La importancia de las ciencias de la conducta en la función de los jueces. A propósito del caso de “la Manada”.

El enfoque de Rodrigo Tena en el post publicado en este mismo blog es muy interesante y aclaratorio para los legos en materia jurídica y, más aún, penal, aunque no siempre fácil de seguir, pero me gustaría detenerme en algo que me ha causado sorpresa, aunque ya en otros momentos me había llamado poderosamente la atención: la importancia de las palabras o términos, de las piezas del léxico jurídico recogidas en los diferentes códigos y, cómo de su interpretación en un sentido u otro, puede derivarse un tipo penal u otro, una condena u otra, o incluso la libertad o privación de la misma por larguísimo tiempo.

Antes de citar las palabras o términos a los que me refiero en el caso de la sentencia de La Manada, y que Rodrigo Tena cita al final de su entrada, diré que el lenguaje es a veces (para algunos autores casi por definición) ambiguo, y que esta ambigüedad se puede dar en los distintos niveles – o componentes – del mismo: léxico, oracional y discursivo/conversacional. El factor que permite eliminar la ambiguedad por excelencia en todos estos casos es el contexto. Este es capaz de atribuir un significado preciso a una palabra – oración, fragmento de texto o discurso – que fuera de contexto es ambigua y por tanto difícil de interpretar, o incluso no interpretable. Pero las palabras tienen detrás (por hacer una analogía topológica) conceptos, o, dicho de otra manera, a cada palabra subyace una entidad conceptual o varias. Y los conceptos, según algunas de las teorías actuales de representación conceptual, son borrosos, pues sus límites son borrosos. Hay muy pocos tipos de categorías o conceptos bien definidos, y desde luego no los de tipo psicológico o sociológico.

Por ello, cuando he leído – y oído en algunos medios – que dos de los conceptos fundamentales en este juicio porque determinan un tipo penal más o menos suave son prevalimiento e intimidación, y en función de ellos el consentimiento, todo ello para determinar si hubo abuso sexual o violación, y por tanto un tipo de condena u otro, me ha invadido la perplejidad más absoluta y por qué no decirlo una enorme desazón y miedo.

¿Es que las fronteras o límites conceptuales en las que encajan los términos de prevalimiento e intimidación son claras y están bien definidas? ¿Es que el consentimiento como concepto está bien definido y en circunstancias psicosociológicas tan especiales como las que nos ocupan en cuestión de si hubo o no hubo? ¿Es que, como se ha dicho tantas veces, al tomar el juez la determinación de si estos conceptos se aplican de una manera u otra, con consecuencias tan diferentes, no se está “tirando” de creencias, experiencias propias, conocimiento del mundo, etc.?

Especialmente interesante es el último párrafo y reflexión final, pues Rodrigo Tena pone de manifiesto claramente la necesidad de que el oficio de juez actual… tiene que superar los viejos odres conceptuales, y yo añadiría conocer bastante más psicología cognitiva, emocional y motivacional

Pero vayamos algo más allá, y pasemos de la dificultad del lenguaje jurídico en cuanto a establecer y aplicar unos significados precisos y bien definidos (con la gravedad que ello tiene en la determinación de los tipos penales),  a ciencias actuales de la conducta y la cognición: más en concreto a la neurobiología y psicobiología, y su importancia en la labor actual de los jueces.

El periódico El Español del 1 de Mayo aborda en este artículo el fenómeno de la sideración psíquica, o bloqueo psicológico y apatía, que sufren las víctimas de una violación o ataque sexual al no poder responder adecuadamente a una situación tan traumatizante  y como mecanismo de defensa ante la misma. Las  afectadas  pierden la memoria, al menos parcial, del suceso  debido a un miedo paralizante. Este fenómeno lo explica hoy la Neurociencia – en concreto la neurobiología – como una liberación de hormonas por parte del cerebro que, de alguna manera, anestesian y paralizan- dejan helada- a la víctima. (Como recoge el artículo de A. Saviana en la revista Marianne del 28 de Abril y el de  A. Breteau en la misma revista del 27 de Abril).

En Francia, dada la importancia de entender  este fenómeno para  poder comprender a las víctimas de violación e interpretar adecuadamente sus declaraciones, se celebran desde el año 2013 unos seminarios de 15 días sobre este tema, en la  Escuela Nacional de la Magistratura (ENM). Esto permite a los jueces que han asistido a los mismos interpretar y juzgar con mayor conocimiento de causa  a las mujeres  víctimas de violación. En 5 años han pasado por estos seminarios  la octava parte del cuerpo de magistrados y algunos de los que no han pasado por ellos, parecen haberlo lamentado a la hora de tomar declaración a mujeres violadas.

Por su parte, un psicólogo del Dto. de Psiquiatría de la  Harvard Medical School,  J.W.Hooper, (por cierto muy oportunamente citado por  P. Botín en un twit),  ha abordado más en profundidad este proceso de sideración en este artículo del Washington Post  explicando la existencia de unos circuitos cerebrales del miedo  y el papel de determinadas estructuras cerebrales – la amígdala y el córtex prefrontal- que se ven directamente afectadas en casos traumáticos, no solo de violación, pero obviamente también en estos. Este artículo surgió al parecer debido a la necesidad de interpretar las declaraciones a veces asistemáticas, inconsistentes, aparentemente erráticas  por parte de individuos que habían sufrido   violaciones en los colleges y campus.

Dicho artículo, en el marco de la neurobiología del trauma, es enormemente explicativo de lo que puede suceder a una persona en situaciones muy traumáticas: violaciones, guerras, etc., y dicho autor ha formado en este tema entre otros profesionales  a numerosos jueces.

Como se puede ver no todas las personas,  tienen idénticas reacciones ante episodios de violación, y, en general, traumáticos, y aunque la evolución haya determinado básicamente conductas bien de  huída o bien de lucha ante un peligro inminente, no tienen por qué darse exclusivamente estos dos tipos de respuestas.

Pero ello nos haría entrar en la Psicología de la Personalidad y de las diferencias individuales.

 

11 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    El caso es que cuanta más gente lee el voto discrepante, más negra se ve la cuestión y lo que se ve cada vez más claro es que, en este asunto, hay mucho pescador a río revuelto. También se ve que se extiende por toda Europa un grave silencio oficial –y de los Activistas de Género– sobre las Violaciones en Grupo cuando son cometidas –a miles y casi ya ritualmente- por culturas protegidas por determinados lobbies.

    Estos mostrencos autóctonos de la manada de Pamplona, llevan mucho tiempo entre rejas, toda la Instrucción, mientras por Alicante están al menos una docena de imputados en libertad con cargos. Perdón, uno de ellos en prisión provisional porque estaba cogiendo un avión a Argel.

    Estoy con la profesora en que el saber no ocupa lugar, pero no conozco ninguna profesión, en general, con más conocimiento directo del alma y el comportamiento humano que los jueces. Ni siquiera los psicólogos, mucho más focalizados en patologías y disfunciones y que en todo caso siempre están disponibles como expertos a disposición de jueces y partes.

    Que de repente se presione para “reeducarlos” suena muy fuerte y recuerda cosas que creíamos enterradas. ¿Reeducar a los jueces se ha convertido en Objetivo Estratégico? Cuidado, cuidado.

    Lo de “formar” y que lo haya de hacer un Grupo Determinado de Activistas es algo no solo preocupante sino grave en una sociedad que se pretende plural, libre y abierta.
    Y está pasando delante de nuestras narices en los colegios de nuestros hijos y nietos. También sucede en instituciones públicas ya sometidas.

    En este momento tenemos profesoras y profesores expedientados por sus ideas y la expresión de las mismas. Creo que debemos estar muy alerta y me explico porque ya tenemos “Ciencia Oficial” como le sucedió a Galileo. ¿Por qué este silencio ante hechos de tal gravedad?

    La invasión tumoral de la Ideología de Género sigue un sendero bien establecido.

    1. Identifica una causa socialmente reconocida como justa y se suma a ella alterando profundamente su naturaleza y adaptándola a la consecución de sus objetivos grupales. Por ejemplo el Feminismo de los años 60 y primeros 70 hoy irreconocible.
    Desde esa base se expande hacia cualquier grupo que asociado al sexo imaginado –fuente según dicha ideología de toda identidad– que sea capaz de ir corroyendo desde dentro la sociedad occidental destruyendo sus estructuras esenciales. (Wolf, Moore y Marcuse, 1965, explican las razones)

    2. Identifica, de acuerdo con el programa desarrollado por los anteriores sociólogos “disruptivos”, los correspondientes enemigos estratégicos y tácticos.
    En este caso estos enemigos son Tres. “La Maldita Trinidad”: el hombre blanco , la familia (“patriarcal” o “matriarcal” el caso es descabezar la familia y de este modo asegurar su muerte como institución eficaz) y el concepto de Nación (“cristianos”en los tres casos). Con lo anterior cito textualmente a una profesora reconocida activista de esta Ideología.

    3. Se erigen en exégetas e intérpretes exclusivos y excluyentes de la nueva Ideología y recaba fondos públicos para crear “Observatorios”.

    4. Desarrolla normas de cumplimiento social obligatorio para estar a salvo de sus ataques. Si es posible incluye dichas normas en los códigos penales y en las sanciones administrativas.

    5. Impone su Ideología como “Ciencia Oficial” y exige formar educativamente a todas las funciones del Estado (Policías, Asistentes sociales, ahora Jueces, etc.) Se constituye de esta forma una Dictadura Ideológica corrosiva. Su Ideología se convierte en “Ciencia” obligatoria exenta de Peer Review y obligatoria en las Aulas.

    6. Desarrolla una Alianza táctica con el Islam al que sus activistas defienden con la máxima energía.

    Este programa ha sido muy exitoso en todo Occidente, hay miles de Millones de Dólares tras él y es un Lobby muy poderoso, pero cuantas más vueltas le doy más claramente pienso que estamos ante una estrategia eficaz de destrucción social y de sustitución de la cultura occidental por otras culturas que se creen mucho más fáciles de dominar.

    Todo ello puntualmente vaticinado desde Toynbee y, curiosamente, Bertolt Brecht. El primero en los últimos años 30 y el segundo en los años 50. Quizás siguiendo las alarmas marcadas por el ruso Eugene Zamiatin en su obra de los años 20, “Nosotros”.

    Personalmente creo que esta batalla ya está perdida por la sociedad que, evidentemente, avanza hacia su extinción física.
    Pero una cosa es perder una batalla y otra perder la guerra.

    Saludos cordiales

  2. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Coincido plenamente con el análisis y preocupación de Manu Oquendo. Expreso mi parecer ciñéndome al caso concreto.

    Como padre, hijo, hermano de sendas mujeres, como ciudadano y como jurista, me he tomado mi tiempo para leerme la sentencia y el voto particular del caso de la manada y he de decir que no he encontrado ni en una ni en otro el más mínimo residuo, resabio, indicio o traza de prejuicios moralizantes, machismo (ni macro ni micro), heteropatriarcado, mojigatería, catolicismo carpetovetónico y/o tramontano ni nada de aquello con lo que se ha excitado a las masas por parte de algunos intelectuales y políticos.

    Vayan por delante dos cosas.

    La primera es que los de la manada son gentuza impresentable, con otros procedimientos abiertos, merecedores de un gran reproche social por sus conductas y de mi más absoluto desprecio personal, al punto de que si la afectada hubiera sido cualquiera de mis próxim@s, mi reacción habría sido imprevisible.

    La segunda es que muchos de sus comportamientos, maneras y hábitos no sólo no son merecedores de reproche penal, sino que desde distintas instancias políticas y sociales son incluso jaleados como un signo de liberación de las conductas sexuales de atavismos propios de otros tiempos. Que bien está combatirlos, pero sin perder la perspectiva de que los medios y argumentos utilizados están causando la desprotección de los más débiles, en especial cuando los agresores responden a “determinados perfiles”.

    De ahí la importancia de una regulación moderna, en sintonía con el sentir general y técnicamente acertada de los delitos contra la libertad sexual que en todo tiempo y lugar son, junto con los delitos contra la vida e integridad física, los que generan más alarma social. Pero este sentir general no es precisamente el que se quiere imponer por la vía de la dictadura de género.

    Dicho esto, no aprecio ni en la sentencia (dictada por una mujer y un hombre) ni en el voto particular ningún problema en relación con los tipos penales. Su redacción en el Código Penal de la democracia de 1995 (ministro de justicia el Juez penalista, paladín de Jueces por la Democracia, Juan Alberto Belloch) es clara y técnicamente correcta al decir de los expertos. La pena que se ha aplicado a los declarados culpables ha sido elevada, 9 años de prisión a cada uno de ellos. Un homicidio doloso en los que no medien circunstancias agravantes de la responsabilidad criminal puede implicar una condena de 10 años de prisión. Las penas para los distintos tipos de agresión y abuso sexual son “secantes”, para la agresión son de seis años en adelante y para el abuso, de tres a diez. De modo que un abuso en circunstancias graves puede ser penado con mayor dureza que una agresión.

    El catedrático de Derecho Penal Francisco Muñoz Conde ha presentado este martes su dimisión como vocal de la comisión de codificación que asesora al Ministerio de Justicia para la reforma de los delitos sexuales según han informado fuentes judiciales. Para Muñoz Conde, la convocatoria de esta comisión recuerda al “sano sentimiento del pueblo” introducido en el Código Penal alemán durante los años de nazismo.
    http://www.publico.es/politica/catedratico-comision-revisara-codigo-penal-reforma-delitos-sexuales-recuerza-nazismo.html

    Sólo dos catedráticas aceptan formar parte de la comisión del Ministerio de Justicia:
    https://politica.elpais.com/politica/2018/05/08/actualidad/1525780024_078564.html

    De una carta abierta de tres “juezas” a la víctima de la manada:
    “La reacción de la gente ha incomodado a una buena parte de quienes cada día hemos de sentenciar, pero es a partir de esa reacción de las mujeres y de los movimientos feministas, desde donde debemos analizar con sosiego si hemos de cambiar este sistema penal androcéntrico y con graves sesgos sexistas, y sobre todo, qué es lo que hemos de cambiar.”
    http://www.vientosur.info/spip.php?article13782

    Volviendo al caso de la manada, el voto particular es particularmente ilustrativo, con una apología imprescindible de los principios de presunción de inocencia y pro reo en el proceso penal. El examen y valoración de la prueba es detalladísimo y el magistrado concede una especialísima importancia a la declaración testifical de la denunciante, a la que insiste una y otra vez, debe concederse una preponderancia privilegiada y esencial.

    Pero lo que ocurre en este caso es que su testimonio se ha demostrado inconsistente en las distintas fases de la denuncia, instrucción y plenario e incompatible con otras pruebas practicadas. El magistrado denuncia que sistemáticamente fueron rechazadas sin suficiente argumentación por la sentencia mayoritaria todas las pruebas practicadas a instancia de las defensas, mientras que se atribuyó importancia indebida a las de las acusaciones, tanto en lo relativo a las testificales de los agentes policiales como las periciales de los distintos intervinientes en el proceso.

    En definitiva, se ha tomado como excusa una sentencia (condenatoria, no se olvide) y un voto particular que nadie se leyó, para tratar de imponer, parece que con éxito, una redefinición de los tipos penales, tomando como excusa “un derecho penal androcéntrico” o una presunta e inexistente protección de la víctima por ser mujer (se han tomado todas las precauciones necesarias para evitar la filtración de su identidad e imagen, aunque un fallo de seguridad del Gobierno progresista de Navarra permitió que se hicieran públicos sus datos, motivo por el cual se ha solicitado el cierre de una conocida página web).

    Pero el caso debatido en el proceso, la Sala tenía que resolver antes de determinar si hubo o no intimidación, si la denunciante era o no víctima, es decir si las relaciones sexuales acreditadas fueron o no consentidas.

    Cosa que uno puede tener muy clara (que no lo hubo) dando por probados los hechos tal y como los presentan los medios de comunicación. Pero tras la lectura de sentencia y voto particular, uno no puede concluir sino que se ha montado un castillo de naipes sobre unos hechos probados que nada tienen que ver con lo que se ha presentado a los medios.

    Si peligroso me parece sustituir jueces profesionales por jurados populares autoproclamados en los únicos y verdaderos portadores de una voluntad popular que en muchos casos se limitará a una sesgada voluntad de linchamiento convenientemente atizada, no menos me lo parece introducir de forma sibilina y torticera -diciendo que no se hace o no diciendo que se hace- una inversión de la presunción de inocencia favoreciendo a la víctima de determinados delitos frente a los presuntos victimarios sobre la infumable base argumental y fáctica de una “mayor facilidad probatoria”. ¿Cómo podría demostrarse más fácilmente que hubo consentimiento a que no lo hubo?

    A todo esto, el asesino de Anabel Segura en libertad firmando unos poderes en una notaría. A esta no la debieron matar por ser mujer.

  3. Claro de Luna (Beethoven)
    Claro de Luna (Beethoven) Dice:

    No hace falta «reeducación» alguna de los jueces en esta materia. Ellos han tenido acceso a las pruebas y conocen el Derecho. Eso es un eufemismo para no decir con rotundidad lo mismo que ha dicho Catalá. Es decirlo también con él, pero en lenguaje más diplomático, de medio hombre: «si tuviesen formación en la materia, otro habría sido el fallo, y no habría voto particular». Los que hacen como que nos gobiernan están pretendiendo crear una jurisdicción especial por razón de lo munhé. Erigidos desde hace años los Juzgados de Violencia sobre la cosa, donde sólo hay feministas, naturalmente (por su interés en la materia), ahora van también a por el Derecho sustantivo, penal en este caso. Y a por el control de los jueces cuando se les presenten casos de este tipo.

    En el fondo, detrás de toda esta algarabía, están los partidos políticos: quieren destinar aún más dinero público a la lucha contra la violencia de «género» (sic). Charito, Puri y Yoli, clientas de lujo de los partidos políticos, sus comisarias, miembras de su Mutawa, pacerán tan ricamente en los Emakundes locales que han salido como setas por toda la geografía nacional.

    Estos indeseables, la sedicente ‘manada’, son, en realidad, unos presos políticos: de lo políticamente correcto, envoltorio del robo de partida presupuestarias enteras destinadas a lo munhé. En la sentencia puede leerse cómo la chica, claramente responde con un «sí» a la caballerosa pregunta «¿Te la meto?» de uno de los del ominoso clan. Hace movimientos masturbatorios en el pene de dos de ellos. El psiquiatra que hace de perito niega que se encuentre en situación de bloqueo. Miente, ante la policía y en la fase de instrucción, acerca de cómo entra en el portal: a rastras y a empujones, con la boca tapada, inicialmente; por su propio pie, creyendo ir a fumar porros, cuando, en la fase de juicio, se aportan unas grabaciones donde se les ve caminando amigablemente.

    La chica, por cierto, y aunque esté mal visto, es tan zafia como ellos. Por eso se encontraron: Dios los cría y ellos se juntan. Quería mambo, y lo tuvo. Le robaron el móvil, le llamaron «gordita» y se rieron de ella. Ella se preocupaba inicialmente sólo por el móvil. Charito, Puri y Yoli, vividoras de las estadísticas de lo munhé, la convencen de que tiene que denunciar, que hay que añadir otra cifra para que salgan buenos datos y tener más presupuestos el año que viene. La chica accede a fin de sacarse unos eurillos.

    No sean cobardes en esto. Cinco jóvenes están en la cárcel. Y ustedes están hablando sobre educar a los jueces, y sobre tecnicismos del derecho, que bien sirven de subterfugio, de escudo para no decir realmente nada profundo. Los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales están bien regulados. Refundirlos es un disparate, porque se punirían con la misma pena conductas que merecen distinto reproche. Como en la sustracción de bienes, no es lo mismo hacerlo con violencia que sin ella, de ahí la distinción entre el robo y el hurto. La distinción entre intimidación y prevalimiento, del que la jurisprudencia del TS dice que es una forma de la intimidación, es lo único que lo justifica.

    Y miren a ese canario en la mina, Suecia, para ver por dónde van los tiros: quieren que sea el acusado de un delito sexual el que pruebe que sí hubo consentimiento (https://www.elespanol.com/mundo/europa/20171221/nueva-violaciones-sueca-quiere-acusado-demuestre-consentimiento/271223011_0.html). Invirtiendo la carga de la prueba: el que afirma que hubo conducta delictiva, que lo pruebe. Ya viene. No se hagan los tontos y finjan que no lo saben.

    Pero absolver a estos tiparrajos, inmorales, asquerosos pero no unos delincuentes, equivaldría a condenar todo el tingado del dichoso jenaro. Muchas y muchos (¿muches?) viven del momio. Nuestros partiditos tendrían que inventar otro espantajo para robar y distraer, y es más cómo que estos cinco vayan a la cárcel. Espero que esto aún se pueda publicar.

    Los felicito por su maravilloso blog.

  4. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    “Es imperdonable que, cuando las garras de una previsible desgracia te atrape, te encuentre ocupado en temas triviales”
    Hace unos días el 2 de mayo en “la contra” de La Vanguardia Enrico Letta , ex primer ministro italiano , decano de la Paris School of International Affaire , hace un repaso de sus preocupaciones exponiendo una serie de ideas que demuestran lo lejos que están de la atención de nuestros medios y a las que quería dedicar un artículo completándolas con las nuestras, que son algunas más. Entre otras, está una que coincide con lo que manifiesta Manu Oquendo. Una de sus inquietudes es la de que en Italia la inmigración decide el voto..Porque somos uno de los tres países europeos que más la sufren: Italia y Grecia , como puertos de entrada y Alemania, donde también la inmigración decide las elecciones, como destino final….¿ Por qué en España no es el problema? Porque la mayoría de sus inmigrantes, ya hablan español y fáciles de integrar. Los nuestros son en su mayor parte africanos y llegan en masa: más de 100.000 al año. Ese enorme desafío se suma a los demás.”
    El tema clave para su futuro es si las sociedades occidentales están generando votantes suficientes para aguantar su sistema político y económico y con ello, el estado de bienestar , sus libertades y su manera de vivir. Donde se produzca el cambio, sus habitantes no tardarán de comprobar si los que lo propiciaron eran progresistas o reaccionarios.

  5. Martin
    Martin Dice:

    Estoy de acuerdo con el artículo. Pero es sin duda muy complejo; la importancia de las palabras y términos son fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro derecho.
    Como ejemplo de vulgarización del lenguaje jurídico tenemos las leyes promulgadas en la última década, ante las cuales tenemos que esperar a que se pronuncie el Supremo acerca de ellas para saber interpretarlas correctamente.
    Dónde deben ser más “cuidadosas sus señorías” ¿en los “obiter dicta” en la “ratio decidendi”?
    En mi opinión se debe explicar a la sociedad no modificar nuestro ordenamiento..
    Además y aunque no este directamente relacionado con el artículo también se deben explicar los motivos criminológicos por los que un delito de índole sexual no debe estar más penado que un homicidio “invitando” al autor a decidir por el homicidio. al ser más beneficioso penológicamente.
    La ideología de género está muy bien, es muy defendible…pero…

  6. Cvm Privilegio
    Cvm Privilegio Dice:

    Estimada sra. Peralta, no entiendo muy bien lo que quiere decir su artículo. ¿Que los juzgadores deben ser expertos psicólogos o, aún más, neurocientíficos? No sé… Unos cursillos pueden instruirlos en “ideología de género”, que al fin y al cabo es cosa que se puede dominar con un par de horas de Tuiter; pero hacerlos expertos neuropsicólogos me parece cosa más complicada.

    Además, ¿qué sería entonces, sra. Peralta, de sus colegas de usted, a quienes ahora se llama como peritos? ¿No resultarían innecesarios? Caramba, que poca solidaridad.

    Curiosamente, el único perito psiquiatra que en el caso que origina esta entrada tuvo acceso al material probatorio no apreció estado de choque en la víctima. Quizás no había cursado los cursillos adecuados.

    Y, ya que estamos en ello, hubiera sido interesante que usted nos diera su opinión sobre los cientos de colegas que han manifestado un juicio diagnóstico (en un bien publicitado comunicado) sin haber oído los testimonios del juicio oral y sin haber visionado el material grabado. ¿Es esto deontológicamente aceptable en el mundo de la psicología?

  7. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    “Muchos medios demostraron mas diligencia enviando periodistas para relatar las desgracias de la crisis, que en utilizar expertos que la avisaran”
    “Hay que ser comprensivo con los tertulianos, fijaos que siempre son los mismos aunque las cuestiones sean diversas. Su puesto de trabajo depende de que contesten al tema de actualidad aunque no tengan ni idea, pero hay otro problema, que como están todo el día hablando no tienen tiempo ni para leer, ni para pensar”

    De Enrico Letta , me parecen acertadas sus palabras de la “política espectáculo”
    …Mantener la separación actual entre el discurso político y la realidad. Esta política populista y simplificadora de gesticulación sin gestión es una locura acelerada por la digitalización. Cuando quieres analizar un asunto, ya no interesa. Se habla sólo de otro. Y todos nos dividen.
    Y años después se sufren los efectos..Cuando nadie se acuerda ya de las causas que no se analizaron..
    Pero mucha gente, cada vez más, empieza a denunciar ese discurso populista acelerado y reductor a amigos o enemigos. Un número creciente de europeos está cansado de agitación digital y quieren un debate serio y profundo de las cuestiones públicas.
    La frivolidad de la política espectáculo pasará factura: Italia ha perdido prosperidad por esa política inestable sin gestión sólida …
    Para muchos medios ( ejm las tvs.) la política es parte del espectáculo como los concursos de baile o de cocina. Se han convertido en instrumentos de diversión, no de información. Si les interesara el que sus seguidores tuvieran una visión correcta de los problemas no utilizarían a los tertulianos sino otro formato con gente diferente y competente para cada tema. Pero esto produciría aburrimiento y un sentimiento de ignorancia entre los televidentes , que no tienen con los tertulianos y las audiencias se reducirían.
    Si fueran medios de información los ciudadanos hubieran tenido un conocimiento real de la crisis, de la corrupción, de los costes de la independencia de Cataluña….

  8. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Comparto con la autora del artículo su preocupación por el lenguaje jurídico y su posible interpretación en uno u otro sentido (se dice de los abogados que son capaces de defender un asunto tanto en un sentido como en el contrario, todo es cuestión de quien paga los honorarios). La habilidad procesal (retorcimientos jurídicos) tiene mucho que ver con la “tutela judicial efectiva” de la C.E. No digamos cuando los “fundamentos de derecho” se basan en el “marasmo” de normas, tipificaciones, jurisprudencias, etc.
    El oficio de juez no es envidiable y por eso se limitan a aplicar lo legislado, aunque sepan muchas veces que no están aplicando justicia, como si nuestras vidas tuvieran que ajustarse cada día a lo que han “previsto” los legisladores y tuviésemos que sopesar -por si estamos incumpliendo- cada paso que damos, cada acto que hacemos, cada palabra que pronunciamos…… Mejor que vengan los robots programados con arreglo a una codificación, que parece ser el camino. Nosotros estamos ya medio robotizados por la influencia tecnológica, pero aún queda quien se resiste al pensamiento único y quiere ser sólo persona y libre.
    No estoy de acuerdo con que un “cursillo” más o menos efímero, pueda influir en una mejor Justicia. Sí estoy de acuerdo en que ser juez no es sólo cuestión de “oposición” (que también) pero es mucho más importante su sabiduría humana que todo el entramado legal aplicable.
    En cuanto a esta sentencia mediática que impide conocer otros muchos (por desgracia) casos a lo largo y ancho de nuestra geografía, ya hay suficiente debate y ruido para insistir. Pero nadie parece que va denunciar los orígenes de todo ello en una sociedad manipulada y adoctrinada en una supuesta “liberación sexual”, en la violencia audiovisual y en los “modelos” prefabricados en los platós y estudios que no son nada inocentes. Manu tiene mucha razón y sabe mucho del tema.
    Un saludo.

  9. Javier Serra
    Javier Serra Dice:

    He leído primero los comentarios y luego el artículo. Cuando he llegado a este, casi me esperaba encontrar una propuesta de reeducación del Juez a lo Podemos, una especie de lavado de cerebro para que aplique un visión sesgada de las cosas, teñida de ideología más o menos radical. Pero el artículo no hace nada de eso, ni de lejos. Lo que veo en él es a una persona profana en Derecho que se pregunta cómo definimos los juristas los conceptos jurídicos y, por si no lo hiciéramos así, propone que lo hagamos aprovechando los avances de las ciencias. Evidentemente tiene razón. No hay otra forma correcta de interpretar los conceptos, ni en Derecho ni en ninguna otra disciplina. Los conceptos se construyen alrededor de dos polos: el “input” (ciertos hechos de la realidad) y el “output” (el objetivo, en este caso de política criminal, que persigue la norma y que es lo que sirve para discernir y agrupar los hechos, metiéndolos en el tipo cuando eso es funcional y sacándolos cuando no). En este caso, donde como bien dice el artículo se trata de trazar la línea entre prevalimiento (que conlleva pena de abuso) e intimidación (que comporta la de agresión), me parece muy reveladora la aportación científica que ayuda a entender el input (las chicas no pelean ante este tipo de agresiones porque se quedan neurológicamente heladas) y la sugerencia de que el output que se persigue (combatir más fuerte, castigando como agresión, la modalidad de ataque más reprochable contra la libertad sexual) reclamaba ese castigo más grave. Cuestión distinta es si esto vale de lege lata o solo de lege ferenda. Yo lo ando pensando, pero (con permiso de mi hija) no lo tengo claro. En contra: respeto del principio de tipicidad y la prohibición de la analogía in malam partem, que llevarían a entender la intimidación en sentido restrictivo como hace la sentencia = amenaza de un mal. A favor: no me gustan las interpretaciones del principio de tipicidad que exageran el valor seguridad jurídica, al estilo de la penosa del TEDH sobre el caso Parrot; también en el ámbito penal hay que permitir que el Juez -como asimismo sugiere el artículo- haga una pizca de política criminal, siempre que no violente el texto de la Ley, para salvaguardar el bien jurídico protegido, y quien delinque se arriesga a eso, no debería poder utilizar la jurisprudencia anterior como patente de corso para matar a dos tres personas más (Parrot) o para agredir sexualmente (Manada).

  10. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hablando del Contexto.

    Hace 10 años, en el 2008, había unas 1950 mujeres y unos 2300 hombres en la judicatura. Desde entonces las nuevas promociones tienen una gran mayoría de mujeres –entre el 60% y el 70% de los nuevos jueces son chicas.
    Es decir, en los Juzgados ya hace tiempo que las mujeres son mayoría. En 10 años más los órganos jurisdiccionales superiores reflejarán esta situación.

    Esto es una buena noticia para todos y una mala noticia para los Ideólogos de Género porque ya deben explicar por qué hay que reeducar a las juezas para poder entender el comportamiento y la psicología femenina. ¿No es sorprendente que los mismos Ideólogos e Ideólogas que niegan las diferencias “naturales” sostengan que la bioquímica biológica es fruto de la “socialización a la que hemos sido sometidos”?
    El caso es que por lo visto las mujeres se les resisten mucho más que los hombres y son mujeres valientes las que están comenzando a descubrir a estos personajes tantas veces camuflados y tan al abrigo del Presupuesto.

    Recordemos que se impide la toma y difusión de datos oficiales– por ejemplo, los hombres muertos por sus parejas o el porcentaje de niños muertos a manos de sus madres– y a exigir a los medios que en sus Manuales de Estilo dicten los términos y las formas de “diagnosticar” los homicidios según su autor sea hombre o mujer.

    Por ejemplo, “Decálogo de recomendaciones a los Medios de Comunicación para el tratamiento de la violencia contra las mujeres”. (Instituto Andaluz de la Mujer)
    Extracto.
    “Es importante presentar cada agresión no como un caso aislado sino como parte de la violencia generalizada contra las mujeres”.
    O este del Decálogo “Deontológico” –¿deontológico?– sobre el tratamiento de la Violencia de Género de un Diario importante:
    “Usaremos los términos Violencia de género o machista o sexista contra las mujeres…rechazaremos las expresiones “Violencia doméstica, familiar o de pareja”.
    “Nunca recogeremos opiniones positivas sobre el agresor o la pareja”.

    ¿Qué prensa es esta? ¿Para quién trabaja?

    Recordemos que mientras el Ministerio de Interior se atrevía a publicar datos asépticos, entre 1997 y 2006, en España morían a manos de sus parejas 42 hombres al año. Desde entonces y durante cinco o seis años solo hay cifras del CGPJ con una asombrosa disminución a una media de 26.
    A partir de 2012 dejan de hacer seguimiento y ya no hay, oficialmente, muertes de hombres a manos de mujeres.

    ¿Quién tiene que ser reeducado? ¿Se puede mantener una sociedad con este nivel de falsificación interesada de la realidad? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Qué mente sana se dedicaría a tal manipulación y engaño?

    Por cierto, a manos de sus madres muere el 66% de los niños muertos en el hogar. Otro dato que se oculta y se trata como un “derangement” y con benevolencia que se impide ante las locuras masculinas. El Sambenito cae a plomo sobre los hombros del varón. Como el 70% de los 11 suicidios diarios de cuyas circunstancias nadie habla.

    Por lo tanto si esta injusticia estructural es el “Contexto” que tan acertadamente nos recuerda Dña. Herminia como forma de “desambiguación”…. ¿Qué debemos pensar de la nada ambigua recomendación de que se someta a los jueces a cursillos de 15 días, como en Francia, sobre la forma correcta de interpretar la bioquímica aleatoria del miedo, la prudencia, la prevención y la conducta gregaria que da origen a los comportamientos del Test de Asch. Y todo ello, como reivindica esta ideología……….por sus propios especialistas doctrinales con sello de homologación.

    Estoy muy de acuerdo con la Profesora en que debemos estudiar más Psicología.
    Una recomendación: en vez de lanzarse de golpe en brazos del Conductismo y de la Antropología Mecanicista que desde los 90 han re-capturado la profesión por segunda vez en la historia, trabájenlo desde el principio y den una oportunidad a la Introspección y al Espíritu. No olviden a Adler, Jung o Maslow y recuerden que ya hace ¡100 años! que la Física sabe que por debajo de 10 elevado a -30, la masa y la materia dejan de existir. Algo que las Ciencias Sociales sostenidas por el Poder todavía se niegan a reconocer y es lo que las hacer seguir obsesionadas por lo biológico.

    Un saludo cordial.

    PS. Por cierto, para ver la enorme influencia del Instinto Gregario en el Comportamiento Humano recuperen a Wilfred Trotter, amigo y coetáneo de Freud. ” Instincts of the Herd in Peace and War”, 2016. Citado por Freud al hablar de este asunto.

    • Herminia Peraita
      Herminia Peraita Dice:

      Una vez que se han calmado las iras de algunos de los participantes y comentaristas en “La importancia de las ciencias de la conducta en la función de los jueces…”, trataré de puntualizar algunos de los malentendidos habidos en las personas que han reaccionado – con bastante vehemencia- a mi post. El mejor ejemplo de la ambigüedad del lenguaje ha quedado reflejada en algunos de estos comentarios que han absolutamente malinterpretado mi aportación al post de Rodrigo Tena, a pesar de haber sido redactado con toda claridad, de manera totalmente independiente, sin tener detrás ni a partidos políticos, ni a grupos feministas, ni ideologías de género, ni Observatorios, como parece ser el temor del Sr. Oquendo, de Claro de Luna y de algún otro, cuyos post me han parecido lleno de sesgos de todo tipo, por decirlo suave, cuando no absolutamente desaforados.

      El núcleo de mi argumentación giraba en torno a dos ejes: 1. La ambigüedad del lenguaje a todos sus niveles y, desde luego, a nivel léxico-semántico, y por tanto los problemas que yo, como lega en la materia (judicial), veía que podrían haberse generado al aplicar literalmente determinados términos del CP. (hecho que parecen avalar con sus comentarios Martin y O’Farrill) y 2. La necesidad actual de reciclarse y estar al día los jueces, en algunos aspectos de las Ciencias de la conducta y Neurociencias al tener que abordar y juzgar asuntos tan delicados como las violaciones, como pasa en otros países.

      Pero este hecho se debe hacer extensivo hoy día a la mayoría de profesionales y respecto a muchos campos del conocimiento, que cambian a velocidad de vértigo sobre todo en determinadas áreas (aunque no pensé que habría de explicitarse, sino que los lectores avezados harían esta inferencia). Es lo que se llama vulgarmente formación continua, formación a lo largo de la vida, formación permanente, etc. temática que está en todas partes y nadie se rasga las vestiduras por ello. Es más, lo que hoy día no se soporta, conceptualmente hablando, es que el hecho de acabar una carrera a los 23 años y ganar una oposición a los 26/30, implique no actualizarse ya de por vida. Y la interdisciplinariedad ha venido para quedarse.

      No he hablado por tanto de reeducación, y menos entrecomillada, ni de ideología de género, ni de que los juzgadores tengan que ser expertos psicólogos, ni de conductismo…..

      Gracias Sr. Serra, por haberme entendido perfectamente.

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