Recomendaciones de lectura: “La crisis existencial en Europa” de César Molinas y Fernando Ramírez Mazarredo

 

El nuevo libro de César Molinas y Fernando Ramírez Mazarredo, “La crisis existencial en Europa”, augura la reanudación de un nuevo proceso de integración de la Unión Europea. Los autores consideran, a raíz de los recientes acontecimientos, que la tormenta populista que ha sacudido ya a varios países occidentales no plantea el problema existencial que podríamos temer. Es una tesis cautelosamente optimista, apoyada por varias consideraciones interesantes y por un análisis histórico e institucional profundo.

La estructura del libro tiene tres partes: En la primera se analiza el concepto de Europa, su historia y sus tradiciones políticas.  En la segunda se describe el proceso de construcción de la Unión Europea, sus características y los ideales que subyacen al  mismo. En la tercera parte se reflexiona sobre su futuro, introduciendo una muy conveniente hoja de ruta. El libro comparte pues un relato (“grand narratives”) sobre Europa pero aporta también recomendaciones institucionales específicas,  siendo su lectura muy amena.

La obra comienza con una consideración, necesariamente concisa, pero no por ello superflua de la historia de Europa y sus particularidades esenciales a partir de su fundamental individualismo y, por tanto, de su liberalismo político y económico: es lo que los autores denominan ‘la sociedad abierta’. Esta ‘sociedad abierta’ sin embargo, peligra hoy en día, tal y como se puede observar en varias sociedades europeas, donde, por primera vez en muchos años, surgen movimientos populistas tanto de extrema izquierda como de extrema derecha.  Las causas de dicha reacción son varias e incluyen la precariedad laboral, el  deterioro del Estado de Bienestar, la globalización y los cambios tecnológicos acelerados. Este malestar general se concentra en la Unión Europea al ser la cabeza de turco habitual para los gobiernos nacionales, lo que la deslegitima a ojos de muchos europeos.

Pero,  según los autores, aunque existan problemas serios sus causas tienen poco que ver con la Unión Europea en sí y su solución solo depende de ella parcialmente. El libro habla de la crisis de legitimidad de la Unión Europea en diferentes ámbitos (justicia, seguridad, democracia e identidad), diferenciando entre las auténticas y las que no lo son tanto, pues hay que tener en cuenta que en casos de crisis de legitimidad la apariencia es tan importante como la realidad. Los autores introducen varias recomendaciones para solventarlas, algunas concretas  y otras de carácter más general.

Quizás una de las ideas más interesante del libro es la de la necesidad de la construcción de una nueva identidad europea, partiendo de la dicotomía entre esta identidad y el carácter y la cultura nacional de los diferentes Estados miembros y de su papel dentro de las instituciones. Se trata de una cuestión que puede parecer un tanto abstracta, pero que resulta imprescindible para comprender la situación actual (conviene recordar como dicen los autores que nunca se ha vivido mejor en Europa, aunque nadie lo diga) y vital para el futuro de la Unión.

¿Estamos en el comienzo de un cambio paradigmático en el funcionamiento de nuestra sociedad europea? Quizás una critica que se puede hacer de alguno de los argumentos es que están anclados en un modo de pensar que quizás se vuelva obsoleto en poco tiempo. Claro está que las soluciones basadas en ideologías difuntas ya desde hace mucho tiempo no sirven para mejorar la situación actual, pero puede que la seguridad en la continuidad del marco habitual  de referencia  suponga también una debilidad en el análisis. Seria injusto acusar al libro de visión túnel, pero quizás seria deseable afrontar la posibilidad de varias alternativas no deseables que no obstante pueden llegar a ocurrir. Por ejemplo, ¿Estamos ante una nueva revolución industrial fundamentalmente diferente de las anteriores? Los autores señalan que siempre ha habido, en el pasado, un miedo a la perdida de trabajo por la aparición de nuevas tecnologías, pero lo cierto es que las nuevas tecnologías nunca antes habían prometido una inteligencia artificial similar si no superior a la humana.

De la misma forma cabe preguntarse ¿Está realmente el populismo dando sus últimos coletazos? Es interesante la diferencia que pueden suponer unos meses en este tipo de análisis por lo que hay que preguntarse si el peso de una Francia liberal y europeísta puede contrarrestar al de una Alemania políticamente estancada o al de una Austria donde gobierna la OVP con apoyo de un partido de ultraderecha y una Italia donde parece que hay que elegir entre Berlusconi y el movimiento 5 estrellas. Sin mencionar, claro está, nuestro problema particular español, lo que nos llevaría muy lejos. Incluso si estos partidos populistas se mantienen al margen de la política nacional, existe el peligro que su discurso se introduzca insidiosamente en la ‘conciencia nacional’, como se diría en Alemania, lo que constituiría una victoria agridulce.

Según los autores Europa existe  precisamente para garantizar la diversidad que constituye su esencia, pero quizás hay que cuestionarse si toda centralización del tipo que sea no propicia una pérdida inevitable de diversidad cultural, histórica y lingüística. En cuanto al procedimiento si la vía federalista directa parece no funcionar, será imprescindible seguir con la vía funcionalista (a través de la constante erosión de las barreras al sueño europeísta, de las cuales la fundamental es la de la identidad nacional) con el objetivo último de conseguir la unión ( de ahí la famosa clausula “una unión cada vez mayor” o “ever closer unión” a la que tanto objetaron en el pasado los británicos)

Es evidente que varias de las propuestas del libro debilitan la identidad nacional -especialmente  las que hacen referencia hacia una política de refugiados más humana- que, irónicamente, los autores quieren restaurar pero esta vez en un ámbito superior, el europeo. No obstante, es dudoso que esta nueva identidad europea se vea menos amenazada que la nacional por los cambios demográficos, sociales y culturales y en términos de globalización-

En definitiva, “La crisis existencial de Europa” es muchas cosas a la vez: una historia, una crítica y una guía al mismo tiempo… lo que resulta muy admirable dada su accesibilidad y brevedad. Se trata de ensayo que por necesidad sobrevuela ciertos temas, sin perder profundidad y cuya lectura recomendamos desde este blog.