El feminismo del siglo XXI: Reproducción de la tribuna en El Mundo de Elisa de la Nuez

Uno de los objetivos esencialesdel movimiento por la igualdad entre hombres y mujeres –lo que podemos denominar feminismo-es acabar con la brecha de género en el mercado laboral. O, siendo aún más precisos, con la brecha de género laboral que afecta a las mujeres.Esta brecha se refiere en primer lugar al salario, pero incluye también otros aspectos importantes, como el mayor desempleo, la mayor temporalidad, el mayor trabajo a tiempo parcial (involuntario) o la mayor sobrecualificación(en relación con el puesto de trabajo)que soportan las trabajadoras.

Desde que en 1792  Mary Wollstonecraft abogara en su obra “Los derechos de la mujer” por los derechos fundamentales de las mujeres y particularmente por el derecho a la educación (que los revolucionarios franceses no reconocían a las mujeres más que muy limitadamente) el mundo ha cambiado mucho. Por ejemplo,  en España -aunque es una tendencia general en el mundo desarrollado-  las mujeres menores de 50 años tienen ya un nivel educativo superior al de los hombres de su generación.  Según el estudio de 2016 de Fedea sobre la brecha de género en el mercado laboral español el 67% de las mujeres de entre 20 y 50 años han completado la educación secundaria frente al 58% de los hombres. Por lo que se refiere a los estudios universitarios la “brecha educativa” a favor de ellas es del 43% frente al 36%. Y lo más significativo es que la brecha se ensancha en las generaciones más jóvenes: hasta 13 puntos en educación universitaria y 12 en educación secundaria. La repetición de cursos o su secuela, el abandono escolar temprano es, sobre todo, cosa de hombres.

Lo interesante es que este tipo de estudios también muestra que la brecha laboralde género y muy en particular la brecha salarial de género no existe prácticamente antes de la maternidad. Y decimos maternidad porque tener hijos no supone coste profesional alguno para los padres. Es un problema de las madres que además se prolonga a lo largo de toda su vida profesional. De ahí que las políticas públicas tendentes a la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad, siendo desde luego muy deseables, tengan un impacto relativamente pequeño para resolver esta situación. Lo mismo podríamos decir de la extensión de la educación infantil para menores de 3 años o de otras medidas como el cheque bebé.La propia Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera en un informe de 2016 que si no se actúa sobre esta situación ahora,la brecha salarial de género puede tardar más de 70 años en cerrarse. Demasiado tiempo para esperar de brazos cruzados.

Lógicamenteesta brecha de género está muy relacionada con el papel de las mujeres en el entorno familiar. Las mujeres, en nuestra sociedad, sonlas “cuidadoras” por antonomasia.  En España las mujeres todavía viven en un tipo de familia más tradicional que en otros países de la Unión Europea: las parejas con hijos siguen siendo el tipo de familia más numeroso (el 30,38% de los hogares) seguidas de cerca por las parejas sin hijos (el 29,89% ). La diferencia entre el tiempo que ellas y ellos dedican a las tareas domésticas, en particular en familias con hijos, es muy relevante: más de 2 horas al día. Es difícil que no tenga un impacto directo sobre el mercado laboral. Dicho de otra forma, los empleadores esperan que sean las mujeres las que se dediquen a estas tareas y actúan en consecuencia, bien adoptando la figura del empresario paternalista y proteccionista que no quiere sobrecargar a las madres con tareas y responsabilidades importantes o bien la del empresario hostil que prefiere no tener madres trabajadoras. Lo interesante es que, en ambos casos, las consecuencias son igualmente desfavorables: las madres  tienenmuchas menos posibilidadesde ser contratadas que los hombres, de alcanzarpromociones profesionales o de recibir mejoras salariales. El “carril para madres”  no lleva muy lejos profesionalmente.

La evidencia está ahí: según el estudio de FEDEA casi el 70% de las horas dedicadas al trabajo doméstico no remunerado en España lo realizan ellas. Pero también ocurre quelas mujeres nos hemos incorporado masivamente al mercado laboral y en relativamente poco tiempo. Si en 1985 trabajaba fuera del hogar el 35% de las mujeres en edad de hacerlo ahora lo hace el 68%, por encima de la media europea. En muchas profesiones ya son mayoría. Por ejemplo, el 62% de los candidatos que se acaban de examinar del MIR hace unos días son mujeres.

¿Pero se tratarealmente de un problema social o más bien de un problema privado?¿No es mejor dejar a los individuos y a las parejas que se organicen y alcancen los equilibrios vitales que tengan por oportuno? Dicho de otra manera ¿hay que dejar a la biología que siga su curso?A mi juicio la contestación es clara: No estamos ante un problema “privado”que tienen que solucionar las mujeres jóvenes –y no tan jóvenes- con sus parejas. Estamos ante un problema social de primera magnitud. Las mujeres jóvenes han recibido igual o mejor educación que sus compañeros varones y tienen las mismas aspiraciones profesionales. Quizás la novedad es que ya hay una generación plenamente consciente de que –a diferencia de lo que creían sus madres, tanto las que intentaron compaginar su familia y su carrera profesional con un tremendo coste personal como las que renunciaron o rebajaron sus ambiciones profesionales para ocuparse de su familia- no hay ninguna  razón para conformarse con esta situación. No es justo que el coste profesional y personal de tener hijos lo soporten solo las mujeres, al menos mientras la sociedad considere que tener hijos es deseable para el futuro de un país.

Pero hay más; estamos ante un problema socialno solo por el evidente problema demográfico que supone que muchas mujeres renuncien a la maternidad a la vista de su elevado costeprofesional y personal sino también porque se trata de una cuestión de justicia y de igualdad de oportunidades.  Y además de un problema económico: no nos podemos permitir en sociedades tan abiertas y competitivas como las nuestras  desperdiciarel talento y la formación de la mitad de la población. No solo eso: existen otras ventajas muy importantes de la incorporación de las mujeres a los procesos de toma de decisiones o a los denominados “grupos dominantes”. Como bien explica la historiadora Mary Beard en su imprescindible ensayo “Mujeres y poder” lo que nos estamos perdiendo es sencillamente una forma distinta de entender el podermás adecuada a la modernidad:un poder entendido menos como liderazgo y como posesión que lleva aparejado un reconocimiento social y más como atributo, como colaboración y como herramienta para cambiar el mundo.

Lo que está claro en todo caso es que hay que ensayar cuanto antes nuevas políticas. El diagnóstico ya está hecho pero, como sucede con cualquier problema complejo no hay soluciones no son sencillas. No es fácil encontrar lafórmula mágica que permita a las mujeres tenerlo todo, es decir, tener lo mismo que los hombres con hijos.Son imprescindibles muchas medidas, incluidas las anteriormente citadas, permisos de paternidad y maternidad equiparables y largos, educación infantil, flexibilidad de horarios, ayudas por hijos, transparencia en las retribuciones… Y por supuesto a largo plazo la educación es esencial. Pero probablemente a corto plazo hay que hacer más:algunas o todas estas medidas ya existen en muchos países y no parece que la situación laboral de las mujeres haya mejorado sustancialmente. Es más, las políticas públicas especialmente orientadas a las mujeres con hijos –por ejemplo reducciones de jornada o contratos a tiempo parcial- pueden empeorar su situación profesional.  Puede ser más razonable poner en marcha medidas que supongan equiparar el costeque tiene para el empleador contratar a padres y madres.

Por último, debemos hablar del famoso “techo de cristal” que afecta a las mujeres trabajadoras y que como bien resume la nigeriana ChimamandaNgoziAdichie en su ensayo “Todos deberíamos ser feministas” consiste sencillamente en que cuanto más arriba, menos mujeres, incluso en sectores donde son mayoría.Pensemos–solo en el sector público- en el número de juezasen relación con el número de magistradas del Tribunal Supremo, el de médicasen relación con el número de gerentes de hospitales públicos o elde profesoras universitarias en relación con el número de catedráticos o rectores.

Así las cosas, quizás va siendo hora dearriesgar un poco. En mi opinión, una de las medidas más razonables es tratar de introducir cambios en los sesgos inconscientes de los denominados grupos dominantes. La psicología lleva tiempo explicando que nuestras conductas son sistemática y predeciblemente mucho más irracionales de lo que pensamos, siendo los sesgos cognitivos una prueba del pensamiento automático y rápido que sustituye al más lento y racional. Son esos sesgos los que explican-en un famoso experimento realizado entre estudiantes de una prestigiosa universidad americana- que la misma persona sea evaluada de forma mucho más negativa si se le pone un nombre femenino que si lleva un nombre masculino. O que algunas orquestas solo empezaran a contratar mujeres cuando los examinadores desconocían si el músico al que escuchaban detrás de una cortina era hombre o mujer. La sencilla razón de esta discriminación se fundamenta en que los seres humanos valoramos sistemáticamente mejor a los miembros de un grupo dominante que a los que no lo son. Y, hoy por hoy el grupo dominante es de hombres particularmente en el ámbito laboral y profesional.

Efectivamente, mientras que a los miembros del grupo dominante se les evalúa por su potencial a los que no forman parte del grupo se les evalúa por sus logros.Mientras que a los primeros se les atribuyen fácilmente todo tipo de éxitos, propios y ajenos, a los segundos se les regatean, atribuyéndose a cualquier factor externoantes que a sus propias capacidades. Dicho de otra forma, el buen hacer de las mujeres es sistemáticamente subestimado mientras que el de los hombreses sistemáticamente sobrevalorado. Y lo más interesante es que los miembros de uno y otro grupo también reaccionan así. Por eso no es casualidad que ellas suelan ser más autoexigentes: las mujeres saben que tienen que demostrar su valía.

¿Cómo cambiar estos sesgos? La fórmula más sencilla es cambiar la composición del grupo dominante. Una forma rápida es mediante la imposición transitoria y transparente de cuotas de género en los órganos de gobierno de empresas e instituciones importantes. El ejemplo de Italia, Noruega, Francia o Alemania nos marca el camino. Se trata de incorporar talento femenino que de otra forma sencillamente no va a alcanzar a estas posiciones de poder. Y de paso, aportar no solo mayor diversidad sino también mayor profesionalidad, formación y juventud a muchos consejos de administración que lo están pidiendo a gritos. No parece que como sociedad haya nada que perder y sí mucho que ganar. En el peor de los casos, tendremos mujeres corrientes en lugar de hombres corrientes. En el mejor, tendremos mujeres valiosas en lugar de hombres corrientes. Y lo más importante: tendremos una sociedad más justa y mejor. Por eso todos, hombres y mujeres, deberíamos ser feministas.

12 comentarios
  1. Francisco Saurí
    Francisco Saurí Dice:

    Hay que añadir determinadas políticas de impuestos que promueven el lugar tradicional de la mujer. En diversos países de Europa (Alemania, España o Países Bajos, p. e.) existe la degravación por cónyuge a cargo. Para bajos ingresos y los servicios sociales y educativos habituales, trae cuenta que la mujer se quede a cuidar de niños y abuelos.
    De este modo, la supuesta libertad de elegir entre trabajar fuera o en casa para las mujeres, a la que a veces se apela, es falsa para muchas mujeres.
    De nuevo, como en muchas otras situaciones, nuestra sociedad hace trampa a las mujeres.

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    En el artículo de Dña. Elisa comienza a vislumbrarse la cantidad de brechas que afectan a lo varones y la cantidad de medias verdades que el feminismo del siglo XXI utiliza en beneficio económico de su red clientelar. Me gustaría añadir algunas brechas con altísimo coste social que estamos ignorando.

    Voy a hablar de diferencias de natalidad y mortalidad que ignoraba hasta que las vi hace unos días.

    ¿Saben ustedes que hay un 7% de diferencia entre los nacimientos de niños y niñas?

    Vean este enlace y guárdenlo porque esta información nos habla de muchas cosas que pasamos por alto.
    https://www.datosmacro.com/demografia/natalidad/espana

    Por resumir datos, entre 2012 y 2016 han nacido en España 65,000 niños más que niñas; un 6.5% más. El porcentaje es parecido en la serie adjunta de años anteriores.

    Es decir, añadimos una capital como Segovia pero llena sólo de hombres cada cinco años.
    Sin embargo la esperanza de vida femenina es de 6 a 8 años superior. ¿Qué sucede en el ínterin y por qué nadie habla de esta brecha vital? ¿Algún programa público de análisis? ¿Algún estudio que se ocupe de nuestros hijos varones que se mueren como chinches?

    Hoy la mortalidad infantil y juvenil por cuestiones de salud y desde luego la perinatal es muy parecida entre chicos y chicas y en cualquier caso es ínfima.

    Sin embargo estamos perpetuando sin ni siquiera echarle una ojeada una situación objetivamente apocalíptica de un grave impacto social. Menos que nadie el Estado.

    A esta situación hay que añadir, como ya sabemos,

    1. Una esperanza de vida de entre 5 y 7 años superior para la mujer,
    2. Un fracaso escolar del doble para los varones,
    3. Una tasa de suicidio de 8 varones diarios por 3 mujeres al día………….. (Otro asombroso silencio)
    4. El 78% de las profesiones de riesgo coronario son varones. Me refiero a la profesión de Empresario no Oligopólico, esa persona que trabaja 24×365 y no duerme la semana que hay que pagar nóminas.
    5. El 95% de las muertes en accidentes laborales son varones.

    Aquí hay que notar –es una obligación moral– que el feminismo siglo XXI solo reclama Posiciones Chollo (“Consejos”) de Empresas Oligopólicas –Ibex 35. etc.- mientras huyen como de la peste de las mismas posiciones en empresas que pasan dificultades (el 95%) y que, por ejemplo, costaron la vida de mi madre a los 55 años y a una abuela a los 60.

    ¿Dónde está el techo de cristal de la trayectoria vital masculina? ¿Es esto equitativo? Yo tengo hijas e hijos, nietos y nietas y los que dan pena y preocupación son los niños.

    La Dra. Mª Jesús Rosado, buena amiga del Sr. O’Farrill y de un servidor, ha alertado –en vano por lo que vemos– de la ominosa debilidad del sexo Masculino y de la nula atención que se le presta, –en buena parte por desinterés de los propios varones–, pero quizás va siendo hora de revertir esta conducta que objetivamente es la que corresponde a un suicidio civilizatorio imparable.
    Familiarmente provengo de una larga línea matriarcal y que solo comencé a oír estas cosas del feminismo y virilismo al bajar de Pancorbo.

    Uso la palabra “virilismo” porque si digo “machismo” tendría que hablar de “hembrismo” por pura equidad y me parece un tanto grosero. Sin embargo a las Señoras del Lobby del Género no parece importarles usar groserías para referirse de modo genérico al varón y a quienes defienden que haya equidad en el tratamiento de los problemas de relaciones entre ambos sexos.

    Lo peor de todo esto es que están tratando de enfrentarnos y lo van consiguiendo mientras pagamos la factura los de siempre.

    Mis hijas siguen la trayectoria de su madre y abuelas y son las jefas de sus casas. Sus maridos, como yo mismo, se lo toman como lo más normal del mundo. ¿Por qué no?

    Irrita que nunca se vea reclamar a los Ideólogos del Género en Profesiones de Riesgo. Y hay profesiones de riesgo, además de la minería o la pesca del fletán en Nova Scotia, también lo es la de empresario no monopolista citado anteriormente.

    Lo impresionante es el negocio que se han montado estas Señoras a costa de mentiras y medias verdades. A ver si con tanta gente dedicada a estudiar el Presupuesto Público nos enteramos de los miles de millones que circulan por dicha red clientelar que deja a todas las demás en pañales.
    De momento están ya en la nómina de todos los Ayuntamientos de España y de ahí para arriba.

    ¿Se imaginan a los hombres montando este tinglado para protestar y pedir igualdad? Pues ya va siendo hora.

    –¡¿Qué menos que pedir algo de investigación para mejorar esa brecha de mortalidad de más del 10%?!

    Tenemos lo que a algunos conviene: .Al Poder, en Occidente, le vienen bien, en este momento histórico, hombres menos masculinos y mujeres menos femeninas………….¿Por qué?

    Esta pregunta tiene respuesta y tampoco se difunde en los medios del Poder occidental. Un poder agónico que devora a sus hijos en el fragor del derrumbe.

    Saludos cordiales

    PS. Un libro de una buena amiga:
    https://www.amazon.es/Cuando-prohibieron-mujeres-persiguieron-hombres/dp/8460896013/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1520718739&sr=1-1&keywords=alicia+rubio+cuando+nos+prohibieron

    No se publicó en España porque no se atrevieron los editores. Es número 1 en Amazon.

    • Francisco Saurí
      Francisco Saurí Dice:

      1.Una hipótesis para explicar algunos ( no todos) de esos malos números de los varones: el machismo. Éste hace que los varones adopten conductas de riesgo.
      2. Me parece muy bien que en su casa manden las mujeres en la casa. Si lo hubiesen elegido así con libertad real. Pero los datos indican que esas decisiones, para muchas mujeres, están condicionadas a favor de los roles tradicionales.

    • Francisco Saurí
      Francisco Saurí Dice:

      3. Si hay redes clientelares habrá que denunciarlo. Pero eso no es un argumento definitivo contra el feminismo, como no lo es la corrupción contra la democracia.
      4. “hombres menos masculinos y mujeres menos femeninas” Tal vez ser tan masculino o tan femenino sea una basura. Nuestra civilización tiene cosas buenas y malas. Conservemos las buenas y descartemos las malas

      • Manu Oquendo
        Manu Oquendo Dice:

        Menuda alegría que me ha dado leerte de nuevo, Francisco.

        Si no recuerdo mal, la última vez fue en el 2013 intercambiado puntos de vista acerca del famoso “escenario original” de John Rawls, el gran profesor contractualista que haciéndose pasar por liberal kantiano estableció las normas que deberían conformar las constituciones y el derecho positivo de la UE –tras la guerra y tras Bretton Woods– como cabeza de puente del Imperio en el extremo Occidental de la gran masa terrestre Euro-Asiática.

        Paso a responder a tus comentarios al mío porque en esta ocasión creo que discrepamos.

        En primer lugar veo que usas un término que realmente es usado con agresiva e infundada profusión por el Feminismo del siglo XXI en el país más igualitario del mundo y desde luego de Europa.
        Ya sabes que si los caballeros respondiésemos “in kind” tendríamos que llamar “hembristas” a quienes de tal guisa verbal agreden a los hombres fomentando por contagio oral el odio indiferenciado al sexo masculino.

        Mantengámonos pues en el uso de términos no agresivos como hace la autora del Artículo al hablar del Feminismo del Siglo XXI.

        Habrás visto que no hablo del Feminismo en general sino del Feminismo del Siglo XXI en España. Es decir, el de “Hoy” en España, cuando ya fallecidas las sufragistas de principios de siglo, mi querida abuela Soledad , Simone de Beauvoir, y aquel genio elegante y afectuoso que fue Evellyne Sullerot, llegó el gran negocio de la Ideología de Género para ayudar a romper desde dentro una sociedad que ya había dejado de ser útil a las élites de nuestra civilización. Todo ello recomendado, documentado, impulsado y explicado tal cual por Wolf, Barrington y Marcuse ya en 1965.

        Sobre tu punto no 1 creo que hay una hipótesis más sencilla que la que sugieres. Es la que explicaba en sus clases Mancur Olson.
        “Los grupos que se constituyen en Poderes Fácticos o Lobbies han de tener poderosos incentivos monetarios para quienes componen sus liderazgos” y……….. “Ante ellos las mayorías sociales no prevalecerán” ……………porque, en ausencia de incentivos, estamos hablando de Bienes Públicos a los que todos tienen acceso. Y siendo esto así, la reacción lógica es no hacer nada porque “ya lo harán otros” y yo me beneficiaré igual y sin mover un dedo.

        En ese mismo lugar acusas a los hombres de asumir riesgos por seguir los dictados del “matxismo”.
        No te lo recrimino porque pienso que ya habrás caído en la cuenta de que la asunción de riesgos personales es profundamente Altruista y señal de Amor del bueno hacia quienes se benefician de ese altruismo.
        El liderazgo es eso: Asumir Riesgos en Beneficio de Otros.

        Esto se contrapone al “amor” hedonista, degradante y utilitario que nos propone la Ideología de Género. Evidentemente nos proponen un falso amor.

        Sigo teniendo la misma dirección de email y de momento no voy a seguir desgranando discrepancias con tu texto.

        Sí me gustaría, recordando nuestras tertulias económicas, cerrar diciendo que el Leitmotiv de este año para el Feminismo Siglo XXI ha sido una Gran Falsedad: La Brecha Salarial.

        Lo que esta y otras manifestaciones ha vuelto a demostrar es cómo una mentira, adecuadamente repetida, llega a parecer una verdad capaz de generar fenómenos de histeria colectiva.

        Entre los fenómenos de Psicología de Masas tan bien descritos antes de la 2ª guerra mundial –para ser oficialmente olvidados a seguir– y lo demostrado por los tests de Asch –la capacidad del ser humano para fingir acuerdo con las mentiras mayoritarias– tenemos que en pleno siglo XXI estamos cada vez más lejos de la verdad y del equilibrio.

        Aquí lo explica Doña Carmen Tomás.
        https://madridpress.com/not/234715/a-vueltas-con-la-brecha-salarial/

        Y el Sr. Rallo lo detallaba minuciosamente en su artículo de la Razón del 11 de Marzo titulado: “La Omnipresente demagogia de la brecha salarial”

        Esta sociedad se va hundiendo en el barro hasta los corvejones y mientras algunos lobbies viven de ello.

        ¿Has visto lo rápido que han pedido más dinero del Presupuesto?

        Un muy cordial saludo.

  3. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Mientras todo esto se produce, los partidos políticos corren de un lado a otro sin saber bien qué brecha tapar de las cuadernas de la nave. Quienes como “políticos” debían prevenir el futuro con seriedad y rigor, andan enzarzados en cuestiones menores cuadro no intentando simplemente salvar la posición personal. Ese futuro pasa por su extinción implacable (salvo que se blinden con leyes) y la sustitución por otras organizaciones sociales de carácter transversal. Lo estamos viendo con los pensionistas y sus manifestaciones, con las mujeres, con la sanidad, con la educación…. Allí nadie pregunta si alguien es de “derechas” o de “izquierdas” porque casi todos, en general, han abrazado el pensamiento único de lo “políticamente correcto”, una socialdemocracia que no es “social” porque no parte de los ciudadanos, ni es “democracia” porque quien toma el poder lo impone a los demás. No es un pacto para la convivencia basado en el sentido común, es una lucha de intereses clientelistas reforzada por el “Derecho” impuesto por quienes ganan. No ha cambiado nada desde la Edad Media y desde el derecho de la fuerza, salvo en los procedimientos más sutiles.
    Manu Oquendo (que tiene una visión privilegiada de todo ello) viene predicando en el desierto del recelo y la desconfianza. Sus argumentos o razonamientos normalmente están cargados de conocimiento y por ello no hay que obviarlos. Al menos que puedan rebatirse desde otras razones similares. En este caso podría entenderse que son conservadores o tradicionales pero no debemos ignorar que el “progreso” muchas veces nos lleva de nuevo a la casilla de salida. El ejemplo puede ser el del papel de los partidos políticos. Cuando se creía superado el sistema de representación política de familia, sindicato y municipio, no estamos muy lejos de que se convierta en hombres, mujeres, pensionistas, trabajadores, familias de un tipo o de otro, ecologistas, representaciones de intereses locales y particulares.en la geografía española, etc.etc.
    Termino con algo que me parece evidente: resulta imposible en la sociedad actual efectuar divisiones tajantes por el “género” de sus miembros o por las relaciones que libremente pacten. No es algo que se resuelva con leyes, sino con el respeto a los demás que desearíamos para nosotros. Eso se mama desde la cuna por el comportamiento de los demás y la educación recibida. Un saludo.

  4. vmgm
    vmgm Dice:

    La economía de mercado no entiende de sexo pero si de productividad, disponibilidad etc. En un hipotético caso de comparación entre dos hombres uno de ellos con familia a su cargo, con iguales capacidades y aptitudes, la economía de mercado preferirá al que no tenga cargas familiares al que no las tiene. Pueden mandarle a China o llamarle a la tres de la mañana. Y ello implicará mayor nivel de productividad y por ende de conocimientos. Ergo tener familia implica renunciar a tener una carrera profesional plena. Cuando una pareja con cargas familiares uno de ellos tiene éxito profesional el otro debe renunciar a la suya. Se podrán pedir compensaciones, por supuesto, pero la economía de mercado solo buscará al mas productivo. Para que haya una mayor proporción de mujeres en situaciones de dominio ora renuncian los hombres a tener una carrera profesional ora las mujeres dejan de tener niños.

  5. Francisco Saurí
    Francisco Saurí Dice:

    Para empezar, Rawls es liberal (saludos Manu) y eso no se puede poner en duda. El problema es cómo usamos la palabra liberal fuera del contexto filosófico. Sugiero leer “Liberalism” en la Stanford Encyclopedia of Philosophy.
    Me disgusta que ciertos comentarios al post alaben dicho post y luego se dediquen a sembrar dudas sobre sus afirmaciones de manera indirecta sin aportar razones.
    Además se recurre a artículos periodísticos que sin refutar la brecha salarial, etc., señalan exageraciones o errores de legos en economía o dibujan el esquema lógico como si los expertos no los hubiesen transitado y, en algunos casos, inclinado la balanza en favor de ciertas hipótesis. Como no soy experto remito al blog NADA ES GRATIS donde hay material para empezar.
    Calificar de “histeria colectiva” lo que sucedió este 8 de marzo es precisamente el fruto de negar la evidencia: nuestra cultura es machista. Ni siquiera las leyes son neutrales (ver p. e. mi comentario sobre los impuestos). Y mejor no hablemos sobre las historias que muchas mujeres tienen que contar sobre la violencia que han sufrido. El que no le haya pasado a personas cercanas, no quiere decir que no exista: todavía hay clases.

  6. Roberto Mazorriaga Las Hayas
    Roberto Mazorriaga Las Hayas Dice:

    Negando la mayor, yo sí creo que el coste profesional y personal de tener hijos lo deben soportar las personas que deciden tener hijos (sean 2 hombres, 2 mujeres, 1 solo hombre, 1 sola mujer). De la misma forma que debemos soportar las consecuencias de cualquier otra decisión vital que tomemos.

    No entiendo porque el resto de la sociedad, incluyendo personas que han decidido no tener hijos, deban pagar para asumir los “costes” o las consecuencias de las acciones de otros. Los demás, la sociedad vía Estado y sus políticas de “discriminación positiva” o redistribución, NO deben por qué asumir y quitar las consecuencias de lo que son decisiones personales … a costa de pasárselas a otros, que son los verdaderamente discriminados. Mi opinión.

    Si yo (ente masculino) decido adoptar, evidentemente sufriré las consecuencias lógicas de tener menos tiempo para mi trabajo o “carrera”. Como todo en la vida.

    Y por favor no nos cuenten en este foro lo de que los niños o los emigrantes pagarán mi “pensión”…en el sistema piramidal de la seguridad social española. Mi “pensión” me la pagó yo con mis contribuciones. Algo que precisamente NO hace el sistema actual obligatorio de la Seguridad Social de contribución y reparto, pay-as-you-go, o de cadena, donde estamos asistiendo al mayor trasvase inter-generacional de renta que han visto los siglos. Disgreso.

    Trasladar a los demás (vía Estado, sus impuestos y la re-distribución del pastel y sus políticas activas) los costes de decisiones ni es justo, ni es equitativo, ni es progreso.

    Si yo como hombre o como mujer, decido tener familia, tendré costes de tiempo y consecuencias de toda índole. Por supuesto que, cuando sean más de uno, cuando no hablemos de familias mono-parentales, las dos personas que deciden tener hijos deberían distribuirse los costes y el tiempo entre ellos equitativamente o ,mejor dicho, como ellos libremente acuerden y decidan. En eso tampoco debe meterse la sociedad. Debe ser la decisión de las personas involucradas, que siempre tendrán la mayor información y conocimiento de causa, para decidir entre ellos o ellas, como distribuirse las tareas propias para compaginar trabajo y familia.

    PS Coincido con mucho comentarios de Manu Oquendo. También soy del norte de Pancorbo. Y lo del matriarcado o los hombres “calzonazos” que ni pinchan ni cortan el bacalao, ni se atreven a protestar y siguen las indicaciones de la etxeko-andre, me es conocido.

    • Francisco Saurí
      Francisco Saurí Dice:

      1. Dado nuestro sistema de pensiones usted paga a los actuales pensionistas y los futuros trabajadores pagarán la suya (D. M.)
      2. Estoy con usted en que debemos atenernos a las consecuencias de nuestros actos. El problema es que a veces hay trampas sociales. Una mujer en nuestra sociedad tiene (D. G.) unas determinadas libertades pero se le pide que reproduzca la sociedad gratis y/o a costa de realizar otros aspectos de su persolidad. O sea, no trae cuenta tener hijos; los que se tienen, se tienen por gusto (un lujo) o accidente. En resumen, una función esencial en la sociedad no está pagada. Saque consecuencias.
      3. En cuanto a los calzonazos les recomiendo un poco de feminismo. Empoderamiento bastante.

      • Manu Oquendo
        Manu Oquendo Dice:

        Hola, Francisco buenos días.

        Una forma de juzgar a Rawls es a través de sus textos. En ellos se proclama liberal, pero lo hace en la acepción USA del término que no tiene nada que ver con la acepción del diccionario previa a la conversión de la palabra en un significante vacío. Los liberales de verdad son tan pardillos y tan vagos que se dejan robar hasta su marca registrada.

        Sin embargo, si haces su exégesis vital, verás que lo contrata el Rector Conant de Harvard en el momento en el cual las élites USA –el Deep State– comienzan a desarrollar los grandes programas de gestión del Imperio que consiguen tras la 2ª guerra mundial.
        John Rawls es un personaje crucial en esta operación que deja su huella en todas las constituciones Europeas de la Postguerra así como en numerosas leyes.

        USA necesitaba un bastión ante la URSS y llega a la conclusión de que procedía una Socialdemocracia frente al Comunismo. Desde entonces florecen Socialdemocracias obligatorias en este continente.

        Es Rawls quien realmente establece todo el argumentario Cripto–Marxista que sostiene la UE y que ya se manifiesta como empobrecedor e hipercontrolador de modo determinista.
        Quienes lo detectan inmediatamente son los profesores polacos (Legutko, en “The demon in democracy” 2016, por ejemplo) que recién llegados a la UE, pero conocen perfectamente el paño desde los tiempos de la URSS.

        La no existencia del Mérito (No Dessert en “Justice as Equity”), la Antropología minimalista y deprimente del Escenario Original con dos seres minusválidos “contratándose” recíprocamente por si las moscas, etc. Son elementos clave de los desarrollos de Rawls.

        Michael Sandel, por buscar un referente, compañero de Rawls y más joven, tiene una obra donde muy afectuosamente desmenuza las supuestas raíces kantianas de Rawls. Kant dijo tantas cosas que es posible alguna coincidencia pero no en las fundamentales.

        La obra de Sandel es “Liberalism and the limits of Justice” (1982, Cambridge UP) Ya sabes que el Socialismo en USA no se llama así porque prefiere disfrazarse de “Liberal” que era un término socialmente mejor aceptado.

        ¿Y cuales son las cuestiones fundamentales de Kant? Para mi son dos.

        1. El ser humano para serlo ha de ser libre.
        2. El ser humano es capaz de deducir Imperativos Categóricos Universales.

        Es decir, las dos cosas que el Poder, para serlo y para crecer, no puede nunca aceptar y que desde Kant está tratando de impedir……

        1. Seres libres, responsables y soberanos de su vida.
        2. Capacidad de desarrollar criterios morales para Juzgar al Poder sin sufrir la huella cultural y los valores morales impuestos desde el poder.

        Estas dos cosas son incompatibles con la continuada vigencia del modelo de poder actual.

        Ya ves que cinco años más tarde retomamos nuestra conversación. Estupendo.
        Un cordial saludo

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