barcelona-11-septiembre

Cómo conllevar el conflicto catalán

El conflicto surge cuando los intereses opuestos de varias personas o grupos de personas no encuentran solución. La política es la administración del conflicto mediante la cual, lejos de aportar una solución que ponga fin al conflicto, propone una salida a este que satisfaga los intereses de una o ambas partes, pero el conflicto permanece. La esencia de la Democracia y del Estado de Derecho es que las soluciones dadas a los conflictos se produzcan de la forma más justa posible para todas las partes, y esto se realiza mediante la participación directa o indirecta de toda la ciudadanía en la elaboración de las leyes.

Cuando Ortega y Gasset decía que el problema catalán era un problema que no podía resolverse sino que debíamos conllevarlo, no estaba planteando una excepción, sino haciendo un retrato de la naturaleza del conflicto. Los conflictos rara vez se solucionan, sino que se conllevan.

El conflicto está presente en todas las sociedades y en la vida diaria de las personas. Los países, lejos de ser una composición homogénea, son la agregación de comunidades políticas con diversos intereses. Una comunidad política es un grupo de personas con una realidad común y unos intereses compartidos que tienden a actuar de forma coordinada. El Estado democrático liberal que se va configurando tras la Ilustración, en contraposición a las monarquías absolutistas, es una institución neutral que se dota de los instrumentos para mediar en los conflictos que son inherentes a toda sociedad.

Esa es la realidad del conflicto catalán, dos comunidades políticas enfrentadas con intereses legítimos que en ocasiones colisionan, una de ellas representadas por aquellos que se sienten ante todo españoles o tan catalanes como españoles y otra comunidad donde el sentimiento regional se sobrepone o incluso anula al de la comunidad política superior, en este caso España. Debemos buscar una salida a este conflicto que sea justa y que a su vez defienda en la medida de lo posible el interés de ambas partes. Es esencial para ello conocer la naturaleza del conflicto. El problema se da principalmente dentro de Cataluña y entre los catalanes.

Aquellas personas y partidos políticos que hacen una lectura de la cuestión catalana como un conflicto entre dos naciones diferentes, se equivocan. Incluso si aceptamos la existencia de Cataluña como nación, los catalanes que se sienten españoles forman parte de esa nación igual que los independentistas, por tanto el conflicto se daría dentro de una propia nación, no entre dos diferentes. Por ello la solución, sea cual sea, debe darse en Cataluña, más allá de que pueda debatirse si de forma accesoria, es conveniente ciertas reformas en el modelo territorial español, sin olvidar que realizar una reforma nacional únicamente en base a los deseos de parte de un territorio no sería solucionar un problema sino crear diecisiete.

¿Cuál debe ser la solución para un conflicto entre dos comunidades políticas que conviven, deben convivir y van a convivir en el mismo territorio? Las medidas concretas deben hallarse desde el acercamiento de posturas entre las dos comunidades de Cataluña, pero la solución puede encontrarse en desarrollar un modelo de democracia consensual desarrollado por el politólogo Arend Lijphart.

La democracia consensual, en oposición a la democracia mayoritaria, se da cuando un sistema adopta una serie de instituciones y prácticas que garantizaran la representación de todas las minorías admitiendo la pluralidad de la sociedad. Aunque Lijphart concluyó que este era el mejor tipo de democracia para todos los casos, su tesis inicial fue que era la que mejor se adaptaba a las sociedades más polarizadas.

Aplicado a Cataluña, donde se cumple con creces la situación de extrema polarización, la democracia consensual debería basarse en mi opinión en cuatro principios: 1) exigir una mayoría reforzada para las cuestiones más básicas que alteren el statu quo, 2) neutralidad de las instituciones, 3) neutralidad del espacio público  y 4) respeto de los derechos básicos.

Partiendo de la base de que las dos comunidades políticas en Cataluña se encuentran, simplificando, divididas a la mitad, el mayor fracaso de la política en Cataluña sería un referéndum sobre la independencia en el que decidiera la mitad más uno de los votos, donde un resultado partiría la sociedad y el otro no cambiaría absolutamente nada.

Y es que los derechos de las comunidades políticas se deben respetar, porque así como España no puede imponer nada a Cataluña sólo basándose en la decisión de una mayoría, una mitad de la sociedad en Cataluña no puede imponerse a la otra en una cuestión tan esencial. Cabe la posibilidad de explorar si una mayoría reforzada como la necesaria en el Parlamento para reformar el Estatut, dos tercios, podría decidir en un referéndum pactado, aunque esto requeriría un análisis particular.

Sobre la neutralidad de las instituciones la reciente sentencia nº 579/2018 del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña condenó al Ayuntamiento de Sant Cugat por izar una estelada, acción que interpretaba como “exteriorizar una opción institucional” que no cumplía la “exigencia de neutralidad es incompatible con actuaciones institucionales partidistas“. Más allá de entenderse como la mera colocación de esteladas, se aprecia en esta sentencia la necesidad de que las instituciones sean neutrales ante las diversas opciones políticas legítimas, y que sean los partidos a título propio y no usando aquellas instituciones a las que han accedido democráticamente al servicio de todos, los que defienden esas diversas opciones políticas. De lo contrario las instituciones perderán toda legitimidad y sólo se reconocerán en ellas los seguidores del partido de turno que las ocupe.

Respecto a la colocación de simbología en el espacio público una posterior sentencia defendía la legalidad de colocar lazos amarillos, así como de retirarlos. En esta situación las calles se convierten en un campo de batalla que perpetúa una situación de constante confrontación. Más allá de la posible conveniencia en modificar la ley, la política debería de tener por sí misma la capacidad de buscar una forma de garantizar la neutralidad de los espacios públicos que impidan la ocupación permanente de estos, diferente a cierta manifestación en sus diversas fórmulas amparada por la libertad de expresión.

Más allá de la situación de estos últimos años desde que el independentismo mantiene un pulso al Estado y han surgido diversos grupos en forma de organizaciones civiles y partidos políticos en respuesta al independentismo, en Cataluña se da un problema desde hace décadas entre las dos comunidades políticas con diversos intereses, cuya máxima confrontación se da en cuestiones como la lengua. A ambas comunidades se les deben reconocer unos derechos mínimos inalterables de forma independiente a quién gobierne, como escolarizar a sus hijos en el idioma que deseen o ser atendidos en la lengua oficial que prefieran. Todo ello dentro del respeto al marco que ofrecen los artículos 137, 138 y 139 de la Constitución, de tal forma que todo ciudadano español que decida irse a vivir a Cataluña no vea reducidos sus derechos.

La salida al problema catalán no debe buscar acabar con el independentismo, sino construir un modelo de sociedad que permita convivir a las dos comunidades de Cataluña, de forma que el conflicto siempre presente entre intereses contrapuestos se haga soportable para todos y no impida poder defender los intereses comunes de todos los catalanes como son la convivencia, el crecimiento económico y el bienestar social, tan deteriorados desde hace tiempo. La democracia consensual propuesta por Lijphart ofrece una serie de pautas que pueden ayudarnos a construir ese modelo de sociedad.

Y, aunque la solución deba darse en Cataluña, esta debe ser favorecida por el conjunto de España, pues de ello depende el bienestar de todos nosotros como españoles, así como el de toda Europa, pues de lo contrario, no conseguir dar una salida justa al conflicto en Cataluña supondría el fracaso como sociedad de España en su conjunto.

19 comentarios
  1. Marçal
    Marçal Dice:

    Parece una buena solución para los colonos, aunque pésima para los colonizados. Con este planteamiento nunca van a resolver el “problema catalán” (yo lo considero más bien un problema español, aunque haya estallado en Cataluña – un problema básicamente de talante antidemocrático). Permítanme que exponga mis argumentos.
    En primer lugar, las mayorías cualificadas son muy útiles para preservar el status quo, pero son profundamente antidemocráticas (aquello de “todos los votos cuentan igual”). Los referéndums nunca se dirimen por mayorías cualificadas, y ustedes lo saben.
    En segundo lugar, las instituciones perderán toda su legitimidad si permanecen impasivas a la voluntad de la gente. Su función es actuar y denunciar las injusticias, y meter en prisión a alguien por permitir un debate en el Parlament o por permitir una votación (democracia) es terriblemente injusto. Más cuando algunos tienen niños menores, razón que sin embargo permitió liberar sin escrúpulos a un violador no hace tanto tiempo.
    Por último, comenta que hay que procurar que los derechos de cualquier español no se vean mermados al trasladarse a Cataluña. ¿Y de los derechos de los catalanes que se trasladen a España? Quieren imponer el castellano en Cataluña, pero sin ninguna deferencia hacia el catalán a nivel estatal. Bueno, es lo habitual en las colonias, sí.

    No puede hacerse pasar algo como un problema únicamente catalán cuando el origen es mayoritariamente español: los policías que pegaron a la gente por querer votar eran españoles, los jueces y fiscales que mantienen encarcelados a padres de família con hijos de pocos meses (mientras liberan a violadores en las mismas circunstancias) son españoles, las políticas de represión contra la nación catalana provienen sistemáticamente de España. Es un problema de democracia: en Cataluña resolvemos los conflictos hablando y votando, y España nos pega y encarcela por ello. Así de simple.

    • Juana de arcos
      Juana de arcos Dice:

      madre mía casi todo lo que dice usted es verdaderamente absurdo, qué pereza:

      Lo de que si alguien comete delitos pero tiene hijos, que no vaya a prisión preventiva, se califica por sí mismo.

      No se va de Cataluña a España ni viceversa, eso es falso, lo ha sido siempre y si fuera verdad no habría gente pidiendo la independencia.

      Hay un gravísimo problema de fascismo en cataluña, gente que no considera catalanes a los que no piden la independencia. Eso NO ES DEMOCRACIA, es totalitarismo.

      Supere su personal complejo de inferioridad, lo de hablar de colonias es de vergüenza ajena. Si yo fuera catalán me daría muchísima vergüenza que otro catalán se expresara así.Significaría que Cataluña es casi la última colonia del mundo, lo que hablaría pésimamente del talante de los catalanes.

      Lo de septiembre del año pasado fue inconstitucional, todo el mundo lo sabía y era un farol a ver qué pasaba. Y, por cierto, fue un fracaso rotundo. Por muchas banderitas y cánticos y manifestaciones que hagan. Ahora mismo hay un presidente de la generalidad elegido en elecciones autonómicas convocadas por Rajoy de acuerdo con el 155. Y más allá de grititos y de declaraciones, todo el mundo agachó la cabeza y concurrió a ellas.

      La frase final de su comentario no puede ser más ridícula, del lloriqueo habitual falto de madurez de muchos.

      • AGonzalo
        AGonzalo Dice:

        “Ahora mismo hay un presidente de la generalidad elegido en elecciones autonómicas convocadas por Rajoy de acuerdo con el 155. Y más allá de grititos y de declaraciones, todo el mundo agachó la cabeza y concurrió a ellas.”

        Lo perpetrado “en base al 155” nada tiene que ver con la “coerción federal”, que es lo que realmente plantea el 155. Puede comprobarlo leyendo http://www.congreso.es/consti/constitucion/indice/sinopsis/sinopsis.jsp?art=155&tipo=2

        Votar el 1-O para un demócrata es como votar el 21-D: si se ve bien votar en una igual se tenía que participar en la otra, porque son casos casi análogos. En ambos casos se trataba de votaciones convocadas por alguien sin la legitimidad real para hacerlo, con sólo el apoyo real de más o menos la mitad de los catalanes… así que se había sacado de la manga un texto que diera apariencia de legalidad al asunto (el 1-O “para cumplir el derecho de autodeterminación de los pueblos”, el 21-D “porque he cesado al Govern” -que viene a ser es un más que probable delito de rebelión según el Código Penal vigente-). Además coincide que en ambos casos había “circunstancias especiales” que acompañaban a la votación: el “a por ellos” y los “presos políticos”, respectivamente.

        Por eso, lo coherente para un demócrata era votar en ambos casos (como llamó a hacer “Podemos”). Que no se quiera implementar el resultado de una votación y sí el de la otra… pues bueno, es como el dicho: “a la fuerza ahorcan”.

  2. Francisco Saurí
    Francisco Saurí Dice:

    Aprecio que el autor piense que en Cataluña se debe “construir un modelo de sociedad que permita convivir a las dos comunidades de Cataluña” pero hay cosas que no se sostienen:
    1) “Incluso si aceptamos la existencia de Cataluña como nación, los catalanes que se sienten españoles forman parte de esa nación igual que los independentistas, por tanto el conflicto se daría dentro de una propia nación, no entre dos diferentes.” Que la nación y el territorio están relacionados es obvio. Que no son lo mismo, también. Un señor, cuyo nombre no recuerdo, escribía en LibertadDigital que el problema catalán, que había preocupado a Ortega y Azaña, había dejado de existir tras las migraciones hacia Cataluña de los años 60 del siglo pasado. No hace falta mayor comentario. Aunque a mí me gustaría tener los datos para ser tan categórico, aunque a nadie le va a gustar que se intente; aunque dada la situación, creo que ya da lo mismo.
    2) “A ambas comunidades se les deben reconocer unos derechos mínimos inalterables de forma independiente a quién gobierne, como escolarizar a sus hijos en el idioma que deseen o ser atendidos en la lengua oficial que prefieran.” Es decir, condenar al catalán a la irrelevancia en el territorio catalán cuando fue la lengua aplastantemente hegemónica. Todos sabemos lo que pasó en países en los que había varias lenguas y una de ellas representaba el sector dominante, y es obvio lo que pretenden ciertos partidos a este respecto. Y sí, estoy abogando por la irrelevancia en la vida diaria del castellano en Cataluña. Si vas a Cataluña, habla catalán.
    3) “Todo ello dentro del respeto al marco que ofrecen los artículos 137, 138 y 139 de la Constitución, de tal forma que todo ciudadano español que decida irse a vivir a Cataluña no vea reducidos sus derechos.” Se sostiene que la solución pasa por mantener la legalidad vigente cuando precisamente es lo que una parte de los habitantes de Cataluña pone en cuestión. Pero, independientemente de esto, la cuestión que plantean los artículos citados no es un problema solo de Cataluña, sino que se extiende a otras comunidades que no dudan en calificarse a sí mismas de españolas.
    Y ya sé que la UE está en horas bajas, pero las declaraciones de principios de ésta no difieren mucho de las de la Constitución del 78. Y nadie dice que la UE no la formen estados “independientes”, ni que en Francia se deje de hablar francés (sí, ya sé que existe el Rosellón, la Cerdaña o Córcega). Tal vez ese punto de partida sea mejor para aplicar la democracia consensual de Lijphart

  3. Daniel Iborra
    Daniel Iborra Dice:

    Los graves problemas actuales de nuestro régimen autonómico, creo que se deben al desconocimiento y por lo tanto, a la falta de preparación de la ciudadanía y de gran parte de los dirigentes políticos, sociales y medios de información, ante el enorme reto que nos planteaba este proceso de unificación europea, que ha permitido que la situación se deteriore hasta extremos inimaginables, como en Cataluña.
    El proceso de unificación obedecía no sólo a razones económicas sino también a políticas y sociales.
    Mientras los grandes países europeos pasaban a convertirse en una especie de provincias de un nuevo Estado, para asegurar el futuro económico y social de sus pueblos, nuestro país continuó un proceso contradictorio con las obligaciones que había asumido como socio de un proceso de integración política y económica generando, en paralelo a la creación de nuevos órganos y funciones supranacionales con sus costes correspondientes ,una estructura territorial inadecuada e inviable económicamente y desarrollando una fragmentación legal contraria a los fundamentos económicos y al régimen constitucional comunitario.
    Si la reducida dimensión de los grandes Estados era una rémora para el futuro de sus ciudadanos, ¿cómo iba a llevar a la misma meta la fragmentación nuestra? ¿ Quien nos estaba engañando?.
    El sistema autonómico (que si se reconvierte nos parece tan fundamental como el resto de administraciones), tal como evolucionó, sin orden ni control, se ha acabado convirtiendo en un sistema obsoleto, ineficiente, ruinoso para los ciudadanos y fuente de escándalos continuados al aflorar, sin descanso, todo tipo de casos de despilfarro de recursos, de corrupción y de incompetencia en buena parte de nuestra geografía.
    Todo ello se manifestaría si a los ciudadanos se les hiciera la siguiente consulta: ¿Está de acuerdo en que el régimen autonómico se ajuste a las funciones que las autonomías tendrán después del proceso de unificación europea?

    • Victor De Domingo
      Victor De Domingo Dice:

      Buenas tardes, Daniel. Gracias por su comentario.

      Es interesante el enfoque de la Unión Europea. Yo me considero europeísta, quiero que España, mi nación, ceda competencias a Europa, donde siento que está mi verdadera ciudadanía jurídica.

      Coincidimos en parte con el enfoque de las comunidades. Creo que son necesarias, y pienso que se han hecho cosas mal. Europa apuesta por la descentralización de algunas competencias, incluso a nivel municipal. El caso es qué competencias descentralizados y sobre todo, qué controles ponemos al ejercicio de estas competencias. En efecto este tema tiene mucha conexión con la cuestión catalana.

      Gracias por su tiempo,
      Un saludo

  4. rosa
    rosa Dice:

    Buenos días;
    Muy bueno y razonable lo expuesto en el artículo. ¿Cómo no sería deseable una solución al problema creado por intereses políticos de los golpistas independentistas ?.
    Expongo ; soy catalana nacida en Barcelona, de familia catalana por todos lados, viviendo en Barcelona toda la vida. Pues bien, estoy harta de esta banda de golpistas que se han adueñado del espacio público, que han vulnerado todas las normas jurídicas y de convivencia básica habidas y por haber, que se creen por encima de ellas , que solo hablan para decir mentiras que se creen a pies juntillas la gente inculta ; les dicen que los presos independentistas no han hecho nada ; que solo han querido votar y por esto están en la cárcel y bla…bla… bla.. que los españoles son fascistas…
    Les dices que por favor se lean la sentencia del TC sobre la ley del referéndum, o el Auto de procesamiento del Juez Llarena o más sencillo ; los artículos de la Constitución Española… Nada ,todo es inútil ,no quieren saber nada , no quieren razonar , solo erre que erre con sus mentiras, con su viaje a ninguna parte .
    Es inútil todo , se lo digo yo, que estoy sufriendo en vivo y en directo todas las sandeces que hacen y dicen . Cuando viajo por mi territorio de provincias , los municipios y sus alrededores están amarillos . Por doquier lazos y letreros de esos contra el Rey, insultos contra los españoles , otros a favor de la república catalana y de los presos ; todo rotundamente patético.
    Es inútil todo , ni dialogo ni nada , porque sencillamente son FANATICOS y con estos no hay nada que hablar, nada que decir.
    Como yo muchos catalanes y catalanas que estamos sufriendo textualmente a esta gente. Muchos preocupados de verdad .Por suerte en Barcelona no se nota tanto por el turismo y porqué hay mucha gente de bien y demócratas de verdad.
    Muchas gracias por leerme quien lo haga.

    • Victor De Domingo
      Victor De Domingo Dice:

      Buenos días, Rosa, y gracias por comentar.

      Comprendo su situación. Yo soy de Madrid pero la mitad de mi familia es de Barcelona, de ahí que la pretensión del artículo sea establecer un marco en el que todos los ciudadanos de Cataluña puedan vivir independientemente de cuál sea su ideología. No sé pretende que todo el mundo acepte que no hay presos políticos, que efectivamente no los hay, sino que eso no afecte al resto con hechos como la ocupación del espacio público. Eso es lo inadmisible.

      Mucho ánimo y, de nuevo, gracias por tu tiempo.

  5. O'farrill
    O'farrill Dice:

    Entiendo la preocupación por reconstruir la convivencia en Cataluña aunque se haya dañado demasiado. Es lo más esencial. La sociedad civil o, lo que es lo mismo, los ciudadanos de Cataluña, no tiene porqué padecer el enfrentamiento entre sí a causa de unos “intereses” que aún nadie ha denunciado aunque se van conociendo. Pero, volvamos a las cuestiones que afectan al Estado. Cataluña ha sido y es una parte del estado español, con un sistema de autogobierno propio obtenido de las concesiones de los diferentes gobiernos (desde la Transición hasta ahora), para obtener un respaldo parlamentario, aprovechando un sistema electoral injusto, discriminatorio y anticonstitucional, que les permite obtener mejores resultados de representación política. Así, CiU, símbolo del capitalismo catalán (como el PNV vasco) se convertía “de facto” en “necesario” para el bipartidismo. Y el bipartidismo tiene mucho que contar al respecto, pero no lo harán. De ahí esa posición ambigua ante lo que es y puede ser el separatismo primero y el independentismo después. Las posiciones tibias y muy parecidas de Rajoy y Sánchez ante el claro desafío del autodenominado “govern”, en lugar de adoptar la clara defensa del estado español.
    Soluciones: las hay, pero hace falta audacia y valor para ponerlas sobre la mesa.
    La primera de ellas es reconocer que, con el actual texto constitucional, existirá siempre el conflicto, luego dede ser reformado en muchos de sus aspectos, especialmente en la organización autonómica. La descentralización de gestión, no implica acceder a la estructura “estatal” de las regiones de España. Un referéndum nacional sobre ello que informara del coste real en impuestos y gasto público del sistema autonómico, sería muy ilustrativo a la hora de votar.
    La segunda cuestión es que todas las instituciones autonómicas o territoriales dependen del Estado, luego sus funcionarios y cargos públicos pueden ser cesados con el oportuno expediente administrativo. Podrán ser independentistas, pero con su dinero. Así de simple.
    La tercera cuestión es el ir a las raíces del conflicto y dejar de tapar las mismas. No se entiende por nadie los privilegios judiciales que parecen tener algunos responsables del conflicto, mientras otros que han actuado como “mandados” están en la cárcel o en el exilio. La Fiscalía del Estado, repito “del Estado”, no está al servicio de los intereses de los gobiernos. Tampoco el Poder Judicial. ¿Qué impide preguntar, por ejemplo, sobre las “ramas y pajaritos” aludidos por el Sr. Pujol en sede parlamentaria? ¿Qué sabe o calla al respecto? Insisto, valentía institucional, transparencia total y que la verdad “nos haga más libres”. Seguro que podemos encajarlo.
    Todo lo demás será obligarnos a vivir en el conflicto permanente. En el “toma y daca” discriminatorio y en el agravio comparativo donde, no lo dudemos, otras comunidades irán apuntándose. El conflicto regional puede llegar a ser un conflicto interterritorial que traiga mas problemas todavía.
    Se buscan pues políticos de verdad, estadistas de verdad, que salgan de sus comodidades actuales para “mojarse” de verdad por España, una nación que todavía es importante, pero que puede “balcanizarse” en los próximos cinco años.
    Un saludo.

  6. Lucía de las Heras
    Lucía de las Heras Dice:

    -Las “otras lenguas de España” (o cuando menos sus rudimentos básicos) deben enseñarse en el programa docente de todos los colegios e institutos de España.

    -Los Ministerios deben repartirse entre Madrid y Barcelona.

    -Barcelona debe ser bicapital de España.

    -En la Constitución ha de prohibirse y declararse sin ninguna validez todo referéndum que afecte a la integridad territorial de España y en que no se permita votar a todos los españoles.

    -A nivel de la U.E. debe excluirse la escisión de los actuales Estados que la integran. Ha de dejarse claro que, si una parte de un Estado europeo se segregare, esa parte saldría fuera de la U.E.

    • Victor De Domingo
      Victor De Domingo Dice:

      Buenas tardes, Lucía. Gracias por tu tiempo y tu comentario.

      Personalmente no veo viables tus propuestas. Los ministerios deben estar en la capital, sería imposible lo contrario. Llevar instituciones como el Senado sí sería posible, más allá de lo deseable. Otra posibilidad

      Luego, la Constitución actual ya prohíbe el referéndum en su artículo 2. Le recomiendo la STC 103/2008 del Tribunal Constitucional. Otra cosa es que este sea posible reforma constitucional mediante.

      La UE ya se ha posicionado precisamente en el sentido que usted indica, tanto con Escocia como con Cataluña como con cualquier otra región. No hay duda sobre ello.

      Muchas gracias por comentar, un saludo.

  7. Bicicletín
    Bicicletín Dice:

    “Conllevar”, una derrota no declarada. Un conformarse con lo que hay, porque lo hay y no puede haber otra cosa.

    Hasta los jóvenes sois orteguianos. No hay más filósofos.

    Todo menos cuestionar la Constitución de 1978, que ha excitado, Estado de las autonomías mediante, los nacionalismos comunes a otros Estados europeos. Del 8 al 50% en cuarenta años, a golpe de cesiones a cambio de gobernar tranquilamente.

    No: es hora de oponerse. De decirles que no a los nacionalistas, a cualquier precio. De quitarnos de encima el Estado de partidos.

    Los niños a dormir, que no hacen más que imitar a sus mayores: una impronta venenosa.

  8. AGonzalo
    AGonzalo Dice:

    Dice el autor: “El problema se da principalmente dentro de Cataluña y entre los catalanes”.
    Coincido en que hay conflicto entre catalanes, entre instituciones… Pero el que afecta realmente a la sociedad es el que hay entre nacionalismos: está el mayoritario/español y el minoritario/catalanista… o sea: es un conflicto estatal. Lo digo porque lo primero para intentar solucionar un problema es tenerlo bien analizado.

    Continúa el autor indicando 4 principios básicos en los que debería basarse la “democracia consensual”. Al respecto hay que indicar:
    1) Exigir “mayoría reforzada” implica… ¡no reforma! El más claro ejemplo está en la Constitución Española, que todo el mundo coincide en que habría que modificar a fondo… pero sólo se ha modificado en aquellas partes que no requieren tal mayoría.
    2) Sobre la neutralidad de las instituciones… pues sí, pero donde está el mayor problema es en las instituciones españolas, no hay más que ver la actuación de Jefe de Estado, Gobierno, Senado y Justicia.
    3) Aquí disiento profundamente: El espacio público ha de ser de todos, no neutral. Eso sería como pretender impedir la libertad de expresión… porque “exigir neutralidad” viene a ser poner trabas a que “el otro” se exprese (prohibiéndolo o retirando lo que ha expresado: lazos amarillos, exposición, libro,…).
    4) Respeto a los derechos básicos: completamente de acuerdo… el problema principal nuevamente está en las instituciones españolas.

    El tema de la lengua en la escuela es recurrente. Es muy sencillo: en Cataluña se trata a todos los padres por igual, ya que no escogen la lengua en la escuela. Un niño en Arán tendrá inmersión en occitano/aranés (por mucho que su padre quisiera que fuera en catalán -por poner un ejemplo-) y en el resto de Cataluña la inmersión será en catalán. ¿Se podría cambiar? Claro, pero no por algo que separe a los niños por lengua… o que otorgue privilegios a unos padres sobre otros. Repito, hay que analizar dónde está el problema para poder solucionarlo, y en este caso es bastante sencillo: un nacionalista catalán no tiene problema en que haya inmersión en occitano/aranés, pero un nacionalista mayoritario no soporta bien que haya inmersión en catalán (y si hay consenso en el Parlament de que se quede la cosa como está… pues se hace la LOMCE “para españolizar a los niños catalanes” y listo).

    • Victor De Domingo
      Victor De Domingo Dice:

      Buenos días, muchas gracias por su comentario.

      Ciertamente las mayorías reforzadas dificultan dos cosas: la reforma y que unos se impongan sobre otros sin buscar el consenso.
      El ejemplo que pone es muy acertado. Todos quieren modificar algo de la Constitución, pero no hay algo que todos quieren reformar. Nadie ofrece una alternativa que todos coincidan que es mejor que lo actual y, por tanto, la mejor Constitución (hoy por hoy) es la actual. La Democracia consensual busca eso precisamente, que se respeten los derechos de todos mediante la búsqueda del consenso.

      Usted en todos sus argumentos defiende otro tipo de Democracia, la mayoritaria, donde basta que haya una mayoría para imponerse sobre los demás independientemente de cuál sea la cuestión. Es una posición tan válida como la mía, aunque muy equivocada por las consecuencias que trae.

      Muchas gracias por su tiempo leyendo el artículo.

      • AGonzalo
        AGonzalo Dice:

        Gracias por responder.

        En mi opinión, la actual Constitución en todo caso sería la mejor posible cuando se aprobó. De eso ha pasado bastante tiempo, y el mundo ha evolucionado desde entonces. Recomiendo visionar https://www.youtube.com/watch?v=jhaaRk8N-o0 , es bastante instructivo.

        De todas formas eso es lo menos relevante, pues la Constitución, como la mayoría de la prolífica legislación vigente en España, sólo se hace cumplir en aquellos puntos que le interesa a quien esté ejerciendo el poder.

        Lo que en realidad quería aclarar es que mi oposición es a la exigencia de mayorías reforzadas, no a la Democracia consensual. Para mí hay que tener muy en cuenta a las minorías (en general: al más débil), y las matemáticas no engañan: es más difícil conseguir 2/3 que un 51% de los votos, de lo que se deduce que cualquier cosa que podría aceptar la minoría es infinitamente más difícil que se lleve a la práctica si se requieren 2/3 de los votos.

        En otras palabras, y hablando del modelo territorial español: Exigiendo mayoría reforzada los nacionalistas mayoritarios no tienen ningún incentivo para consensuar nada, ya que lo que hay actualmente se ajusta bastante a lo que quieren y saben que el de enfrente no va a tener fuerza de votos suficiente para cambiarlo (no es que no haya consenso para cambiarlo, más bien es que lo que hay ya les va bien). En cambio, requiriendo un 51% de los votos, ya empieza a ser posible que les desmonten el chiringuito a poco que les flaqueen unos pocos de los suyos, por lo que sí pasan a tener algunos incentivos para intentar consensuar.

        Cierto que conseguir modificaciones con un 51% de los votos propiciaría que los nacionalistas mayoritarios se vieran tentados de intentar imponer aún más “su ideal” a las minorías periféricas… pero estábamos hablando de Democracia consensual ¿no?

  9. Iñigo de Loyola ROMERO DE BUSTILLO
    Iñigo de Loyola ROMERO DE BUSTILLO Dice:

    Pues a mí siempre me ha parecido muy atractiva– como al ex Molt Honorable Jordi Pujol i Soley – la via de la Ley de Claridad para el Quebec.Aprobada en referendum de todo el pueblo español como una Disposición Adicional de la CE y luego decidida por las mayorias reformazdas que se pacten en Cataluña ,Pais Vasco ,Galicia etc y digo “Ley de Claridad” tal como existe.Ni un punto ni una coma.

  10. Iñigo de Loyola ROMERO DE BUSTILLO
    Iñigo de Loyola ROMERO DE BUSTILLO Dice:

    Pues a mí siempre me ha parecido muy atractiva– como al ex Molt Honorable Jordi Pujol i Soley – la via de la Ley de Claridad para el Quebec.Aprobada en referéndum de todo el pueblo español como una Disposición Adicional de la CE y luego decidida por las mayorías reforzadas que se pacten en Cataluña ,País Vasco ,Galicia etc y digo “Ley de Claridad” tal como existe.Ni un punto ni una coma.

  11. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Sobre el falso paralelismo con Quebec.

    Es curioso ver cómo sistemáticamente olvidamos cosas importantes.

    Por ejemplo:

    ¿Por qué en el asunto de la Tarraconensis Hispanorum deben ser excluidos del voto el resto de los españoles que son depositarios y titulares del Bien Público que representa la integridad territorial de su nación?
    ¿O no es la Unidad un bien objetivo de todos?

    ¿Hemos olvidado que Escocia era Reino Independiente antes de que un Rey Escocés unificase en su corona Inglaterra Y Escocia?

    ¿Podemos alegremente pasar por alto que Quebec tenía –desde la recentísima independencia de Canadá– el derecho a replantearse la Unión?

    Repasemos por tanto cómo se formó Canadá, los acuerdos que se hicieron entonces y comprobaremos cómo se la Robaron a los Verdaderos dueños: Los Nativos.

    En España también hay Nativos como los “Inuit” y no son precisamente los que se reclaman hoy colonizadores Indepes. Los Nativos son y fueron los Hispanos allí exterminados en 409 como bien recuerda Oliveira Martins en Historia de la Civilización Ibérica. Es decir la Independencia de la Tarraconensis sería el primer caso de un Genocidio Colonial exitoso. Totalmente contrario a la actual doctrina de la ONU sobre descolonización.

    Lo digo como Nativo expoliado, naturalmente.

    Con tanto Master olvidamos lo que cualquier licenciatura de base tenía muy claro: El ABC.

    Plantear el caso escoces o canadiense como aplicables a España solo puede provenir de la mala fe inherente a un nacionalismo exacerbado que estoy seguro no es su caso.

    Ninguna de las circunstancias de Escocia ni Canadá, ni por asomo, se da en España que además tiene en su Constitución (votada afirmativamente por más del 90% de los votantes en la Tarraconensis, el % más alto de España) la posibilidad de que se plantee la cuestión de acuerdo con procedimiento agravado dada la gravedad de la cuestión para todos.

    Por cierto, Canadá tampoco permite la secesión. Con mucha “Clarity”.

    Saludos

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