El espíritu de la tribu

Una de las grandes aportaciones al pensamiento universal del filósofo vienés Karl Popper, después nacionalizado británico por su obligado exilio, fue su rechazo a todas las formas de nacionalismo excluyente que, en su época, desembocaron en la gran tragedia vivida por la Europa del nazismo y de la Segunda Guerra Mundial. Pese a haber crecido en el seno de una importante familia judía del antiguo imperio austro-húngaro, Popper se opuso firmemente a todo nacionalismo exacerbado, incluyendo también al sionismo, movimientos a los que calificaba de “regresión a la tribu”. Un enorme mérito de este extraordinario pensador, gran defensor del auténtico liberalismo en el siglo XX, fue su significativa capacidad de analizar los peligros del grupo social del que él mismo formaba parte. O, sea, de criticar los riesgos para la sociedad de los planteamientos más radicales de su propia “tribu”.

Lamentablemente, en la España del siglo XXI tenemos muy pocos Popper. Nuestra sociedad actual se caracteriza por un populismo, un sectarismo y un carácter gregario realmente exagerados. Caminando todos por la senda de lo que nos venden ser lo correcto, casi nadie es capaz de separarse del rebaño para analizar hechos y comportamientos, y diferenciarse en algo de los que le rodean. Ya sea por miedo, inseguridad, incultura, conveniencia o simple falta de capacidad o de talento. Los rasgos distintivos de la “tribu” a la que uno pertenece -o a la que los demás te adscriben- parecen anular toda iniciativa o reflexión individual. Citando varios ejemplos que todos entenderán, muy pocos catalanes son capaces de hacer una reflexión seria y profunda de todo lo que está pasando en Cataluña desde hace años. Muy pocos maestros son capaces de salirse de las opiniones dominantes en la España periférica para pensar si sus planteamientos son lo mejor que les puede pasar a sus alumnos y a nuestro deficiente sistema educativo en general. Muy pocos médicos se pronuncian públicamente acerca de cómo mejorar nuestro sistema sanitario. Muy pocas personas, amando intensamente a su tierra y a su lengua, son capaces de deslindar ese legítimo sentimiento de encubiertos propósitos imperialistas y de proyectos excluyentes. Y muy pocos juristas son capaces de analizar críticamente el estado de nuestra Justicia y ver si su propia aportación a ella es realmente mejorable.

La sociedad actual, no sé bien si por influjo de la educación, de las redes sociales o de la televisión, está consiguiendo que la gente funcione anestesiada, casi descerebrada, inmune a toda reflexión crítica. Vivimos en la época del hedonismo, la indigencia intelectual y el victimismo, de la búsqueda desesperada de un culpable al que achacar todos los males que tenemos, incluso los debidos a nuestra propia inacción o incompetencia. Dejando de lado las situaciones dramáticas y los abusos reales, que están siendo debidamente corregidos en los ámbitos correspondientes, algunos de los que tienen un empleo precario deberían preguntarse por qué no se formaron más y mejor cuando pudieron hacerlo, en un país con educación libre y gratuita para todo el mundo. Muchos que firmaron alegremente varias hipotecas no dejan de culpar a los bancos, o al sistema capitalista, en lugar de preguntarse por su avaricia y su voluntad de acumular bienes por encima de sus posibilidades. Bastantes que han recorrido la vida dando tumbos no paran de buscar a alguien que tenga la culpa de su inutilidad y les subsidie con el dinero que nunca se han esforzado por ganar.

Todo ello no es muestra de una sociedad moderna, avanzada y responsable sino de todo lo contrario, de una sociedad insana y decadente. Sepan ustedes que lo que nos hace diferentes de los animales no es la manada, es el individuo. No es el rebuzno colectivo, es la reflexión personal. No es el portar banderas y gritar eslóganes en grupo, es el opinar a pecho descubierto. Pero si en la España del siglo XXI no te abrigas en el cómodo y anónimo confort de uno de los “rebaños” existentes es que estás loco o eres un bicho raro. O un fascista ultraliberal, como suelen calificar a cualquier disidente todos esos ignorantes. En definitiva, aquí pocos se atreven a pensar solitos, cosa peligrosa y que cuesta mucho trabajo.

Pues yo hoy les animo a hacer todo lo contrario. Desmárquense de perezas, miedos, conveniencias, comodidades, y piensen por su cuenta, sin interferencias de todos los “rebaños” y las “tribus” que a todos nos rodean. Porque, si no lo hacemos, vamos a dejar a nuestros hijos una sociedad fracturada e irrecuperable, un auténtico desastre de mundo. Por ello, considero que ha llegado el momento de la sociedad civil, de todos ustedes, de cada uno de nosotros individualmente considerados. De expresarnos y movilizarnos al margen de partidos y organizaciones esclerotizadas y con los peores vicios adquiridos. Tengan la convicción de que ya no basta con ir a votar cada cuatro años y luego quedarse en casa esperando a que se arreglen las cosas. Todos nos tenemos que mojar, cada uno dentro de sus posibilidades, para conseguir una sociedad mejor. Para librarla de iluminados, mesías y supuestos portavoces de la “gente” que, habiendo adquirido enseguida los viejos hábitos de la “casta”, son portavoces de la nada, moral e intelectualmente hablando. Porque mucha gente sin escrúpulos ni principios trata de apropiarse de sus pensamientos o de la falta de ellos, para utilizarlo todo en su exclusivo beneficio. Ha llegado el momento de que la sociedad civil tome la palabra. Somos muchos más que ellos y ya tenemos cauces para hacerlo.

En su maravillosa y autobiográfica canción “Englishman in New York” el cantante británico Sting reivindicaba la autenticidad y la diferencia de costumbres de un inglés residente en los Estados Unidos. “I´m an alien, I´m a legal alien. I´m an Englishman in New York. Be yourself, no matter what they say…”. Como recomendaban el genial Popper y el gran Sting, no tengan ustedes miedo a pensar y a actuar diferente. Resulta muy sano y conveniente salir de vez en cuando del asfixiante espíritu de la tribu.

9 comentarios
  1. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Suscribo el contenido del artículo aunque la realidad de la sociedad civil produzca a veces melancolía. En España hace ya años se produjo un cambio político llamado “transición” del que pretendemos vivir el resto de nuestra vida, sin darnos cuenta de que sólo fue un principio en la transformación que debían tener nuestras vidas. Nos hemos acomodado a un sistema en que todos reconocen sus imperfecciones (que son muchas), pero muy pocos están en la idea de dedicar tiempo o esfuerzo a pensar por sí mismos y alterar la confortabilidad profesional o social de quienes son más responsables por su preparación para seguir marcando el camino. Hemos adoptado la corrupción como algo natural, lo mismo que aceptamos que todos los fines de semana o “puentes” se salden con un determinado porcentaje de muertes o que allá, en Oriente, los atentados y las guerras destrocen vidas y poblaciones. Nos hemos instalado en una “realidad a la carta” donde se rechaza cualquier disgusto como si fuera un virus pernicioso que nos puede amargar el “finde” o los planes con los “colegas”. Cuando debería ser más importante la implicación de todos en la convivencia social, dejamos nuestro futuro en manos ajenas que decidirán en función de la dejación social que perciban. En todo caso debemos luchar todos los días contra esa resignación sumisa y cómoda con que evitamos salir fuera de la caverna llena de sombras con las que confundirnos….. Un saludo

    • Pablo Pérez Garcia
      Pablo Pérez Garcia Dice:

      Has dado en el clavo. Vivimos en una sociedad hedonista, que ante cualquier cosa que nos quite nuestro disfrute respondemos con ira. Estamos dejando de lado las cuestiones más trascendentes. Tengo esperanza en que los jóvenes tengan la visión y preparación para cambiar el rumbo actual.

  2. Lanuza
    Lanuza Dice:

    Gracias por el post. Que gran verdad! Y que bien expuesta! Pero cuando lo intento hacer, si es que me dejan y no me aplican la pena inaudita parte, me siento como un alien.
    Gracias por el impulso. En lo que a mi concierne saber que hay más gente que piensa así me reconforta.
    Pero un poco de autocrática: debemos hacernos más comprensibles al nivel de la ‘gente’ si queremos cambiar la tendencia terrible que acecha con convertirse en una ‘verdad’ absoluta como si fuera un dogma de fe, a saber, que el pueblo movido por los media y las redes siempre tiene la razon

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Gracias por el post que comparto y gracias por recordarnos un gran tema: Englishman in New York. Está sonando ahora.

    Un par de notas. España tiene algunas peculiaridades pero no tantas. Los problemas están mucho más extendidos de lo que frecuentemente dejamos trascender. Al grano.
    1. Popper está comenzando a ser un proscrito. Como Thomas Kuhn. ¿Por qué se unen a una larga lista de “Galileos”? Piensen en ello de vez en cuando.
    2. D. Pablo Pérez pone su esperanza en la juventud. Añadiría que la juventud espera ejemplo vital y eso hemos de hacerlo otros mientras vivimos y mientras vivamos.
    Un saludo cordial.

  4. Rafael
    Rafael Dice:

    Esa sociedad civil que tiene que tomar la palabra, ¿qué tribu o rebaño es? ¿Quién dice en qué tribus se divide la tribu europea, si es que existe? Ahora, solo hay um modo de ir contenstando: consultar a la gente, cuanto más mejor; eso es quitar protagonismo a la casta (vieja y nueva).

  5. Miguel Díaz
    Miguel Díaz Dice:

    Yo también estoy completamente de acuerdo con lo expuesto en el artículo, de forma clara y brillante. Dicen que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, pero esto es una visión puramente fatalista. En realidad se trata del sistema político más complejo, pues implica la participación activa de toda la sociedad en su conjunto, a deferencia del resto de sistemas que imponen a la ciudadanía un rol más bien pasivo.

    El problema es que esta participación activa supone una gran responsabilidad personal y exige una alta preparación y conocimiento de todos los ámbitos en los que uno pretende tener una influencia positiva. La pasividad y cortoplacismo tradicionales y una especie de alergia al desarrollo intelectual muy extendida en toda la población hacen muy difícil sacar adelante una sociedad libre, y esta acaba degenerando y entrando en decadencia hacia sistemas más “fáciles” en apariencia, pero que siempre acaban trayendo consecuencias funestas, como tantas veces hemos podido comprobar a poco que nos molestemos en conocer a fondo la historia de la humanidad.

  6. Cruz
    Cruz Dice:

    Pensar por uno mismo se ha convertido en lo más parecido a un deporte de riesgo. Conseguir fuentes de información lo suficientemente fiables exige arduos esfuerzos y aún así es necesario comprobar y llevar a cabo tareas de contraste. Requiere de tiempo, un bien escaso y esfuerzo, un bien minusvalorado. Es mucho más cómodo dejarse llevar por la corriente y evitar problemas, gracias a la machacona idea de que hay que ser perfectamente felices, de que basta con desear algo para que se cumpla, de que solo los sentimientos importan. Con líneas difusas en todos los ámbitos de la vida, falta de referencias sólidas y miedo, inconscientemente auntoinfligido e inducido desde los medos de comunicación masiva, solo queda la masa como refugio. El instinto de supervivencia anula la razón.
    Hay mucha gente con espíritu crítico, con talento, con capacidad y conocimientos para crear algo diferente. Pero seguimos excesivamente ideologizados como para salir de esquemas mentales que, a estas alturas de siglo, deberían haberse superado.
    Se echa de menos el simple sentido común, distinguir entre crítica y criticoneo. Y ver más allá de lo evidente. Va ganando el divide et impera, ese que solo se puede contrarrestar con la unión, convencida y decidida, de quienes crean que vivimos el momento perfecto para cambiar las cosas.
    Si no…Acabaremos en tribus pero de verdad

  7. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    “Si los que ven no hablan ¿cómo van a saber lo que pasa los que no ven?”.
    Estoy tan de acuerdo con el contenido de este articulo que, en mis medios tradicionales de información, estoy publicando una serie, con parecida intención y el siguiente título: PROPUESTAS PARA MEJORAR LA EFICIENCIA DE NUESTRO SISTEMA DEMOCRÁTICO, SIN TOCAR LA CONSTITUCIÓN Y SIN COSTE .
    En el primer artículo he incluido las siguientes frases:
    “La democracia no camina sola, necesita del impulso de un número mínimo de ciudadanos sensatos y diligentes que la conduzcan por el camino de la eficiencia. Esto es tan determinante que he llegado a sospechar que la diferencia de calidad de las democracias es que en unas el número es menor y en otras mayor”.
    “Si sólo un uno por ciento de los que se indignan por los aeropuertos sin aviones y las autopistas sin coches hubiera preguntado antes de su inauguración sobre el coste de las mismas, qué utilidad tendrían para la población y cómo lo pagaríamos, seguramente tendríamos menos inversiones inútiles”.
    No hace falta una gran cantidad de gente para cambiar las cosas, basta que los que piensan en el interés general tengan cauces y ganas para hacerlo. Muchos medios ya han demostrado hasta la saciedad que tienen otros intereses.
    En el último (“ Hacer una revolución política pacífica y sin costes sociales, que acabe mejorando el nivel de vida de los ciudadanos, no es tan difícil “) propongo instrumentos de control para que, en los municipios, haya más gestores y menos “caras”. :

    https://www.notariosyregistradores.com/web/secciones/opinion/propuestas-para-mejorar-la-eficiencia-de-nuestro-sistema-democratico/#politica-municipal-4

  8. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Una tarea social urgente es la de aclarar el problema de la corrupción que ya denunciamos en “¿Por qué cuando había mas corrupción que ahora la gente no lo percibía? HD
    Del estudio de la revista Capçalera del Col-legi de Periodistes de Catalunya de junio de 2013.” EL COLOR DE LA CORRUPCIÓN “, de P. Rey Mazón, su conclusión no podía ser más crítica para sus compañeros” casi todos dejan de cubrir o lo hacen pero dedicándoles menos espacio, los casos de los partidos “amigos” o más afines. Sólo un ciudadano bien informado, con una dieta informativa que incluya todos los colores podrá escapar de la visión partidista de un sólo periódico”
    Este fin de semana varios medios han publicado el informe de la UDEF ejm El Confidencial “ La UDEF destapa una Gürtel de 1 millón de euros en las campañas del PSPV y el Bloc”.
    Se trata como otros casos del período central del boom inmobiliario y de la corrupción ( 2005/8)¿ Por qué la gente no tenía percepción de la corrupción ( un 1% hasta 2009) y ahora sí cuando los datos objetivos la desmienten? . Si está acreditado que los medios reducen la denuncia de la corrupción de los amigos y amplían la de los enemigos ¿no será que su publicidad y la percepción ciudadana está condicionada por si están o no en el poder ?¿ Por qué los medios continúan discriminando la publicación de la corrupción según sus intereses? ¿Por qué continúan tratando como menores de edad a los ciudadanos a los que se les puede engañar indefinidamente?
    Creo que para tener una idea actualizada de la corrupción en España y la independencia y solvencia profesional del periodismo deberíamos contar con instrumentos que nos actualicen la tarta de la corrupción anualmente ( ejm el mapa de la corrupción del CGPJ + informes solventes) y una vez puestas las cantidades , las fechas y los colores juzguemos a los medios más seguidos.
    El más honesto y el que se preocupa por el interés general será el que denuncie una mayor proporción de la tarta de la corrupción

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