no pocos juegos de manos. Estos ya no cuentan, solo cabe pretender seducir con fórmulas de encaje razonable a quienes quieran compartir identidades múltiples. Y en este caso las alternativas son dos: construir un nuevo edificio constitucional (muy propio del adanismo de un demos de frágil cultura democrática constitucional) o rehabilitar el conjunto del edificio manteniendo solo la fachada y algunos elementos centrales que han aguantado el paso del tiempo. Parece claro que las reformas interiores ya no sirven. En lo demás tengo dudas.

Pero no albergo duda alguna en torno a que cualquier proceso de ruptura, quebrantamiento o disolución del orden constitucional vigente vaya a ser gratis. Los desgarros serán evidentes. Y lo serán, en efecto, aunque algunos se emborrachen de una pretendida supremacía que no es tal (de esto convendría hablar largo y tendido, pero hoy no toca), haya también quienes pretendan una suerte de refundación republicana de pueblos confederados (experiencia que, vista la tradición, duraría dos telediarios)y existan otros, en fin, que se escuden en una pretendida fortaleza del Estado de Derecho, que en verdad tampoco lo es, pues se tambalean las dos palabras centrales del enunciado. El resultado de esa combinación imposible es obvio: unos (y sus compañeros de viaje) caminan decididos hacia el paraíso o Arcadia feliz, otros a taponar la herida que, en parte ellos mismos abrieron, y hoy sangra a borbotones. Y la ciudadanía cabal y sensata(la no fanatizada, que es la inmensa mayoría)mira atónita y preocupada el dantesco espectáculo que estos políticos-pirómanos (primero) y (luego) bomberos, nos ofrecen como “soluciones” o “salidas”.

Ya lo dijo Azaña, como recuerda habitualmente mi buen amigo el politólogo Manuel Zafra: los españoles aprendemos lo que es el fuego quemándonos las manos una y otra vez. Dolorosa lección. Que, además, por lo visto, no sirve para nada.

23 comentarios
  1. G.P.
    G.P. Dice:

    “Desde el punto de vista formal lo más osado que se propone para reconducir ese órdagoes una salida altamente compleja: un referéndum pactado (…) un camino intransitable o, al menos, plagado de tantas dificultades, tan lejanas e inciertas,que no es remedio (…) Fiarlo todo al ruleoflaw, pieza maestra del funcionamiento de un Estado constitucional democrático, en un país que pocos saben qué significa y con un sentido de la democracia propio de un parvulario, es jugar a la ruleta rusa.”

    Esto es un total contrasentido. Es precisamente en dos de esto países del “ruleoflaw” en donde la solución a sus conflictos calcados al nuestro es el referendum pactado. Pero claro, cuando se hace un referendum es para aceptar cualquiera de las dos posibles respuestas Y ESPAÑA, CON SU GOBIERNO A LA CABEZA, NO ESTA DISPUESTA A ACEPTAR UNA DE ELLAS, como sí hicieron los del “ruleoflaw”.

    ESE ES EL PROBLEMA.

    Y ahora, convenzan a los catalanes de que lo que hacen quebequeses y escoceses en sus países “ruleoflaw” es una locura antidemocrática propia de nazis y chorradas parecidas, y que ellos, los catalanes, no pueden hacer lo mismo porque España sí que es muy democrática, muy cabal y muy güay… y se lo prohibe. Animo.

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      • G.P.
        G.P. Dice:

        ¿Por qué quieren que se pueda votar al Partido Popular los que no quieren que gobierne el Partido Popular?

        Porque son demócratas y no quieren que solo pueda gobernar el que a ellos les gusta, sino que les parece más justo que la mayoría decida quién debe ser. Y, de paso, arreglar pacíficamente un conflicto (el cambio de gobierno) que históricamente solo ocurría con derramamiento de sangre.

        ¡Ostras! ¡Como la independencia de los países! Mmmmm…..

      • Lole
        Lole Dice:

        No le he preguntado “por qué”, sino “para qué”. ¿Para qué quieren votar sobre algo que no quieren que suceda? ¿De dónde saca usted que votando se evita que vaya a haber secesión?

    • Arcimboldo
      Arcimboldo Dice:

      Hay otras formas de vender el rule of law más allá de la aplicación estricta de la legalidad. Un buen rule of law no es incompatible con buena política (lo que implica altitud de miras, sentido de Estado, visión de futuro, coraje, generosidad, firmeza, etc). Y creo que eso es lo que está faltando aquí.

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  2. Enrique
    Enrique Dice:

    El problema, en mi opinión, en que en estos momentos las posiciones están demasiado enrocadas en torno a los líderes existentes. Sería muy útil que surgiera una persona de consenso para llevar la situación al mejor puerto posible. Estoy convencido de que muchos de los que hoy se etiquetan como independentistas no quieren llegar a ese extremo pero es cierto que la falta de sensibilidad y poca cintura política de Rajoy, junto con la manipulación o postverdad de los líderes más radicales les está llevando a un radicalismo con el que no se sienten cómodos.

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  3. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Las “escandalosas “declaraciones de Santi Vidal y Lluís Llach sobre lo que iban a hacer con los funcionarios , han demostrado que no se desviaban del proyecto político del movimiento independentista y que la dimisión de Vidal obedeció al intento de evitar que la opinión pública se diera cuenta de la categoría del nuevo régimen que limitará las libertades y los derechos de los que no piensan como ellos (¡ en pleno siglo XXI !) ,cuando les estaban prometiendo a los ciudadanos que sería una sociedad “ para todos” en la que viviríamos con la misma calidad política que los daneses . Por eso “su ocultismo” en la redacción de la nueva constitución.
    Por si hubiera dudas, el bochornoso comportamiento antidemocrático reciente de sus políticos, creo que las ha disipado todas.
    La falta de calidad democrática de los dirigentes políticos catalanes está ocasionando que el escándalo en su actuación pública sea permanente. Creo que ello se debe a que el movimiento independentista está trufado de políticos que sueñan en gestionar una “ democracia del tercer mundo” en la que el estado es la propiedad privada de los que ganan las elecciones ( ver Hay Derecho ¿ Por qué unas democracias tienen mas corrupción que otras ? DIF 6-1-16) y otros partidarios de sistemas políticos dictatoriales, extractivos tanto de recursos económicos como de libertades individuales, incompatibles con los principios y la normativa de la Unión Europea , por eso “ sus proyectos constitucionales” no tienen nada que ver con el de las democracias plenas. Si Cataluña sale de la UE, con ellos nunca volverá, no es su sistema.
    Creo que es un momento oportuno para que el independentismo haga una autocrítica y aproveche esta ocasión para hacer una regeneración interna sustituyendo a las personas que, por su talante autoritario y represivo, tanto daño le están haciendo.
    N.- En cuanto al tema de este post, os puedo aportar una opinión diferente. Necesito tiempo, he llegado al despacho y no se si lo tendré.

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  4. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Los graves problemas actuales de nuestro régimen autonómico, creo que se deben al desconocimiento y por lo tanto, a la falta de preparación de la ciudadanía y de gran parte de los dirigentes políticos, sociales y medios de información, ante el enorme reto que nos planteaba este proceso de unificación europea, que ha permitido que la situación se deteriore hasta extremos inimaginables, como el que estamos tratando en esta serie referido a Cataluña.
    .
    No hubo una segunda transición que cambiara la cultura política popular, reconvirtiera los programas de los partidos políticos, ajustara el marco legal y mejorara la competitividad de nuestro sector productivo, única manera que fuera viable nuestro ingreso en la Unión Europea.
    El proceso de unificación obedecía no sólo a razones económicas sino también a políticas y sociales.
    Las nuevas tecnologías avanzadas precisan de grandes producciones, los costes han aumentado vertiginosamente, lo que exige que los productos deban ser colocados rápidamente en un gran mercado para cubrir los gastos y reunir los fondos necesarios para las inversiones de la siguiente ronda de renovación y este proceso, en la Europa Comunitaria, quedaba dificultado por las trabas y las políticas nacionalistas de los Gobiernos.
    La revolución afectaría, de manera directa y estructural, a los Estados, cuyas atribuciones soberanas quedarán enormemente reducidas. ¿Se puede hablar de Estados independientes, cuando funciones tan importantes como la de las fronteras, seguridad y política exterior, buena parte de la regulación económica, política social, fiscalidad.., han de estar concertadas con el resto de miembros de la Unión Europea ?.
    Se preveía que un 80% de las funciones que antes del proceso ejercitaban independientemente los Estados miembros, quedarían desplazadas a los órganos de la Unión Europea.
    Esto tenía que provocar una desnacionalización de la gestión pública económica que pasará a manos comunitarias

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  5. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Mientras los grandes países europeos pasaban a convertirse en una especie de provincias de un nuevo Estado, para asegurar el futuro económico y social de sus pueblos, nuestro país continuó un proceso contradictorio con las obligaciones que había asumido como socio de un proceso de integración política y económica generando, en paralelo a la creación de nuevos órganos y funciones supranacionales con sus costes correspondientes ,una estructura territorial inadecuada e inviable económicamente y desarrollando una fragmentación legal contraria a los fundamentos económicos y al régimen constitucional comunitario.
    Si una empresa decide traspasar una parte importante de sus funciones a otra, procurará reducir y en la misma proporción, los gastos de la escindida con el objeto de mantener el equilibrio económico y garantizar la viabilidad del proceso.
    Como han destacado los organismos internacionales que nos han analizado, el laberinto legislativo, suponía un efecto disuasorio para la inversión extranjera y un freno para la competitividad y la creación de empleo.
    Si la reducida dimensión de los grandes Estados era una rémora para el futuro de sus ciudadanos, ¿cómo iba a llevar a la misma meta la fragmentación nuestra? ¿ Quien nos estaba engañando?.
    El sistema autonómico (que si se reconvierte nos parece tan fundamental como el resto de administraciones), tal como evolucionó, sin orden ni control, se ha acabado convirtiendo en un sistema obsoleto, ineficiente, ruinoso para los ciudadanos y fuente de escándalos continuados al aflorar, sin descanso, todo tipo de casos de despilfarro de recursos, de corrupción y de incompetencia en buena parte de nuestra geografía.
    Todo ello se manifestaría si a los ciudadanos se les hiciera la siguiente consulta: ¿Está de acuerdo en que el régimen autonómico se ajuste a las funciones que las autonomías tendrán después del proceso de unificación europea?

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  6. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    La falta de adaptación de nuestro sistema autonómico al proceso de unificación europea, desde hace años, lo hemos considerado un error gravísimo.
    Esta reconversión continúa ausente en los programas de nuestros partidos como una prioridad imperiosa. El sobrecoste autonómico, origen de buena parte del endeudamiento público, nos ha llevado a una situación límite.
    Si se produce una elevación general de tipos de interés o de nuestra prima de riesgo ,el ajuste, entonces, ya no lo harán nuestros políticos que tienen que cuidar a su clientela, sino los prestamistas exteriores que tendrán otra preocupación mayor que la electoral.
    Y este escenario parece cada vez más próximo.
    Josep Oliver en La Vanguardia del 14 de julio pasado ( “ Vértigo” ) nos prevenía del cambio que se estaba preparando en muchos países con el endurecimiento de las condiciones financieras ( FED ,BCE ,CHINA , CANADÁ,.) que puede arruinar nuestra burbuja de tranquilidad y crecimiento . Y que deberíamos irnos preparando para este inevitable cambio.
    Nuestro gran endeudamiento actual (1.124.961m.en julio) especialmente provocado, en los últimos años, por la puesta en marcha del mecanismo de liquidez autonómico y municipal, hace que tengamos una posición vulnerable.
    El FMI y la Comisión nos avisan de que el control del gasto autonómico es” crítico para que España logre cuadrar las cuentas públicas”.
    El tipo de interés medio se ha podido reducir desde el 4,07% en 2011 al 2,59 en agosto pasado por los resultados positivos de nuestra economía que han provocado la confianza de los mercados financieros y la actuación del BCE.
    Pero los datos del presupuesto de 2017 , ponen los pelos de punta si se produjera un incremento importante del coste de la deuda : IRPF 78.027 m , Impuesto de Sociedades 24.399 m, IVA 67.463 m, intereses 32.171m. ¿Donde recortaremos?
    El incremento de la inestabilidad política o el cambio de la dirección económica a rutas menos rigurosas, seguramente intensificará la reconversión.

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  7. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    “Si Cataluña sale de la UE, con ellos nunca volverá, no es su sistema”. DIF
    El 18 de septiembre pasado, en El Español, en un recomendable artículo de Daniel Montero y Alejandro Requeijo se hace eco de que “ ERC encargó en secreto hace dos meses un informe sobre la salida de Cataluña de la UE” (este era el titular). Según consta, el informe fue encargado a la consultora Advertia dirigido por el abogado Josep Jover que ERC “había contratado para defender los intereses independentistas en Bruselas“ y estaba firmado por 14 personas coordinadas por este abogado.
    Un trabajo de esta dimensión difícilmente se puede abordar en tan corto plazo y exige personas de gran nivel, que normalmente se equivocan. Pero hay dos detalles que me llamaron la atención” DE LO ACREDITADO SE INFIERE QUE EL ESTADO ESPAÑOL SE HA VACIADO DE CONTENIDOS Y ESTOS CONTENIDOS ESTAN PRINCIPALMENTE EN MANOS DE LA UNIÓN EUROPEA” , (tiene transferidas un 85% de las competencias según el informe) y otra cosa más curiosa “ Josep Jover concedió una entrevista a el HuffPost donde se mostró partidario de que Cataluña no entre en la Unión Europea durante los primeros años de una hipotética independencia”.
    En relación al último apartado de la respuesta anterior, es muy importante que a la hora de proponer nuevos dirigentes se analicen su capacitación técnica y experiencia y estos nos garanticen que la prima de riesgo se mantendrá en el nivel actual.
    Para ello convendría que se sometieran a un juicio de reconocidos expertos. El sistema actual ha propiciado la selección de mediáticos y atractivos políticos cada vez más incompetentes, más válidos para participar en concursos de TV y esto tiene que cambiar.
    La subida de los tipos de interés no sólo incide en el sector público, sino también en las empresas y particulares y puede arriesgar tanto la solvencia y la viabilidad de sus economías como las rentas de los que perciben prestaciones sociales y de los empleados públicos y hasta la soberanía del país..

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  8. juanlui
    juanlui Dice:

    En una deshonrosa oferta, el anglófilo ministro de economía, Guindos, ofertó mejoras a la financiación económica catalana. Eso, en el momento en que ha empezado la contienda es un contrasentido, sino fuera porque lo que pretendiera es mostrar, cara a la galería, ánimo dialogante.

    Más allá del error, Guindos hizo lo que se viene haciendo desde siempre con el nacionalismo vasco o catalán, comprar victimismo a cambio de morterás de euros. Así ha sido desde la restauración democrática y lo que es peor, así contempla el estado, a través de estos mandamasillos, que continúe siendo. No hay, ni habrá, ningún pudor en saltarse por las bravas la manida igualdad entre los españoles, que sólo toma sentido político cuando la sacan a paseo los que se apropiaron del término.

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  9. Francisco
    Francisco Dice:

    Las leyes nacen de la política, pero la política nunca esta por encima de la ley.

    Si se quiere un referéndum pactado habría que modificar la constitución española, bien porque se quiera que solo se vote en Cataluña ( recordemos que el referéndum consultivo del articulo 92 CE esta reservado, para aquellas decisiones políticas de especial trascendencia, para todos los españoles), o bien, además de esto, se quiere que tenga algún efecto jurídico, con lo cual la reforma reforzada de la CE estaría garantizada.

    O bien se puede coger el camino de Villadiego y saltarnos también el Estado de Derecho, Constitución Españolas y demás leyes y convocar un referéndum haciendo bueno esa relación bilateral España-Cataluña…

    A día de hoy no he escuchado a nadie que concrete ese “referéndum pactado” ni que comente las dificultades o reformas que habría que hacer… supongo que se debe a que piensan que la política está por encima de las leyes…

    Responder
    • G.P.
      G.P. Dice:

      “A día de hoy no he escuchado a nadie que concrete ese “referéndum pactado ni que comente las dificultades o reformas que habría que hacer…… supongo que se debe a que piensan que la política está por encima de las leyes…””

      A mí seguro que no me lo habrá oído, pero desde luego podría habérmelo leído pues yo expuse mi propio plan legal de referendum pactado aquí. Y lo hice en los comentarios de un artículo firmado por (si no recuerdo mal) varios miembros de “Hay Derecho” que presentaban su propio plan de referendum pactado y legal.

      Por mi parte, si quiere leer mi plan, se lo repito aquí mismo. Pero… ¿seguro que le interesa un referendum pactado? Porque hay que aceptar el resultado del referendum, y no le veo con ganas…

      Responder
    • G.P.
      G.P. Dice:

      Mire Francisco, aquí tiene una lectura muy interesante de la sra de la Nuez y del sr Gomá al alimón:

      http://www.elmundo.es/opinion/2014/10/28/544fe2cc268e3e110a8b4579.html

      Y después, si aún le quedan ganas y quiere conocer mi plan, está aquí en mi comentario del 7 sept. a las 14:49:

      https://hayderecho.com/2017/09/03/el-estado-de-derecho-amenazado-en-cataluna-la-ley-de-transitoriedad-juridica-y-fundacional-de-la-republica/

      Nuestro problema es político, no de orden público. Imposible solucionarlo aporreando con la ley.

      Responder
      • Ignacio Gomá Lanzón
        Ignacio Gomá Lanzón Dice:

        Estimado GP: sigo suscribiendo lo que ahí se dijo, pero en él también se decía que una cosa es el hecho mismo del referéndum ilegal y otra cosa el problema subyacente en Cataluña, lo que quiere decir que son perfectamente compatibles los problemas de orden público que estamos teniendo y vamos a tener con el problema político de la inserción en Cataluña en España. Y le adelanto mi opinión: el problema de orden público en ningún caso debe facilitar la posición negociadora de Cataluña sino empeorarla, porque de otra manera generamos incentivos perversos para Cataluña y el resto de las comunidades.

      • Francisco
        Francisco Dice:

        Estimado G.P, he leído su comentario del otro post y estoy bastante de acuerdo con usted. De hecho es la misma idea que tenía yo.
        Obviamente, cuando me refería a que nadie dice lo que implica el “ referéndum pactado” me refería a los políticos que están todo el día hablando de ello.

        Me alegro que haya gente como usted que sabe que hay que hacer cambios constitucionales previos antes de hacer el referéndum pactado, porque en este país hay gente que habla sin saber, que afortunadamente no es su caso.

        Cuando me refería a que la política nunca está por encima de la ley, era precisamente

        Un saludo

      • G.P.
        G.P. Dice:

        Como bien sabe, mi único intereś es que el pueblo de Cataluña (repito: EL PUEBLO de Cataluña) pueda votar sobre su independencia en un referendum LIMPIO, donde deba demostrar MUY CLARAMENTE que la mayor parte de la población desea construir un país independiente.

        Sobre lo demás que me habla, no sé por dónde empezar. Por el principio, supongo: en lo que a mí respecta en España no hay estado de derecho porque la justicia no es independiente. El Trib. Constitucional (que ya hasta pone multas) está nombrado por políticos. La Fiscalía igual. El Consejo Gral del Poder Judicial lo mismo. El Trib. Supremo lo nombra el CGPJ (que es nombrado por políticos). La Audiencia Nacional idem de idem. Sé sin dudar que es un árbol podrido.

        Y ahora yo tengo que decirle que quiero que estos órganos corruptos juzguen políticos de la cuerda contraria. Pues no sé qué decirle, la verdad. No sé si decir que se lo tienen bien merecido o si esto es un escándalo. Lo que sí le puedo decir es que en mi fuero interno, como no-jurista que soy, tengo la certeza de que desde el Presidente del Gobieno (cabecilla de una organización de delincuentes) hacia abajo, muy abajo, merecen la cárcel la mayor parte de los políticos españoles de los últimos 40 años. Y lo digo de verdad: LA CARCEL.

  10. Ramón Maeso
    Ramón Maeso Dice:

    Al presidente de una democracia reconocida internacionalmente, de elevada estatura, poblada barba, ducho en leyes y de rostro no precisamente agraciado confronta la secesión de una parte muy relevante del país, donde su base electoral es ínfima. El presidente antepone, sin dudarlo, el cumplimiento de la Constitución. Hay secesión y declaración de independencia. El presidente no dialoga y emplea la fuerza. Hay guerra. Sangrienta. La parte escindida es derrotada. El presidente pasa a la historia de su país. Es Abraham Lincoln.

    Responder
  11. O'farrill
    O'farrill Dice:

    ¿No estará la trampa simplemente en la palabra “referéndum”? Entiendo que, entre las muchas competencias de las CC.AA. (no sólo de Cataluña) estará la de hacer efectiva la participación pública de los ciudadanos a través de consultas (vinculantes o no) sobre diferentes asuntos. No olvidemos las garantías que les da la propia C.E. para su autogobierno. Un “referéndum” es para cuestiones que afectan a todo el Estado, no sólo a una parte del Estado. Por eso veo difícil hablar de “referéndum pactado” ( ¿entre quienes?) que sería una aberración jurídica y más todavía su realización. Si vamos al principio, entiendo que la situación planteada es competencia no del gobierno ni del poder judicial, sino de las Cortes Españolas, ya que los estatutos respectivos debieron pasar por su aprobación en el Parlamento Español y éste debe pronunciarse por una solución que, en opinión de muchos, pasa por una reforma constitucional refrendada por los españoles, que ponga las cosas en su sitio (no sólo las autonómicas). Hay todo un bosque de cuestiones constitucionales y la organización administrativa del estado es uno de sus árboles más importantes, pero hay más, mucho más…..

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