1-O. La sociedad española tiene recursos para superarlo.

Coescriben Elisa de la Nuez e Ignacio Gomá.

En el momento de escribir estas lineas todavía no sabemos bien como terminará el día, pero aparentemente los acontecimientos se están desarrollando como era esperable, en forma de movilización o manifestación en favor de la independencia de Cataluña pero ciertamente no en forma de referéndum.  Porque lo de hoy no se parece en nada, ni en el fondo ni en la forma, no ya  a una consulta con garantías legales (a eso se renunció desde el principio por la Generalitat y el Parlament) sino a una consulta a secas.  Estaríamos ante una repetición corregida y aumentada del 9-N del año 2014 pero con una diferencia muy notable: que hay miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (y en menor medida de los Mossos d’ Esquadra) impidiendo las votaciones dado que, a diferencia de lo ocurrido con el 9-N que se consideró una consulta “alegal” e “informal”,  ahora ya estamos ante “the real thing”, es decir, de un referéndum por la independencia convocado como tal y declarado ilegal por los órganos competentes para hacerlo, que son los judiciales.

Y esa es básicamente la diferencia. El Gobierno ha intentado impedirlo atacando la logística que es imprescindible para realizar una consulta en una democracia moderna pero al final ha tenido que mandar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional lo que probablemente, como Bartleby en el famoso cuento de Melville, hubiera preferido no tener que hacer. Efectivamente, dado que con o sin  censo electoral, con o sin Sindicatura electoral, con o sin recuento digno de tal nombre, con o sin colegios electorales la voluntad clara del Govern era la de poner las urnas como y donde fuera para que la gente saliera a la calle y gritase “volem votar” no ha habido más remedio que mandar a los miembros y fuerzas de Seguridad del Estado a requisar urnas y cerrar colegios. Una foto soñada por cualquier nacionalista que se precie dado que -al menos en su imaginario- permite identificar el Estado español con un Estado represor y franquista y porque es casi inevitable que alguna persona pueda resultar zarandeada o incluso herida. De hecho, ya ha ocurrido y Puigdemont ya ha denunciado la actuación represora del Estado. Esperemos que no ocurra nada más y nos quedemos con la simple utilización partidista de la imagen, como era de esperar.

En definitiva, la táctica de desmontar el referéndum exclusivamente por las vías legales nos ha traído hasta aquí. A partir de mañana se abre la necesidad de hacer política y de empezar un camino que se prevé largo para remediar y reparar los desperfectos, que son muchos y graves, particularmente en Cataluña. Por el camino, en este mes de vértigo, hemos aprendido unas cuantas cosas sobre el nacionalismo catalán de raíz romántica y reaccionaria, sobre la división de la sociedad catalana, sobre mayorías silenciosas, sobre democracia, sobre consultas, sobre las dificultades de la izquierda para encontrar un discurso que siga defendiendo la igualdad de los ciudadanos también ante los nacionalismos, etc, etc. Y lo hemos aprendido leyendo a muchos españoles y catalanes que han escrito mucho y bien sobre estos temas.

Que nuestros políticos prácticamente sin excepción -con mención destacada a los que tenían más responsabilidad, obviamente- no hayan estado a la altura de la madurez demostrada por el conjunto de la sociedad española no es tan grave después de todo.  Su recambio por otros más adecuados para construir una democracia mejor y más moderna es solo cuestión de tiempo. Peor hubiera sido al contrario.  Si algo estamos demostrando es que la sociedad española tiene recursos suficientes intelectuales, cívicos y morales para salir de este lío. Llevará tiempo, paciencia, generosidad e ideas, pero saldremos.

O así lo creemos nosotros, porque crisis -que es lo que tenemos ahora, una verdadera crisis constitucional- significa “decisión”: es preciso que baje la fiebre del conflicto inmediato e iniciemos la recuperación, lo que significará determinar claramente cuáles son los males que padecemos e intentar atajarlos. Los problemas de orden público derivan de una situación emocional que a su vez procede de un agravio o de un supuesto agravio. Como diría un experto en mediación, una vez superado el momento especial del uno de octubre, esperemos que sin graves consecuencias, nos enfrentamos con una ardua tarea: mantener el Estado de Derecho incólume -lo que puede significar consecuencias jurídicas y sanciones- y al mismo tiempo conseguir que las partes pasen de sus “posiciones” emocionales e inalterables a averiguar cuáles son sus “intereses” de verdad, lo que realmente buscan y necesitan. Difícil tarea cohonestar ambas necesidades cuando el marco en el que nos hemos situado excede de los límites de la ley, pero no hay más remedio que hacerlo. Quizá, queremos ser optimistas, esta crisis nos permita averiguar los problemas de fondo que tiene nuestro sistema político, y una vez apercibidos de ellos, enfrentarlos debidamente.

31 comentarios
  1. Andrés Vázquez (@AlenMediaGroup)
    Andrés Vázquez (@AlenMediaGroup) Dice:

    Aun compartiendo la filosofía de fondo del artículo, no puedo evitar un cierto rechinar al intentar asimilar el alcance de esta frase: “Que nuestros políticos prácticamente sin excepción -con mención destacada a los que tenían más responsabilidad, obviamente- no hayan estado a la altura de la madurez demostrada por el conjunto de la sociedad española…” Bueno, si en el conjunto de la “sociedad española” está incluida, como no podría ser de otra manera, la catalana, y aun reconociendo que quienes han acudido al reclamo cómplice en una farsa -legalidad y legitimidad obviadas- sin duda son, en comparación con quienes no lo han hecho, una minoría, no deja de resultar alarmante que resulte tan voluminosa. Es difícil de creer que lo hayan realizado con la inocencia de los niños de Hamelín que seguían al flautista encantador. Después de todo, también hemos asistido en otros territorios del Estado a manifestaciones de apoyo al lío. Y, en mi opinión, esto trasciende la solución del recambio, que sí puede aplicarse a los responsables políticos.
    A mi modesto entender, más grave que el debate de la legitimidad o no de según qué tácticas y estrategias son o no contrarias a derecho, o la endeble justificación de las aspiraciones ilícitas de “tomar el cielo por asalto”, incluso de la mayor o menor capacidad de diálogo, lo que falta es pedagogía. Sobran datos telegráficos, tuits, titulares, …propaganda, y falta información. Sobran frivolidad y descalificaciones y falta comprensión; la del entendimiento. Es fácil suponer que no todo el mundo tenga que ser docto en materias tan complejas como las que afectan a la gobernabilidad de un Estado, pero en un mundo de masas (que además deciden con su voto) es una temeridad no hacer pedagogía política. Y de alguna manera eso tendría que ser una responsabilidad de cualquier gobierno decente y de cualquier sociedad democrática realmente madura.
    Tiene poco sentido ser críticos con las irresponsabilidades de los políticos y no aplicarlo al resto de los ciudadanos. Sin perjuicio de la parte alícuota que le corresponda a cada cual.
    Tampoco debería aceptarse con tanta complicidad acrítica -desde demasiados estamentos sociales- la pesca descarada e interesada en este rio revuelto. Ni vender o comprar la idea de que el conflicto se reduce a las incapacidades de dialogo entre dos gobiernos con signos políticos diferentes. Si fuera así, la solución sería bastante sencilla, bastaría con cambiarlos. Pero esto no es el enfrentamiento entre las directivas de dos clubes deportivos y sus hooligans.
    Si la sociedad española desde el 78 es esto lo que ha entendido que es la democracia, el futuro apunta muy decepcionante y peligroso.

  2. Santi
    Santi Dice:

    Estas líneas, como dicen los autores,  están escritas desde la mejor intención pero parecen  más una declaración de intenciones, valga la redundancia… los cauces de diálogo y de entendimiento democratico y civilizado han quedado sepultados definitivamente. El gobierno del Partido Popular en su tradicional estrategia más de partido que de Nación, aboga por “hacer cumplir las leyes y el Estado de Derecho”, de manera coercitiva, la única de la que es capaz, más allá de usar, haber usado el Judicial y el Tribunal Constitucional, tribunal que les valió como organo para tumbar el nuevo Estatut, aprobado en sede parlamentaria, inseminando lo que hoy está explotando sin que se vea otra salida más civilizada y de acuerdo.
    Con el enfrentamiento perdemos todos pero gana el PP en el resto de España y gana “Junts pel si” en Catalunya, por lo que estamos abocados a un resultado frustrante para todos… La fuerte presencia de observadores y periodistas internacionales, apuntalarán la “popularidad” del “procés” fuera de nuestras fronteras.
    Lamentablemente España ya no volverá a ser lo que fue…

    • Lole
      Lole Dice:

      “… el Tribunal Constitucional, tribunal que les valió como organo para tumbar el nuevo Estatut, aprobado en sede parlamentaria”.

      ¿Está insinuando que los artículos corregidos sí eran constitucionales?

    • JOSE MIGUEL
      JOSE MIGUEL Dice:

      ¡Ya vale con el mantra de ” tumbar el nuevo Estatuto”!
      24 artículos retocados o anulados de 245. Y algunos de ellos preveían la creación de CGPJ independiente

  3. G.P.
    G.P. Dice:

    “mantener el Estado de Derecho incólume -lo que puede significar consecuencias jurídicas y sanciones-”

    ¿Qué Estado de Derecho? En España no hay Estado de Derecho. Jueces nombrados por los políticos enemigos de los nacionalistas juzgarán a los políticos nacionalistas. Están ustedes defendiendo una farsa. ¿Hay derecho?

    El Tribunal Constitucional está nombrado por políticos.
    La Fiscalía está nombrada por políticos.
    El Consejo General del Poder Judicial está nombrado por políticos.
    El Tribunal Supremo lo nombra el Consejo General del Poder Judicial, que está nombrado por políticos.
    La Audiencia Nacional la nombra el Consejo General del Poder Judicial, que está nombrado por políticos.

    ¿Esto es un Estado de Derecho?

    Este blog antes tenía unos interrogantes en su nombre ¿dónde están? ¿Dónde están aquellos Elisa de la Nuez e Ignacio Gomá que defendían un referendum pactado en 2014? ¿Esos que dudaban del Estado de Derecho español? ¿Dónde? ¿Por qué ahora estoy solo?

    http://www.elmundo.es/opinion/2014/10/28/544fe2cc268e3e110a8b4579.html

    • Ignacio Gomá Lanzón
      Ignacio Gomá Lanzón Dice:

      1) Son correctas las críticas que hace a esos nombramientos.
      2) Eso no impide que estemos en un Estado de Derecho, aunque esas actitudes lo deterioren, como se ha denunciado aquí reiteradamente.
      3) Los interrogantes se quitaron porque los lectores nunca los ponían.
      4) La aplicación de la norma exige sanciones aunque no guste, y eso no tiene nada que ver con que haya deterioro del Estado de Derecho. Más deterioro habría todavía si dejamos que cada uno haga lo que quiera.
      5) Nunca he defendido un referéndum pactado, entro otras cosas porque no sé que es eso de “pactar” un referéndum. Los referéndums se convocan por quien tiene capacidad para ello. Otra cosa es que quepa hablar de cualquier cosa, incluido un posible referéndum si políticamente se considera necesario y se aprueba por los mecanismos constitucionales correspondientes. O sea, se puede hablar de todo pero no se puede imponer nada sin por las reglas correspondientes.
      6) El problema de estas situaciones de polarización es que se pierden matices y resulta que quienes mantenemos que el artículo 155 y las acciones penales se tenían que haber aplicado hace mucho parece que defendamos que nos parece bien la política y los tiempos y ritmos de Rajoy, cuando no es en absoluto así.

      • M. Ayuso
        M. Ayuso Dice:

        Observará las dificultades en que se encuentran, usted, don Ignacio, y el resto de editores, al evitar hablar de la nación española y alegar únicamente el vocablo hueco «Estado de Derecho» y la Constitución. Viene cualquiera y señala las mentiras en que se fundan y quedan ustedes mudos y sin respuesta.

        La respuesta, que ustedes no quieren o no se atreven a dar, es que no es la ley el obstáculo para celebrar el referéundum; España no puede partirse porque es una nación, y eso no se elige, no es decidible, como el alfabeto o tener dos piernas. Se hace al hilo de acontecimientos históricos, enteramente dados y ajenos a voluntad alguna. Están inermes y da pena verlos: les vence cualquier mindundi semianalfabeto descontento con el estado de cosas, simplemente señalando los defectos del pretendido Estado de Derecho y de la Constitución, a la vista de todo el mundo e innegables. Quedan mudos o como cómplices de los desastres españoles. Ésta última, la Constitución, es el problema, la verdadera causa de todo mal político en España, de lo que todos de los demás son corolarios, y ustedes no lo aceptan, sino que la blanden como arma. Arma inofensiva. Perderán siempre. Suben al trono a las premisas, lanza tomatazos contra las consecuencias. Disfruten de la tomatina y diviértanse. No va más.

        Saludos.

      • Ignacio Gomá Lanzón
        Ignacio Gomá Lanzón Dice:

        Hombre, don Miguel, que bien que se pase por aquí cuando había anunciado que ya no escribiría más. Me parece que nos es usted de principios tan firmes como anuncia. Pero, bueno, me alegro, porque me provocan siempre sus interesantes comentarios. No encuentro ninguna dificultad en contestar a nadie ni usar el término Nación española, en cuya existencia creo. Ahora bien, este blog se dedica a la defensa del Estado de Derecho de la nación española porque creemos que este acuerdo sobre las normas de convivencia son lo esencial y no una unidad indisoluble de la Nación ni ninguna Unidad de Destino en lo Universal, exactamente igual que no creemos en el matrimonio indisoluble o en un Derecho Natural dictado por Dios y por eso intocable. Quizá usted sí, y me parece muy bien, pero nosotros, o al menos, yo, creemos en que, el elemento constitucional tiene una enorme importancia como elemento de cohesión, sin perjuicio de la importancia de la historia, la lengua y la tradiciones, como Rodrigo Tena nos recordaba hace unos pocos días en su post https://hayderecho.com/2017/09/24/quod-omnes-tangit-cataluna-y-el-significado-del-estado-de-derecho/

      • M. Ayuso
        M. Ayuso Dice:

        Más quisiera yo llamarme Miguel, españolísimo y carlista nombre (valga la redundancia). Mis padres tuvieron a bien, lamentablemente para mí, el llamarme «Michael», de ahí la inicial de mi firma. Mi baja condición explica el apellido, ayuso, con mayúscula sólo por antecederle un punto. De igual modo, ojalá pudiera creer en un Derecho natural, y más contento aún estaría de honrarme de ejercerlo; eso sí, Pufendorf, Grocio y el padre Suárez valen más que toda la obra codificadora, y son la fuente nutricia a la que constantemente hay que acudir para no secar los arroyos de la ciencia jurídica. Aunque uno se finja positivista kelseniano, ave María purísima, sin pecado concebida. De San Hans sí que bien se puede ser cristiano viejo, inmaculadamente.

        Yo no creo en ninguna unidad de destino en lo universal (y menos con las mayúsculas de campanillas), está creando usted un espantapájaros con el que más cómodo le resulta pelearse. Sencillamente señalo la obviedad, que usted prefiere dejar de lado, de que España, y con ella toda nación, es un hecho histórico y no un proyecto voluntario que puede abandonarse ad nutum. Aceptaría que se rompiese por un acontecimiento de esa índole (histórica), como una guerra. No por una voluntad, y menos por una gritona, declarada a voz en cuello por el mismísimo e invertebrado hombre-masa orteguiano.

        Mi despedida se refería a otro post, verdadera colección de maníacos monologantes, solipsistas del ruido, Manolo el del bombo y otros profesionales del diábolo. Me quedaré y seguiré provocándole, con seguridad, no se preocupe. En lo que no estoy de acuerdo es en el patriotismo constitucional que profesa usted: sólo un acomplejado puede ser patriota de ciertos principios y reglas constitucionales. O eso o un cobarde. Mala elección. No está usted sólo en esta pandemia europea que cuenta ya más de setenta años. Pero las Constituciones caen, y nosotros ya hemos tenido casi una decena, todas con el procedimiento de reforma como ornamento y vestido de gala incólume; cuando ésta lo haga veremos cuál es su patria, qué «Estado de Derecho©» alega para impedir la secesión o cualquier otro desafuero. Espero entonces no verlo convertido en lo que son (y no pueden ser otra cosa) todos los profesores de Derecho constitucional, esos teólogos dogmáticos, ¡pero de fes cambiantes! Otro texto vendrá y, para no ser apátrida, que es siempre un fastidio, supongo que usted también lo bendecirá. La patria ha muerto, ¡viva la patria! A patria muerta, patria puesta, recién redactada, de tinta húmeda.

        Piense en la figura de esos profesores de marxismo-leninismo que la URSS tenía en sus filas, dedicados a enseñar tal doctrina a sus alumnos, los mejores de los cuales serían luego profesores y enseñarían a otros ese marxismo─leninismo para que estos, a su vez, enseñasen a otros marxismo─lenisnimo, &c.; imagíneselos en 1988. Ahora mírese al espejo.

        Diga lo que piensa, usted y los demás editores, que sé que lo saben y no hay excomunión: 1) en Cataluña se viene cometiendo un delito continuado de sedición desde hace al menos seis años; 2) ha sido alentado desde todos los Gobiernos de España, que han concedido a ésta y otras regiones el oro y el moro ha cambio de estabilidad y pactos© en el centro; 3) la corrupción está debajo de todo esto, ejecutada por Pujol y auspiciada a cambio de una parte por el resto de partidos, incluido ese peculiarísimo que es la Monarquía; 4) la corrupción de todo signo y territorio proviene de la falta de democracia en España y en Europa, esto es, de representación política y de separación de poderes; a un poder sólo lo frena otro poder, y ambos ligados a los representados con la misma fuerza que en el Derecho privado; y 5) la situación actual en Cataluña es fruto de cuarenta años de dejación a cambio de plácido repartirse España, no es nueva, y no se arreglará dialogando; proviene de la misma Constitución y sin cambiarla no hay nada que hacer.

        La propia existencia, qué digo, la propia necesidad de pactos indica que no hay democracia alguna. Reunión de rabadanes oveja muerta. Reunión de jefes de partidos, pueblo cocido; o en la higuera, que lo mismo da. Y usted, y los demás editores, es lo que recetan ahora. Todos los problemas que en este augusto blog se señalan son epifenómenos del Estado de partidos. Ustedes respetan la existencia del monstruo. No pueden vencer, acaso no lo quieran. Esa es nuestra discrepancia, que como he dicho en otro comentario, es vital en su sentido más literal.

        Saludos cordiales, «a pesar de todo», lema que bien puede valer como blasón de su empeño colectivo en este blog que nos acoge así, a pesar de todo.

    • JOSE MIGUEL
      JOSE MIGUEL Dice:

      En puridad, todo Estado es de Derecho… Hasta el coreano norteño.
      Por otra parte, el Estado que insinúa la alocada Ley de Transitoriedad no parece muy tranquilizador, salvo que, siguiendo el espíritu de los tiempos, aceptemos que al estar redactada por un nacionalista…

  4. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Superar esto es muy sencillo y pasa por entender qué es “esto”. Como el artículo es muy denso trataré de responder por partes.

    En primer lugar entender el “problema”. Veamos su naturaleza.

    Tenemos una parte del territorio en la que no se respetan ni libertades básicas ni derechos ciudadanos.
    Acabamos de verlo estos días. En Cataluña el Estado de Derecho no existe y los que lo destrozan campan por sus respetos. Grave problema porque si esto lo ve un judío con memoria histórica de Alemania en los años 30 –ojo con las abuelas judías– sabrá que el escenario salvo matices en la forma de violencia es idéntico. No se sorprenda nadie de que los Grandes Bancos de inversión se estén preguntando cosas. En sus Consejos de Administración está el mayor repositorio de memoria histórica de Europa que existe en el mundo. Y no es una memoria agradable.

    ¿Qué es lo que vemos incluso sin mirar? Vemos cosas como esta.

    1. Director de Instituto cesado el jueves por pedir que se le entregase por escrito –como es su derecho– una orden que suponía la comisión de un delito. Esto sucedió en el Colegio Alemán de San Sebastián a los pocos días del Golpe de Hitler en el 33. Aquí sucede antes.

    2. Madre explicando las lágrimas de su hija de 10 años para que no escribiese en español –lengua mayoritaria de los hogares de Cataluña– una nota al colegio para explicar una ausencia de la niña. Piénsenlo despacito porque tiene tela.

    3. Un colegio de Gerona que sugiere a los padres de una niña que solo habla tres idiomas, uno de ellos el español, que si van a insistir en que la niña reciba parte de sus clases en español, como es su derecho, deberían ir pensando en cambiarla de colegio. Esto sucede al lado de Ampurias así que imaginen el cinismo del Colegio.

    Esto multiplicado por millones ha sucedido durante los últimos treinta y cinco años. Y no hemos querido saber que estaba pasando.

    Hoy, todavía es mayoritaria la población hispanoparlante que vive sometida a esta violencia y a este abuso institucional.

    Pero hay más.

    Dentro de la naturaleza del problema resulta que tenemos allí un régimen que replica tanto el Putsch de Múnich del 24 como la Ley Habilitante del 33 llevados a cabo en ambos casos por el “Nationalsozialistische Deutsche Arbeiter Partei”.

    Puigdemont y Junqueras lo ejecutan peor porque ni se molestan en producir una Ley Habilitante como hizo Adolfo.
    Esta misma gente se pone de perfil cuando impulsa una red criminal que vive y espera seguir viviendo del daño colectivo . El líder de Esquerra , Junqueras, se esconde cuando sus tres altos cargos encargados de la ejecución de los planes de sedición son detenidos. Puigdemont, ya conocedor de su miseria rechazada hasta por su propio partido, aspira al martirologio.

    Nadie da la cara y, en definitiva,. se esconden tras los escudos humanos de sus propios hijos.

    Otros dirigentes llevan años amenazando y vigilando a los disidentes y ni siquiera re reprimen de hacerlo en público. Todos ellos lo han hecho.

    Esto es parte del escenario de antes de ayer, de hoy y de mañana.

    Continuaré más tarde pero creo que es necesario pensar con tranquilidad y no dejarnos llevar por el momento.

    En estas condiciones pregunto
    ¿Qué debe de hacer un gobernante democrático cuya responsabilidad sea cumplir y hacer cumplir las leyes?
    ¿Restablecer la virtud?
    ¿Pactar con los opresores?
    ¿Hacer como que no vemos que enfrente hay no solo una ideología Totalitaria sino una Organización Criminal?

    De la respuesta a estas preguntas depende casi todo.

    Un cordial saludo.

    • Gabriel Gamazo de Roux
      Gabriel Gamazo de Roux Dice:

      Si llego a leer la entrada del Sr. Oquendo me ahorro el comentario enviado hace un rato, pues suscribo enteramente todo lo que indica. Esa persecución que tan bien describe es la que nadie quiere ver porque es la que obligaría a hacer cumplir las leyes y las sentencias, tomando medidas de verdad. Esa persecución es el único punto de partida del que debe partirse para analizar lo que sucede. ¿La admitimos o no? En función de lo que decidamos vamos hacia un mundo u otro.
      Atentamente,

  5. maurice castle
    maurice castle Dice:

    Creo que los comentaristas no han comprendido la trascendencia del día de hoy. ¿De verdad creen que hay algo que arreglar?

  6. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Acabo de estar en la Puerta del Sol viendo y viviendo la situación cuando la tarde del 1.O va decayendo. Unas 200/300 personas (sobre todo jóvenes) enarbolan banderas variopintas y gritan sin que se entienda lo que dicen. Protegiendo esta manifestación los antidisturbios desplegados razonable y proporcionalmente, tratan de evitar la confrontación con otros grupos de 15/20 personas que enarbolan la bandera nacional. De vez en cuando la gente sale corriendo. Entre ellas dos chicas (unos 16 años) que me dicen que hay que estar “para que no peguen a quienes quieren votar”. Más tarde me dicen que, en realidad, todo es una representación, un teatro pactado. Hay preguntas: ¿porqué no se impidió llegar a esta situación inhabilitando o cesando a los representantes del Estado que infringen la ley como funcionarios públicos que son? Mucho más fácil un expediente administrativo en principio y, en su caso, más tarde una imputación penal. ¿Porqué los gobiernos de todo tipo preferían pactar los presupuestos con los nacionalistas a costa de cesiones? ¿Porqué se hizo una ley electoral claramente injusta y desigual que favorecía su representación parlamentaria? ¿Porqué se ha permitido la financiación de asociaciones independentistas desde los escasos y recortados presupuestos públicos (artº 22 C.E.)? ¿Porqué las imputaciones sólo alcanzan a cargos medios del gobierno catalán y se deja a los verdaderos responsables sin imputar? etc.etc….. y la pregunta final ¿Quien gana con todo ello? Sólo quieren que “a la gente no se la pegue por querer votar”. Es cierto, ni la gente manipulada en mayor medida, ni la policía tienen la culpa de que nuestra política, nuestros políticos, sean como son……. de que la política fracase. Cuando lo hace (y lo ha hecho estrepitosamente), los conflictos están servidos.
    Estoy de acuerdo, todo lo ocurrido demuestra la baja calidad de nuestro estado de Derecho. G.P. tiene razón y la gente ya no se lo cree. Por eso sólo “militan” los apesebrados de una u otra forma.

  7. G.P.
    G.P. Dice:

    1) No critico “nombramientos”. Critico el SISTEMA.

    2) O sea que, aunque el poder judicial no sea independiente del político, no significa que no haya Estado de Derecho. Me he equivocado entonces: no es que no haya Estado de Derecho, es que no hay Democracia. Me quedo como usted: mucho más tranquilo…

    4) Usted pide y apoya próximos juicios políticos porque “Más deterioro habría todavía si dejamos que cada uno haga lo que quiera”. Muy tranquilizador también ese espíritu combativo por la justicia.

    Ya veo por que este blog que un día fue “de denuncia” contiene cada vez más artículos que podría firmar Rajoy tranquilamente. Creo que con los signos de interrogación se perdió mucho más que un par de caracteres: se perdió el deseo de cuestionar.

  8. G.P.
    G.P. Dice:

    Todos sabíamos que hay dos o dos millones y medio de personas que querían votar hoy en Cataluña. Todos lo sabíamos. Todos sabíamos que eran personas normales, hombres y mujeres, jóvenes y viejos. No antisistemas, ni okupas, ni traficantes, ni proxenetas. Nada de eso. Personas vulgares y corrientes. Como nosotros.

    Que se manden a la calle miles de policías traídos en barcos para que recorran barrios y pueblos de toda Cataluña durante toda la jornada, de aquí para allá, sin parar, para que apalicen a cuantos sean necesarios de esos dos millones de personas hasta que se consiga evitar que esas personas normales y corrientes, como yo, puedan meter un papel sin ningún valor legal en unas cajas sin ningún valor legal en un supuesto referendum sin ningún valor legal es solo propio de un país de salvajes. Lo visto hoy en una salvajada que no tiene nombre. No me lo puedo creer. Cómo es posible.

    La respuesta del pueblo catalán, esas personas normales y corriente, jóvenes y viejos, haciendo colas todo el día, esperando su turno confiando en que no vengan a pegarles esos agentes que se suponen que están para defenderles, es simplemente INCREIBLE. Colas, pacíficas, todo el día, pese a saber lo que se reparte a diestro y siniestro. INCREIBLE. En todas partes: ciudades, pueblos, toda Cataluña. Si alguien tenía dudas de que el catalán es un pueblo que se merece decidir legalmente su futuro, ahí tiene la respuesta. Mi admiración por todos ellos es inconmensurable.

    Que (como he visto en muchas personas de mi alrededor) en el resto de España se aplauda esta actuación policial… ¿qué puedo decir? España sigue siendo un país de odio, de desprecio, de abuso del más fuerte, en definitiva, de salvajes que disfrutan con el dolor ajeno. Como siempre.

    Y los máximos responsables de la situación, los que han actuado en la ilegalidad desde el poder… ni un arañazo. ¿Que pasará con ellos? ¿Montaremos algún juicio, manipulado políticamente con tribunales elegidos por políticos y usaremos a los “prisioneros” para negociar? ¿Como los mafiosos?

    En fin, una cosa tengo clara: habrá elecciones generales anticipadas. Todo esto tiene su razón: apalizar catalanes da votos en el resto de España y el Partido Popular acaba de empezar hoy la campaña.

    • Daniel V.
      Daniel V. Dice:

      Mire, cuando usted habla de gente pacífica que quería ir a votar, le entiendo hasta cierto punto. Pero hasta cierto punto también discrepo con usted. Esa gente “pacífica” está apoyando con su participación en un referéndum ilegal un acto delictivo y entonces habría que plantearse qué es mejor, ¿un agresivo inocente o un pacífico criminal?.
      En el resto de España no hay un odio hacia lo catalán, dado que odiar de verdad a alguien supone un esfuerzo de energía importante, un compromiso personal bastante íntimo y una razón de peso para que se pongan en marcha las dos condiciones precedentes. Y, salvo casos extremos (como en todas partes), el ciudadano de a pie simplemente quiere ser tratado EN IGUALDAD. No quiere ser ninguneado, sentirse de segunda, acostumbrado como está, desgraciadamente, a ver cómo desde los gobiernos centrales se aplicaba un analgésico a un tumor, el de ese “sentimiento superior” típico de los nacionalismos, crecía y crecía.
      El ciudadano de a pie tiene problemas, como los tiene usted y los tengo yo. Y como los tienen, tuvieron y tendrán los catalanes (independentistas o no) con o sin ser parte de España. Eso es lo que se ve desde fuera de una óptica no nacionalista. “Yo no quiero ser como tú, pero tú no eres más que yo”. De eso se trata la convivencia. Pero se ve que no para todos.

      Quizá, viendo lo que ha sucedido, al final lo que ha hecho el gobierno catalán es poner las cartas boca arriba, destapando lo podrido que estaba el sistema político desde 1978. Y eso es de agradecer, en verdad. Pero el ciudadano de a pie, el no nacionalista, se siente con asco, con tristeza. Asco de ver cómo unos se alegran de haberse saltado unas leyes (al menos sobre el papel) que deben garantizar la igualdad para todos dentro del Estado Español. Y tristeza (al menos, servidor) por ver cómo la cerrazón por un lado y la dejadez por el otro de unos políticos (de todo signo) ha llevado a tensar la cuerda de la sociedad hasta el bochorno de hoy.

      Estoy convencidísimo que muchos de los policias y guardias civiles que estaban hoy en Cataluña se habrán preguntado por qué tenían que “trabajar” hoy, cómo es posible que no estuviesen a por los “malos” y que la gente de a pie, muchos de ellos al menos, estuviesen retando a aquellos cuyo trabajo consiste en que haya un estado de derecho tanto dentro como fuera de Cataluña.

      Ahora mismo España está en shock. Y terminará la semana en coma inducido, casi seguro. Si eso sirve para hacer reforma del hospital y cambiar el equipo de curanderos de tres al cuarto por un equipo médico de verdad, lo mismo el “follón” de Cataluña habrá servido para algo. Al menos para los que aún creemos que nadie es más ni menos dentro de la piel de toro, eso que llamamos la Península Ibérica.

      Buenas noches.

      • G.P.
        G.P. Dice:

        “Esa gente “pacífica” está apoyando con su participación en un referéndum ilegal un acto delictivo y entonces habría que plantearse qué es mejor, ¿un agresivo inocente o un pacífico criminal?.”

        Cuando las leyes llevan a tanta gente normal a esta situación que usted describe acertadamente, el problema está en las leyes, no en la gente.

      • Lole
        Lole Dice:

        G.P.
        “Cuando las leyes llevan a tanta gente normal a esta situación…”

        ¿Son las leyes las que empujan a esta “gente normal” a servir de cómplices en un acto ilegal y a desafiar a las fuerzas del orden? ¿O son las mentiras recurrentes del bando golpista con las que oculta su falta de legalidad, su falta de legitimidad interna y su falta de moralidad?

        ¿Es gente normal o gente engañada?

    • Lole
      Lole Dice:

      ¿Dos millones y medio de personas que querían votar? Dos millones y medio de personas, vulgares y corrientes, que fueron engañadas para exigir un derecho que NO existe, desafiar a la autoridad y conseguir las fotos que necesitaba el bando golpista para poder seguir impostando victimismo.

      Sin dejar de preocuparme la cifra de heridos, se ha exagerado la gravedad de las acciones policiales. En ese sentido me sumo a la opinión de Arcadi Espada (http://www.elmundo.es/espana/2017/10/02/59d16138e2704e08348b4632.html).

      Oiga, si se trataba de meter solo un papel sin valor legal, ¿por qué tanta gente se opone a la autoridad? Pues porque, aunque no tiene valor legal, el bando golpista lo instrumentalizaría para seguir perpetuando su discurso falaz.

      Niego la mayor. La policía ayer defendió a los catalanes. A todos los catalanes. Especialmente a aquellos a los que quizás se les obligue a dejar de ser españoles.
      “Si alguien tenía dudas de que el catalán es un pueblo que se merece decidir legalmente su futuro, ahí tiene la respuesta.” Menuda falacia. El derecho a decidir su futuro no está en los lamentables actos de ayer. Está en la Constitución Española y en el Estatut. Esos textos que el bando golpista se está pasando por el forro.

      Dicho lo cual, usted puede seguir impostando victimismo.
      Por cierto, ¿fue usted a votar también? ¿usted también acudió engañado? ¿O sabía que no tenía derecho legal a participar en la farsa de ayer? ¿Pretendía acaso apropiarse de un derecho que no tiene por la vía de los hechos consumados? Pues si la respuesta es sí, hay tiene el motivo de la intervención policial.

      • G.P.
        G.P. Dice:

        “Por cierto, ¿fue usted a votar también?”

        Yo no vivo en Cataluña, y si hubiera estado viviendo allí yo no hubiera participado en un acto no autorizado. Pero jamás hubiera dado tampoco la orden de atacar brutalmente a quien hubiera querido meter en una caja de plástico un papelito sin valor alguno. Se lo repito: yo no soy un salvaje. Y qué más quiere que le diga: a mí esto de apalear catalanes para ganar votos no me parece bien.

        ¿Le molesta el “victimismo”? Pues quéjese al gobierno. Ellos las han fabricado.

      • Lole
        Lole Dice:

        Me quejo del victimismo porque estoy harto de que sea la táctica recurrente del bando golpista. Y usted puede seguir insistiendo en llamarlo “meter en una caja de plástico un papelito sin valor alguno”. Pero sí tiene valor. El que subjetivamente se le quiera dar. Y el que la población que se traga mentiras esté dispuesto a aceptar.
        Fíjese si tiene valor que Puigdemont ha anunciado su intención de proclamar la DUI a partir de los votos que supuestamente han escrutados.
        Luego si las fuerzas del orden no hubiesen intervenido, el pucherazo habría sido de quizás el doble de votos.
        Por tanto esa participación en un acto ilegal sí tiene valor político, aunque no legal.

        Y por ello estoy justificando el empleo del monopolio de la violencia para evitar el acto ilegal. Pero por una parte, no fue una actuación tan violenta como algunos como usted intentan vender (vicitimismo barato), ni había tampoco violencia solo de una parte. Lo sorprendente es que la cifra de bajas, dado el enorme ámbito de actuación, haya sido tan reducido.

  9. F. Javier Domínguez
    F. Javier Domínguez Dice:

    Siempre he defendido que este tipo de situaciones (la secesión de un territorio de un Estado) debería tener una salida civilizada. Y guste o no guste a algunos (de los dos lados), la manera más civilizada que hasta ahora se ha “inventado” para solucionarlo es la regulación canadiense que recoge la Clarity Act:
    – pregunta clara y sin ambigüedades que debe ser aprobada por el parlamento estatal.
    – exigencia de mayoría cualificada que demuestre la existencia de una voluntad clara y manifiesta de secesión (la doctrina habla de 66% de votos emitidos que representen la mayoría del censo electoral)
    – si la integridad territorial del Estado es discutible, también lo es la integridad del territorio aspirante a secesionarse, de manera que en las partes del territorio secesionista donde no se hayan conseguido los requisitos de mayoría necesaria para escindirse, no participarán en el proceso de secesión y continuarán unidas al Estado (por ejemplo, en este caso, el Valle de Arán y muchas otras comarcas)
    – estos referéndums sólo se pueden celebrar una vez cada generación (cada 15 años, por ejemplo). Es decir, no vale votar cada año hasta que salga lo que uno quiere.

    Y si se cumple todo eso… pues nada, se inician negociaciones para que el territorio correspondiente acceda a la secesión. En Canadá no se dice nada de que el gobierno canadiense reconozca al hipotético nuevo Estado independiente como tal, simplemente que esas negociaciones terminarán con la secesión del territorio correspondiente.

    No digo que tenga que ser igual a eso, pero es algo que ya “está ahí” y debería ser un referente fundamental. Esto permite que exista un marco legal, un “iter” jurídico que todo el mundo conoce y se da una salida a estas situaciones. Por cierto, recuerdo que ningún partido nacionalista defiende nada parecido a eso. Por algo será. No podemos quedarnos en el “¿y ahora qué?”.Con el modelo canadiense eliminamos esa pregunta. La política es para solucionar problemas, no para crearlos ni para taponar problemas existentes. Y para eso hay que ser valientes, como lo fueron en su día el ministro Dion y el Tribunal Supremo canadiense. ¿Que para eso hace falta reformar la Constitución? Pues sí. No soy demasiado optimista en ese sentido, tengo que reconocerlo. Pero, o la Constitución se reforma para que continúe viva, o la Constitución se muere y directamente se cambia por otra. Así ha sido siempre la historia constitucional de este país.

    • Lole
      Lole Dice:

      Totalmente de acuerdo con usted.
      Solo una matización: la convocatoria del referéndum deberá venir precedida de una propuesta en ese sentido por parte del parlamento autonómico aprobada por mayoría de 2/3. Solo así se garantiza el consenso interno de ese territorio a un asunto que es de máxima trascendencia.

    • G.P.
      G.P. Dice:

      Estoy muy contento de ver que al menos hay algunas personas que piensan como usted. De verdad.

      • Lole
        Lole Dice:

        El otro día discutía conmigo que no tenía que haber limitaciones de mayorías ni de plazos para la convocatoria de la consulta.

        Celebro que haya modificado su postura.

      • G.P.
        G.P. Dice:

        Yo no discutía, daba mi opinión y mis ideas sobre como podría ser los términos, y por qué. Pero yo lo que defiendo como irrenunciable es solo que las partes se sienten y pacten un referendum. Que sea el de nuestros legales representantes quieran tras su debate, que será el nuestro, el de España. No tiene que ser igual que el canadiense o el británico (o sí, si es ese el acuerdo). Pero QUE SE SIENTEN A DEBATIR UN REFERENDUM PACTADO. Que esa es la solución.

        Espero que Merkel, o Juncker o no sé quién les meta suficiente miedo político en el cuerpo a nuestros dos impresentables “líderes” como para que se vean en la necesidad de hacerlo.

        O vemos eso, o veremos un baño de sangre.

  10. Gabriel Gamazo de Roux
    Gabriel Gamazo de Roux Dice:

    Siento mucho de veras el desconcierto que parece haber asaltado a los autores de la entrada. Dicho sea sin ánimo de ofensa personal y calificando únicamente la entrada, me parece un pasmoso análisis de pasmosa ramplonería y cortedad de miras. ¿Mantener el Estado de Derecho? ¿Pero no se dan cuenta de que en Cataluña no existe desde hace años, que no se acatan las sentencias, que se persigue por hablar en español, por rotular en nuestro idioma, etc.? ¿Pero en qué mundo viven? ¿Ante un golpe de estado acuden al símil de un experto en mediación? ¿Las dos partes son equivalentes? ¿Los golpistas y los que defienden –deberían defender mejor dicho- el orden constitucional? ¿No está claro el problema de fondo de nuestro sistema político? Pues parece bastante obvio: no se cumple la ley, tampoco se quiere hacer cumplir, estamos enfermos de consenso y mediación y diálogo, incapaces de analizar y atajar los problemas de verdad; la estructura administrativa española, inasumible de cara y que fomenta el caciquismo local como nunca antes, la cesión de competencias, como la de educación, que nunca debieron cederse y que ahora hay que recuperar. ¿No están razonando sin querer como los nacionalistas, identificando catalanes y nacionalistas catalanes? La disyuntiva de hoy, de siempre, es ésta: O estado de derecho para la defensa en toda España de un régimen de libertades –asumiendo con valentía lo que eso supone- o caos. En el caos estamos instalados. ¿Qué pasa con los cientos de miles de catalanes que llevan años soportando, padeciendo la dictadura del nacionalismo? Callados, acallados, indefensos, marginados. Eso es una realidad clave, básica. ¿Qué por qué no reaccionan? Pues porque cuando los tribunales les dan la razón, las sentencias no se cumplen. No se trata de mantener el Estado de Derecho sino de recuperarlo, de enderezar lo que es a todas luces una democracia fallida, a punto de colapso. Y para eso hacen falta principios claros, convicciones y firmeza. Y por supuesto, cuanto más se dé a quien no quiere contentarse, cuanto más se legitime –como hace sin querer, supongo, su artículo- al mafioso poniéndolo en un pie de igualdad para dialogar con quien tiene legitimidad, peor. Es evidente que los sediciosos tienen apoyo, y lo seguirán teniendo mientras reine la impunidad más absoluta y en lugar de dar la batalla por la libertad en España – batalla legal, cultural, educativa e ideológica – sigamos mirando para otro lado hablando de fiebre, diálogo y consenso.

    • Juan Luis
      Juan Luis Dice:

      Totalmente de acuerdo. Los nacionalistas tienen la “acción de oro” que les concede no la constitución, sino la Ley Electoral. Para estar en el Congreso debería exigirse una representación mínima, un porcentaje de votos mínimo, no en la provincia sino en todo el cuerpo electoral de la NACIÓN. De lo contrario un diputado de Coalición Canaria puede vender su voto por unos millones que a su vez le da marchamo de “líder” en su parroquia. es cierto no hay estado de derecho sino temor reverencial a los nacionalistas que pueden poner un gobierno u otro por intereses mezquinos de su tierruca. Cuando se habla, sin concretar de “la reforma de la Constitución” o va por este camino o solo queda la Confederación, porque el federalismo de Pedro Sánchez es menos de lo que ya tienen los nacionalistas.

  11. Alfredo Granell
    Alfredo Granell Dice:

    O acabamos con que los partidos sean oficines de colocación en puestos de Trabajo de las Administraciones Públicas o no puede haber regeneración posible. Tenemos que impulsar las medidas necesarias para impedir o al menos reducir las redes clientelares que invaden las estructuras de nuestra democràcia. Sin eso no hay nada que hacer

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