Entradas de] Jesús Villegas

Diez-Picazo y los banqueros. Etica y estética de la docencia de los magistrados del Tribunal Supremo

¿Por qué critican tanto al profesor don Luis Díez-Picazo, Presidente de la sala III del Tribunal Supremo? Quizás por envidia, eso me decía yo al recordar que, recién aprobadas mis oposiciones a judicatura, me dio clase en la Escuela Judicial, hace ya más de veinte años. Me dejó la impresión de poseer una cultura jurídica vastísima, tanto es así que ya por aquel entonces se rumoreaba que estaba posición de alcanzar el Tribunal Constitucional. Cuando se es el foco de todas las miradas, es inevitable que algunos miren con malos ojos. Pero del pobre don Luis diríase que le han echado mal de ojo. Profesor desde hace tiempo en el CUNEF (Centro de Estudios Financieros), algunos maledicentes han querido ver turbias conexiones entre ciertas decisiones suyas y los interés de la patronal bancaria, que fundó hace décadas la institución donde ahora presta sus servicios docentes. En concreto, muy mal vista fue su iniciativa de avocar algunos pleitos hipotecarios en otoño de 2018 al pleno de la sala que presidía ya que, a la postre, el resultado fue que los clientes tuviesen que acarrear con los costos del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados. Hubo quien lo interpretó como acto de favoritismo […]

Justicia contagiada: ¿Justicia culpable?

“No es bueno que el mando sea de muchos. ¡Qué sea uno solo el que mande!” Homero, Ilíada (II. 204)   “Continuamente ardían muchas piras de cadáveres”. Con tan funestas palabras canta el poeta Homero la calamidad que la peste trajo sobre el campamento griego durante el asedio a Troya. Son ya casi treinta siglos y no ha mermado el temor a las epidemias. Antaño se creían castigo de los dioses a los hombres por alguna falta cometida. En la Ilíada, por haber raptado a la joven Criseida, hija del sacerdote de Apolo. En la Edad Media, por haber pecado contra Dios. Pero, hoy día, ¿qué hemos hecho para merecer el azote de un virus tan despiadado? La Ciencia ha expulsado de nuestro inconsciente colectivo los supersticiosos  remordimientos por crímenes imaginarios. Nada más injusto que culpar a las víctimas de su desgracia. Con todo, el contagio no ha perdido su fuerza alegórica al propiciar un examen de conciencia sobre el funcionamiento de nuestra sociedad e instituciones. Y, en particular, de la Justicia. No pocas son las acusaciones dirigidas contra la Administración de Justicia. Por un lado, se le imputa una conducta omisiva, por no haber actuado con suficiente celeridad. Por […]

Red de abogadas y abogados de España: ¿Lágrimas en la lluvia?

I’ve seen things you people wouldn’t believe (….). All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die.  Del guion original de la película “Blade Runner”.  No es por casualidad que para encabezar este artículo haya evocado el final de la película Blade Runner, del director Ridely Scott. Tales palabras me asaltaron hace unos días, a finales de noviembre de este año 2019, en Córdoba, durante el Congreso de la Abogacía Independiente al que había sido invitado en calidad de magistrado.  Y es que, como reza la cita cinematográfica, estaba asistiendo a una cosa increíble: cientos de abogados, organizados sin apoyo institucional, hablaban con una claridad inaudita: pedían la dignificación del turno de oficio o la conciliación de la vida personal y familiar, entre otras reivindicaciones. Son síntomas de un malestar soterrado, una energía contenida que estaba emergiendo con fuerza sísmica.  Espectáculo inquietante, sin duda, para algunos. ¿Quiénes eran esos que saltaban a la palestra sin padrinos oficiales?; ¿de derechas o de izquierdas?; ¿respaldados por algún partido? No es de extrañar que a los políticos-togados y, en general, a los que están enredados en redes clientelares, les produzcan desasosiego las iniciativas que no encajan en […]

Juana Rivas y la ministra: la fuerza de la costumbre

No es lo mismo “misterio” que “enigma”. El primero es indescifrable, el segundo, en cambio, sí que tiene explicación, sólo que es difícil de descubrir. Retengamos este distingo, ya que ayudará a comprender por qué la señora Ministra de Justicia, doña Dolores Delgado, envió una polémica carta a su colega italiano sobre el controvertido asunto de Juana Rivas. Recordemos que a la citada Juana Rivas, que había perdido ante los tribunales italianos la custodia de sus hijos, le fue impuesta en España una pena de cinco años de prisión por un delito de substracción de menores. En este contexto, el movimiento de la señora Ministra, que se interesaba epistolarmente por la situación de dicha ciudadana, ha sido interpretado por algunos como un intento de influir a su favor. Es más, ha tenido que soportar críticas por violar la separación de poderes e incluso por invadir la soberanía de un Estado extranjero. Al margen del fondo de la cuestión, cuesta trabajo asimilar una torpeza de tamaño calibre, puesto que la reacción adversa era bien previsible, máxime en una jurista de dilatada experiencia. Ciertamente un enigma. La solución pasa por una criptografía mental que sondee el inconsciente de nuestra alta dignataria para […]

La jubilación de los jueces polacos (a switch in time saves nine)

El tres de abril de 2018 entró en vigor una ley aprobada por el Parlamento polaco que adelantaba en un lustro la edad de jubilación de los magistrados del Tribunal Supremo de dicho país. En ese momento, estaba prevista para los 70 años. Para algunos, una auténtica declaración de guerra contra la Justicia independiente. La medida se justificaba en la conveniencia de equipararlos al resto de los trabajadores, cuyo retiro estaba fijado con carácter general a los 65 años. Muchos lo vieron como un mero pretexto, un hipócrita casus bellli para batallar contra los jueces que plantaban cara a un gobierno de tendencias involucionistas, por no decir abiertamente antidemocráticas. La historia se repite. En febrero del año 1939, Franklin Delano Rooselvelt, Presidente de los Estados Unidos, anunció una modificación profunda del Tribunal Supremo norteamericano: por cada uno de sus miembros de más de 70 años, el propio Presidente nombraría un juez adicional que ingresaría con pleno derecho en el órgano. La razón aducida era que, debido a su provecta edad, necesitaban ayuda, al ser incapaces de sobrellevar la onerosa carga de trabajo que debían despachar. La razón real, para otros, no era sino la voluntad de desbaratar una mayoría judicial que […]

“El asalto a la justicia” reseña literaria del libro del magistrado Alfredo de Diego

  Una suerte de milagro alquímico consigue el magistrado de Diego con su última publicación, un libro denso y ligero a la par: denso porque compendia en un volumen manejable todo lo necesario para estar al tanto de la independencia judicial en España; ligero, porque se lee del tirón, se termina casi antes de haberlo empezado. No es de extrañar, pues su trayectoria intelectual aúna la producción técnico-jurídica con el compromiso democrático, lo que le confiere un perfil polemista, incómodo y hasta hiriente a menudo, pero íntegro siempre. Así, no se arredra en tildar como “corrupción” las ansias colonizadoras de la partitocracia sobre nuestro Poder Judicial (página 153). Como atinadamente observa la abogada y activista social Verónica del Carpio, este trabajo se enmarca en el subgénero de la autocrítica judicial, es decir, la denuncia que desde dentro los magistrados hacen de los vicios de una Justicia que conocen y padecen de sobra por experiencia propia. Pero no cede al superficial lamento victimista, sino que el autor arma su tesis con impecable coherencia expositiva. Veámoslo: La construcción argumental parte de la defensa de la neutralidad ideológica de la función judicial, no obstante compatible con la implicación ciudadana y la creación jurídica […]

De la invención de la rueda o la motivación de las sentencias judiciales

A veces tenemos algo enfrente de las narices y no lo vemos. La mente humana funciona así. Un clásico ejemplo es el que relata el antropólogo Lévi-Strauss sobre la América precolombina: cuando los descubridores españoles arribaron al Nuevo Mundo, se sorprendieron de que los amerindios desconocieran la rueda. Pues bien, la rueda sí la conocían, lo que se les escapaba era su uso militar o comercial. En varios yacimientos arqueológicos de ultramar se han exhumado juguetes montados con ruedecillas que servían para que los niños se divirtiesen. Eso sí, jamás se les ocurrió armar un carro de combate al estilo asirio. Mutatis mutandis, algo parecido ocurre en la administración de justicia española. Es cierto que hacen falta medios materiales. Pero, no menos, imaginación y valentía para arrojar lastres y apercibirnos de lo obvio. Sin ir más lejos: la motivación de las sentencias. Vaya por delante que debemos enorgullecernos de las garantías conquistadas en un país como el nuestro donde los jueces explican sus pronunciamientos. No sucede lo mismo en el sistema anglosajón (common law), pues el jurado resuelve la culpabilidad o inocencia sin exteriorizar sus razones. Pero, sin ir más lejos, es célebre la orden que nuestro monarca ilustrado, Carlos […]

¿Ética judicial?

Sed quia tepidus es et nec frigidus nec calidus incipiam te evomere ex ore meo. (Apocalipsis, 3:16) Recuerdo un chiste fácil que me contaba mi profesor de inglés cuando era yo adolescente, aquellos inocentes años en los que todavía ni soñaba con que un día llegaría a ser juez: Why are judges so cold? Because the are “just-ice”. Querido, lector, si no sabes inglés, ni te molestes en que te lo traduzcan. Basta con retener que versa sobre el manido tópico de que los magistrados son seres fríos, distantes, al margen de la realidad, cuál extraterrestres togados. Acaso sea así en el Reino Unido, no sé. En España, desde luego, somos gente normal, con nuestra familia, inquietudes y a quienes, cuando vemos la corrupción genalizada, nos duele nuestro país como al que más. De todas formas, me intriga esa obsesión por la vida privada del juez,  esa curiosidad por hurgar más allá de nuestra función jurisdiccional, esa manía  por si somos fríos o calientes, duros o blandos. Cuando estoy enfermo, quiero que me curen. Al médico le pido, mejor le exijo, que sea un excelente profesional. Sólo eso. Parece que con los jueces sea otra cosa. Por tanto, no deja […]

Es de bien nacidos ser agradecidos o la elevación de Fernando Román a la sala III del Tribunal Supremo

  Sunt qui pauperibus paulum tribuunt, ut ampluis accipiant (San Jerónimo)[i] “Pasteleo y puertas giratorias”, he aquí algunas de las expresiones con las que la prensa saludó la candidatura del magistrado Fernando Román a una vacante en la sala III del Tribunal Supremo[ii]. Cuando por fin la consiguió el 25 de enero de 2018, algunos entrevieron un movimiento del “sector conservador” para ampliar su mayoría[iii]. Pero hay más. Según el portal CONFILEGAL, el actual presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, adeuda su cargo precisamente al señor Román, el cual lo aupó mientras éste detentaba la Secretaría de Estado del Ministerio de Justicia, siendo ministro Ruiz Gallardón[iv]. Ahora le estaría devolviendo el favor. No sólo eso. El flamante magistrado del Tribunal Supremo estuvo envuelto es un turbio asunto, el “escándalo Frago”. Se trataba de un joven fiscal al que Fernando Román expulsó de la carrera en 2013, según las malas lenguas, por una vendetta[v]. Lo sorprendente es que los tribunales terminasen anulando la decisión,obligando a readmitirlo. Una inaudita bofetada judicial. Además, tampoco dejó muy buen recuerdo entre la judicatura ya que, durante su mandato como Secretario de Estado, se aprobó la reforma que politizó la la elección de las vocalías del […]

¿Cuándo deben dimitir los políticos imputados?

Si aliquis aliquem incusaverit et homicidium calumniose super eum iecerit nec confirmatione potuerit, incusator eius occidetur (1950: 12-13). Código de Hammurabi, traducción latina de Pohl y Follet. De todos es conocido el escándalo del Presidente de la comunidad autónoma de Murcia, Pedro Sánchez, que, investigado por el magistrado de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, se niega a dimitir. Semejante actitud supone para muchos un empecinamiento traidor al compromiso de su partido de limpiar la vida pública de reos de corrupción. Donde dije digo digo Diego. Cuál teólogos bizantinos quediscutían el sexo de los ángeles mientras los turcos asediaban Constantinopla, nuestros políticos se extravían en disquisiciones pseudojurídicas sobre el significado del término “imputado”. Y ello pese a que nuestro legislador ha intentado, en vano, desterrar del vocabulario popular tan infausta palabra, soez para los oídos más delicados, para substituirla por el supuestamente más neutro tecnicismo de “investigado”. Nos hallamos ante un pseudoproblema engendrado por la pérdida de calidad de nuestras otrora excelentes normas procesales. Expliquémoslo: La primera de las leyes del famosísimo Código de Hammurabi prescribía, más de tres mil años atrás, la pena de muerte para el denunciador que no lograse probar una imputación de homicidio. He aquí el antecedente […]