¿Debe pedir perdón el abogado de la Manada?

Hay discursos ciertamente peligrosos, que a base de repetirse constantemente en los medios de comunicación y las redes sociales, pueden terminar instalándose en el imaginario popular. Me refiero a la reciente oleada de ataques al Poder Judicial y el cuestionamiento constante de algunos de los principios básicos sobre los que se asienta el Estado de Derecho. Hemos tenido que escuchar atónitos cómo un (ex) Ministro de Justicia señalaba públicamente a un juez (ver aquí), o como la Portavoz del nuevo Gobierno insinuaba recientemente que el Gobierno podría personarse como parte en defensa de las víctimas, dando a entender que la Fiscalía no estaría cumpliendo el papel que le atribuye la Constitución (ver aquí).

Pero la tormenta de populismo no se detiene en los ataques al Poder Judicial o al Ministerio Fiscal. Ahora, los opinadores que llevan meses hablando de jueces machistas y justicia patriarcal, parecen haber puesto en el punto de mira a al letrado encargado de la defensa de algunos de los imputados en el caso de la Manada. La semana pasada, a propósito de la publicación del auto de la Audiencia Provincial de Navarra, un tertuliano se preguntaba si el abogado pediría perdón en el caso de que la condena de sus clientes fuese finalmente confirmada en vía de recurso. Definitivamente, ha llegado el turno de los abogados.

Sin duda, ésta es una cuestión que afecta de manera muy especial a la salud del sistema democrático. El derecho de todo imputado a la defensa letrada es una garantía indispensable para evitar la arbitrariedad en la toma de decisiones y el poder ilimitado y despótico del Estado. Así lo reconocen todos los textos internacionales suscritos tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, como el artículo 6.3 c) del Convenio Europeo de Derechos Humanos de 4 de noviembre de 1950, cuando dispone que todo acusado tiene, como mínimo, el derecho a “defenderse por sí mismo o a ser asistido por un defensor de su elección y, si no tiene medios para pagarlo, poder ser asistido gratuitamente por un Abogado de oficio, cuando los intereses de la justicia lo exijan”. También, en un sentido muy parecido, se reconoce el derecho a asistencia letrada a toda persona acusada de un delito en el artículo 14.3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 19 diciembre de 1966.

Nuestra Constitución reconoce a todos los ciudadanos un conjunto de derechos que forman parte del corazón mismo del estado liberal: “a la defensa y a la asistencia de letrado, a ser informados de la acusación formulada contra ellos, a un proceso público sin dilaciones indebidas y con todas las garantías, a utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa, a no declarar contra sí mismos, a no confesarse culpables y a la presunción de inocencia” (art. 24.1 CE). El derecho de defensa aparece igualmente reconocido como un derecho fundamental del detenido (art. 17 CE), en una fase previa a la inicialización del proceso penal.

La jurisprudencia de la Sala Segunda del Tribunal Supremo también ha hecho hincapié, en numerosas ocasiones, en la “especial relevancia” que tiene “el sagrado derecho de defensa” en el proceso penal (SSTS 821/2016, de 2 de noviembre, 79/2012, de 9 de febrero y 263/2013, de 3 de abril). Y el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha señalado que “el respeto del derecho de defensa en todo procedimiento que pueda dar lugar a sanciones, en particular a multas o a multas coercitivas, constituye un principio fundamental del Derecho de la Unión” (STJUE de 14 de septiembre de 2010, caso Azko y Akcros).

El papel del abogado es imprescindible para que todos esos derechos puedan materializarse y tomar forma. Sin abogado, no puede haber garantías procesales; sin abogado, no puede haber contradicción; sin abogado, no puede haber derecho de defensa ni práctica de pruebas; sin abogado, no hay, en definitiva, presunción de inocencia. La pretensión legítima del Estado en cuanto a la persecución y sanción de las conductas delictivas solo debe ser satisfecha dentro de los límites impuestos al ejercicio del poder por los derechos que corresponden a los ciudadanos en un Estado de Derecho.

Ahora que está tan de moda decir que los operadores jurídicos (especialmente jueces y fiscales) necesitan formarse en “perspectiva de género” o, incluso, como apuntaba la Ministra de Justicia, que son necesarias “reformas mentales” (ver aquí) –expresión ésta cuando menos inquietante-, quizás no estaría de más que algunos opinadores (incluidos políticos y representantes públicos) recibiesen una formación mínima en Derecho. Quizás así podrían evitarse afirmaciones tan imprudentes como que “la libertad de la manada es un insulto a la mujeres” o que “la justicia es una mierda” (ver aquí). Aunque quizás no sea tanto un problema de falta de formación, si tenemos en cuenta, por ejemplo, el desahogo en las redes sociales de la Alcaldesa de Madrid (jueza con una dilatada experiencia en la jurisdicción penal), señalando que “es incomprensible que se desoiga la crítica social generalizada” (ver aquí).

Quizás convendría hacer pedagogía y explicarle a los ciudadanos las ventajas del principio acusatorio, frente a un sistema inquisitorial, en el que el juez que instruye la causa (y juzga) forma parte activa del proceso o, lo que es lo mismo, toma partido (esto ya lo hemos vivido y no hace tanto tiempo). O por qué es preferible un sistema garantista –en el que el imputado es “presuntamente inocente” y no “presuntamente culpable”, hasta que recae sentencia firme- en el que decide un juez, independiente y predeterminado por la Ley, a la justicia de la turba, donde las decisiones sobre la libertad y las haciendas se toman al albur del parecer de la masa enfervorecida.

Sin perjuicio de todo lo anterior, defiendo que cada cual siga diciendo y opinando lo que estime pertinente, como no podría ser de otra forma en un Estado que debe respetar la libertad de expresión de todos los ciudadanos (art. 20 CE). Con esto quiero decir que, del mismo modo que algunos seguirán hablando de jueces machistas o de la legitimidad del sentir popular, algunos estaremos atentos y pendientes, preparados para denunciar los riesgos que implican ciertos mensajes desairados, que apelan más a las vísceras que a la razón.

Por último, respondiendo a la pregunta que planteaba en el título del post: no, el abogado de la Manada no tiene (ni tendrá) que pedir perdón, pase lo que pase finalmente con la condena de sus clientes, sea revocada o confirmada. Más al contrario, puede sentirse orgulloso de haber hecho bien su trabajo y de haber sido depositario y custodio del sacrosanto derecho fundamental a la presunción de inocencia. Sin duda, con total independencia de que sus clientes sean finalmente condenados o absueltos, mi compañero podrá caminar con la cabeza alta, sabedor de la importancia de su oficio para la conquista de una verdadera Justicia.

19 comentarios
  1. Yolanda Merino
    Yolanda Merino Dice:

    Discrepo. Una cosa es la defensa ante los Tribunales,que tambien requiere de los abogados una previa ponderacion de circustancias para tomar las decisiones adecuadas. Y otra el uso y abuso de los medios de comunicacion por el compañero. Esta actitud es extraña al foro y no me parece propia de un defensor en un asunto tan delicado. Me he sentido ofendida como persona y como letrada y si , creo que debe hacer una profunda reflexion el compañero sobre las consecuencias de su publica defensa en los medios de actos contra una adolescente por sus clientes en grupo.

    • MFB
      MFB Dice:

      Estimada Yolanda: salvo error por mi parte, el compañero ha defendido públicamente la tesis que sostiene intramuros del proceso, es decir, que sus clientes mantuvieron relaciones sexuales consentidas con la denunciante y que, por tanto, no hay delito. Esta posición, que nos puede gustar más o menos, es perfectamente legítima en el marco del derecho de defensa y creo que nadie debería sentirse ofendido por el hecho de que el abogado de la defensa la sostenga. En cuanto a los “actos contra una adolescente” a los que te refieres, dado que el asunto está sub iudice (todavía sin sentencia firme), habrá que esperar.

  2. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    Lo novedoso es que ahora el Abogado no es sólo defensor jurídico de los acusados ante los tribunales, sino también portavoz/representante/trasunto de éstos ante los inquisitoriales medios de comunicación.

    El Abogado , más que asistente jurídico, es la encarnación social y mediática del cliente-acusado.

    Esta identificación – intra y extramuros de los tribunales – entre abogado y clientes, no creo para nada que sea sana.

    • O'farrill
      O'farrill Dice:

      Cuando lo mediático o el “estrellato” interviene en lo que debe ser un simple trabajo profesional, estamos pervirtiendo el sentido del Derecho y el deber de defensa del justiciable. Dicho esto debemos preguntarnos: ¿realmente todos los profesionales del derecho actúan en defensa del mismo o tienen mucho que ver los honorarios profesionales o la popularidad mediática del caso? Al fin y al cabo somos humanos y estamos sometidos a las mismas “tentaciones”. Un saludo.

    • MFB
      MFB Dice:

      Gracias por tu comentario, Lucía. No sé hasta qué punto las intervenciones del abogado ante los medios han sido más o menos acertadas desde un punto de vista comunicativo. Hasta donde yo conozco, no he visto tanto una identificación entre abogado y clientes, sino más bien la defensa por parte del primero de una tesis (la inocencia de sus clientes) que ha explicado tanto dentro del proceso como extramuros. Luego lo de aparecer más o menos, es una cuestión de gustos. Yo particularmente aprecio más la discreción.

    • Mlanuza
      Mlanuza Dice:

      Completamente de acuerdo. Nosotros siempre hemos mantenido la distancia deontologica con el cliente. es más, me parece totalmente imprescindible.
      Otra cosa, ya lo siento, pero siembra la duda de la buena fe de las intenciones.

  3. Miguel1960
    Miguel1960 Dice:

    La aparición del compañero en los medios de comunicación ha sido para ejercer una defensa estrictamente jurídica de sus clientes. Ante un linchamiento social de una infame turba que no atiende a razones y sí al emotivismo, al derecho penal de autor y a los sanbenitos, apoyada por políticos, redes y movimientos sociales de todo tipo, así como por poderosos medios de comunicación, el letrado realiza una labor encomiable, necesaria y, desde luego, bastante didáctica. Y, visto lo visto, cada vez es más necesario que en Bachillerato se enseñen las nociones básicas del Derecho.
    No creo que tenga que pedir perdón por nada, como David tampoco se lo solicitó a Goliat.

    • MFB
      MFB Dice:

      Miguel, gracias por tu comentario. Comparto contigo que ya va siendo hora de llevar el Derecho a las escuelas, aunque fueran unas nociones mínimas.

  4. Carmen Areses
    Carmen Areses Dice:

    No es sólo el caso de la Manada. Vemos con frecuencia en medios de comunicación Abogados que, en lugar de limitarse a la defensa jurídica, “dan la cara” en nombre de sus clientes, casi sustituyéndoles o reemplazándoles ante los mass media, como si fueran ellos los acusados, identificándose a todos los efectos con el defendido. Como si su papel no fuera su defensa jurídica, sino también la protección integral de su imagen en foros no forenses y en platós televisivos. Eso por no hablar de Abogados que acuden a redes sociales o contactan con webs que, bajo la apariencia de información judicial o “confilegales” y a cambio de precio, pretenden influir sobre los tribunales. No, definitivamente ése no es, ni mucho menos, el papel de un Abogado.

    • Miguel1960
      Miguel1960 Dice:

      No, ese no es el papel que ha realizado nuestro compañero de Sevilla. Siempre que lo he visto ha tenido en una mano el CP y en la otra la LCrim y, en la boca, la lógica, la educación y el sentido común. Me estás hablando de otros tipos de abogados en los que yo estoy de acuerdo que su penosa función es de vedette y no de jurista. Si nosotros, entre otros profesionales de este sector, no luchamos por el Derecho en cualquier frente nadie lo va a hacer. Está a la vista.

      • Yolanda
        Yolanda Dice:

        Pues quizá no has visto las intervenciones muy desafortunadas que yo he visto. Supongo que no coincidimos en emisoras , pero de verdad que ha hecho un papelon a veces impropio de un abogado.

    • MFB
      MFB Dice:

      Estimada Carmen. Gracias por tu comentario. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que ese no debe ser el papel de un abogado. Pero en este caso en particular, no termino de ver en qué sentido el compañero habría sustituido o remplazado a sus clientes. Hasta donde yo conozco, el compañero ha expuesto siempre argumentos técnicos para sostener la tesis que ha venido defendiendo desde que comenzó el litigio. También reconozco que en todo esto de la comunicación de tribunales hay una delgada línea que a veces puede llevarnos a percepciones diferentes.

  5. Zacarias Candel Romero
    Zacarias Candel Romero Dice:

    ¿ No cree usted que le ha faltado discrecion y sobrado paseo por los medios de comunicacion?

    • MFB
      MFB Dice:

      Estimado Zacarías. Pues entramos ya en el mundo de los gustos personales y las apreciaciones… Si me pregunta mi opinión personal, he de reconocerle que aprecio más la figura del abogado discreto que defiende a sus clientes “principalmente” dentro de las murallas del proceso.

  6. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    Me parece encomiable la defensa del compañero, pero un Abogado es y debe ser sólo el defensor jurídico y judicial (en ningún caso el “alter ego”, ni el “chico para todo”) de su poderdante.

  7. Pedro L. Egea
    Pedro L. Egea Dice:

    ¿No se pueden criticar las sentencias?, ¿se exige alguna titulación o haber superado alguna oposición para criticar una sentencia?, ¿solo se pueden criticar una parte de las sentencias judiciales?

  8. Miguel1960
    Miguel1960 Dice:

    No estoy ahora seguro de si ante un ataque -tan frontal y con tantos medios, no lo olvidemos- a lo que es la base del derecho penal moderno y garantista que aprendimos en la facultad podemos quedarnos quietos en los despachos, y ahí solo conectados con el mundo jurídico a través de las bases de datos, Lexnet, los procuradores y aquellos sitios y vistas en que por mandato legal es obligatoria nuestra presencia. Es la comodidad del piloto de drones que desde un hangar de Nevada piensa que la guerra en Oriente se gana sin que la fiel infantería ponga un pie en tierra. Esto terminará con Elisa Beni et alli escribiendo una introducción al Derecho que se convierta en superventas. Al tiempo.

  9. Alberto Dueñas Valderrama
    Alberto Dueñas Valderrama Dice:

    Se puede recurrir una sentencia en firme en el caso de violencia de genero, demostrando incoherencia entre la denuncia escrita y el vídeo de la declaración ?
    Si es así hay algún abogado ético y comprometido que me represente ?

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